Silenció a archirrival, se alejó del Team que cayó en Limón y se afianzó en la punta

Por: José Pablo Alfaro Rojas 9 noviembre, 2015
El hondureño Carlos Discua disparó fuerte y colocado para superar al cancerbero morado Danny Carvajal, ayer en el Nacional. | RAFAEL PACHECO
El hondureño Carlos Discua disparó fuerte y colocado para superar al cancerbero morado Danny Carvajal, ayer en el Nacional. | RAFAEL PACHECO

Una descolgada de Rónald Matarrita por izquierda, quien aprovechó la inoportuna marca del lateral improvisado Hansell Arauz, empezó a cuajar el domingo perfecto de los liguistas.

Alajuelense zancadilló a su archirrival, se alejó tres puntos de su más cercano perseguidor Herediano, quien resbaló frente a Limón, y se apoderó en solitario de la cima.

Una sola jugada quebró un libreto que parecía escrito en piedra y premió al equipo de más apetito y determinación.

La Liga no mostró una marcada superioridad en la cancha, pero tuvo más verticalidad en el territorio de su adversario y agresividad para frenar el ímpetu goleador de su mayor amenaza: el ariete Ariel Rodríguez.

El artillero, esforzado como siempre, fue invisible ante la ausencia de sus generadores, Daniel Colindres, Christian Bolaños y Diego Estrada (¿jugó?).

Los erizos maniataron el talento individual de la S con buen pressing en la zona de creación y los obligó a retroceder un poco para buscar el balón.

El resultado fue un Saprissa con buen toque, pero sin profundidad alguna en ofensiva.

Por las piernas de Juan Bustos Golobio y Bolaños pasaron la mayoría de balones del Monstruo, sin atrevimiento alguno.

Partido flojo. Fue un clásico con más grises que blancos y más pizarra que acciones de pared.

Después de disminuir el potencial ofensivo tibaseño, la Liga empezó a centrar su arsenal ofensivo en los costados.

Javier Loaiza y Rónald Matarrita se aproximaron con sendos centros al área grande.

En la segunda aproximación, el zurdo corrió hasta línea de fondo, aprovechó la llegada a destiempo de Arauz, a quien dejó en el suelo, y le cruzó un pase a Carlos Discua, que colocó su disparo y abrió la cuenta, al 49’.

El catracho se pierde por lapsos, pero es sumamente efectivo. Si no aporta en la red, da una asistencia o un pase peligroso.

Y Alajuelense fue más voraz, fiel al estirpe del jugador que mejor representa al León, Jonathan McDonald, incansable guerrero y por qué no decirlo, una jaqueca para los defensores morados.

Peleó hasta sacar de quicio a Adolfo Machado y Francisco Calvo y provocó la expulsión del novato Irving Calderón, quien cometió una falta innecesaria en la mitad del terreno de juego.

En cambio, Saprissa no tuvo lucidez ni en el banquillo. Los ingresos de Marvin Angulo y David Ramírez pesaron poco. Carlos Watson no encontró la fórmula para despertar a sus muchachos.

La Liga se dio cuenta de ello y retrocedió su línea de ataque en busca de un contragolpe que le permitiera poner la lápida.

No pudo sentenciar, pero sí sostener con soltura el triunfo.

Fue la última jugada, a la vista violenta, la que reclaman en la S . Un choque claro de McDonald con Angulo que pudo acabar en una roja para el romperredes.

Solamente en eso, porque el partido ya estaba sentenciado.

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