En los últimos cinco juegos no anotó ni dio asistencias. Manudos lo necesitan fino

Por: José Pablo Alfaro Rojas 21 diciembre, 2015
Jonathan McDonald se lamenta luego de la segunda anotación de Saprissa, en el juego de ida de la final, el pasado domingo. | LUIS NAVARRO
Jonathan McDonald se lamenta luego de la segunda anotación de Saprissa, en el juego de ida de la final, el pasado domingo. | LUIS NAVARRO

Si Alajuelense pretende remontar la final ante Saprissa, necesita recuperar a su hombre más letal: Jonathan McDonald.

El artillero manudo se enfrió en la fase final del certamen, pues en los últimos cinco cotejos no perforó las redes ni realizó una sola asistencia a gol.

La presencia del atacante en la puerta rival desapareció en cinco partidos determinantes.

Frente a la Universidad y Cartaginés, cuando su club se jugaba la punta, en los dos juegos de la semifinal ante Limón y en el primer duelo por el título contra la S .

Ante los morados solo tuvo una ocasión clara de peligro, pero en el cotejo de vuelta ante los limonenses desaprovechó cuatro opciones claras para anotar.

“Sabemos de la garra y de la entrega que tiene, pero debe estar sereno para definir las jugadas. En esos juegos la ansiedad puede jugar una mala pasada y hay que saberla manejar”, explicó su excompañero Alejandro Alpízar.

El bajón del delantero calzó con la lesión del hondureño Carlos Discua, quien aportó cinco asistencias y siete anotaciones en la fase regular del torneo.

El volante ofensivo le crea ocasiones de gol al delantero mediante varias vías: asistencias, rebotes generados por su insistente remate de media distancia y centros peligrosos al área chica.

McDonald suma ocho celebraciones en esta campaña, aunque todavía no le anota al Saprissa.

Tampoco le logró hacer daño al Herediano.

También es cierto que los adversarios reconocen al artillero como una figura de cuidado, más aún en instancias decisivas.

No lo pierden de vista y tratan de sacarlo de sus casillas.

“Él en definitiva va fuerte a todos los balones divididos, pero siempre con lealtad. Es un lindo delantero para marcar porque te exige estar concentrado los 90 minutos”, reconoció el defensor tibaseño Andrés Imperiale.

Centrarse en jugar. Alpízar define a McDonald como un jugador de temperamento, que le gusta aparecer en los entornos más pesados y en las circunstancias más complicadas para su equipo.

Solo en ocasiones, ese carácter le juega una mala pasada, pues se siente tan presionado por sacar la cara que la ansiedad le pesa.

Según el estratega de Limón, Horacio Esquivel, el aspecto mental le afectó a McDonald en esta etapa definitoria del torneo.

Dice que el artillero está demasiado ceñido en demostrar que sus contrincantes sí lo golpean, en lugar de enfocarse en mostrar su mejor versión en la cancha. Así sucedió cuando lo enfrentó.

“Se analizó que en los últimos partidos se dedicó a reclamar. Noté ansiedad y que tenía ese delirio de persecución, de que todo mundo lo persigue cuando en realidad no es así. Se concentra en eso y olvida lo futbolístico”, explicó.

Aún así, McDonald es la referencia de su archirrival y un pilar en el funcionamiento rojinegro.

En el vestuario manudo coinciden en que será clave que los atacantes aprovechen cada una de las ocasiones de gol que se generen par darle vuelta al 2 por 0.

“Hay que aprovechar las oportunidades que nos queden”, afirmó el meta Patrick Pemberton.

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