Escuela tiene tres mundialistas Sub-17, ocho en Sele Sub-20 y tres en la Sub-15

Por: José Pablo Alfaro Rojas 1 noviembre, 2015

Una escuela de fútbol se abre espacio entre los equipos de Primera para formar seleccionados y hasta mundialistas.

La Academia Wílmer López, en Alajuela, desarrolló el talento de tres de los infantiles que disputan el Mundial en Chile: el delantero Andy Reyes y los volantes Jonathan Martínez y Brandon Salazar.

También tiene tres convocados en la Selección Sub-15 y ocho en la Tricolor juvenil.

Con base en una metodología moderna y la elección correcta de los futbolistas, se empieza a proyectar como una de las mejores canteras del país.

Incluso, el buen desempeño hizo que Carmelita aceptara un convenio para que ellos la representen en las competencias de Unafut, incluso, siete jugadores ya debutaron en Primera.

Pero, ¿qué ha hecho este proyecto para destacar en medio de clubes con más recursos?

El éxito comienza en definir un modelo de juego para todas las divisiones inferiores.

Los niños y jóvenes entrenan en siete canchas sintéticas de fútbol cinco, siete y nueve.

Por ello, decidieron explotar el juego en espacio reducido.

Establecieron que los 13 equipos trabajen con la misma visión: control de pelota y elaboración de juego ofensivo mediante la posesión de balón.

En esta escuela, los jóvenes tienen prohibido reventar la pelota y jugar largo, aunque esto les cueste salir goleados en los primeros años de formación.

Jóvenes de la Academia Wílmer Pato López, ubicada en La Plywood de Alajuela, se entrenaron ayer en una de las canchas sintéticas del complejo. El juego en corto es una de las prioridades ahí. | JOSÉ CORDERO
Jóvenes de la Academia Wílmer Pato López, ubicada en La Plywood de Alajuela, se entrenaron ayer en una de las canchas sintéticas del complejo. El juego en corto es una de las prioridades ahí. | JOSÉ CORDERO

“Los entrenadores saben que no se puede reventar. Al principio nos meten muchos goles porque nos presionan la salida, pero al pulir esta condición, casi nadie nos quita el balón”, explicó el administrador del Complejo, Édgar Artavia.

El funcionario reconoce que a los padres les cuesta entender que la prioridad en la liga menor es formar al futbolista y no ganar los partidos, aunque con el paso del tiempo empiezan a comprender los objetivos.

De igual manera, los técnicos tienen la responsabilidad de escribir reportes mensuales con la evolución técnica y táctica de los jóvenes durante los entrenamientos y los partidos.

A cada promesa se le otorga una calificación y cada quincena se reúnen los entrenadores, junto al coordinador, Guilherme Farinha, para analizar su crecimiento de juego.

Además, a ningún futbolista se le cobra mensualidad una vez que cumpla 14 años; si es de escasos recursos, entonces le dan un aporte económico.

Captan talento. Artavia reconoce que no tienen la maquinaria para atraer de manera masiva a los mejores futbolistas, tal como lo pueden hacer la Liga o Saprissa.

Sin embargo, tienen colaboradores en zonas como Palmares, San Ramón, Grecia, Zarcero y regiones de Guanacaste y Puntarenas, quienes le informan sobre la aparición de nuevos talentos.

Cada cierto tiempo realizan visorías con los jóvenes recomendados para las distintas categorías, con lo que logran fortalecer sus equipos.

A diferencia de la mayoría de clubes, esta escuela de fútbol no obliga a sus promesas a ajustarse a los horarios de práctica, y por lo tanto, a descuidar sus estudios.

La solución fue contratar a técnicos con flexibilidad de horarios para que se puedan adaptar a las necesidades de los juveniles.

“Si se da prioridad al estudio, el muchacho tiene más capacidad de resolución de cosas; el joven es más integral. Muchos padres tienen a sus hijos aquí por esa razón”, agregó Artavia.

¿Competencia? En Alajuelense consideran normal que algunas figuras destacadas no terminen en los clubes grandes, pues llegan tantos jugadores a probar, que es imposible sostenerlos a todos.

“Cuando se tiene una institución con tanta gente que busca la oportunidad, es difícil que todos se queden en el club”, dijo el directivo manudo Marco Vásquez.

El dirigente considera que este proyecto le favorece al país, aunque afirma que en la Liga se utiliza un método más profesional para descubrir talentos.

“Lo que tiene una organización como la nuestra es que las herramientas para identificar a los jóvenes son más científicas, mientras que otros son más empíricos”, agregó Vásquez.

En la Academia Wílmer López se ilusionan con la posibilidad de exportar a un futbolista tras el Mundial Sub-17.