Al equipo de Sabella se le critica su desequilibrio entre el poderío ofensivo y una aparente debilidad defensiva

 6 marzo, 2014

Bucarest

Lionel Messi (izquierda), de la selección de Argentina, ante la marca del rumano, Ciprian Bourceanu.
Lionel Messi (izquierda), de la selección de Argentina, ante la marca del rumano, Ciprian Bourceanu.

El partido amistoso de Argentina contra Rumania (0-0), el miércoles en Bucarest, no sirvió para despejar las dudas que hay sobre el equipo de Alejandro Sabella, sobre todo por su debilidad defensiva, a menos de 100 días para el inicio del Mundial.

El técnico justificó la pobre imagen de su equipo en que muchos de sus hombres habían jugado el domingo, en que hicieron un viaje muy largo y en que no tuvieron tiempo de entrenarse.

Aunque casi todas las selecciones mundialistas están en el mismo caso y algunas ofrecieron el miércoles una gran actuación.

En Bucarest, Argentina controló el balón y el juego, salvo unos minutos en el ecuador del primer tiempo, y dispuso de dos o tres claras ocasiones de gol para haberse llevado la victoria, pero también pudo perder ante un equipo joven y voluntarioso, pero sin excesiva calidad técnica y que no se clasificó para Brasil.

Al equipo de Sabella se le critica su desequilibrio entre el poderío ofensivo y una aparente debilidad defensiva y en Bucarest volvió a quedar de manifiesto. Tampoco debe sorprender viendo la nómina de delanteros albicelestes.

Esa febrilidad defensiva no es achacable solo a la defensa, sino que es un problema de todo el equipo: los delanteros no presionan, Ángel di María se descuelga con mucha facilidad y Javier Mascherano y Fernando Gago no dan abasto contra equipos, como el rumano, que pueden jugar con hasta cinco centrocampistas.

Si Sabella quiere jugar en Brasil con ese sistema del 4-3-3 tendrá que encontrar soluciones, pero no parece fácil, teniendo en cuenta que el técnico está convencido que el que jugó el miércoles debe ser el 'equipo base' (salvo la presencia de Ezequiel Garay en el centro de la defensa que en Bucarest no jugó por unas molestias).

Di María es insustituible por la banda izquierda, pero no es un jugador para hacer jugar al equipo; Mascherano juega de central en el Barcelona y Gago no aportó mucho en defensa y menos aún en el aspecto ofensivo. Lo peor es que en la segunda parte le sustituyó Lucas Biglia y el cambio apenas se notó.

Curiosamente, en este desbarajuste defensivo, los defensas aprobaron el test de Rumanía y solo se vieron inquietados cuando los rumanos, al contragolpe, superaban la línea de medios con facilidad.

Solo Marcos Rojo estuvo algo por debajo de sus compañeros, ya que la mayoría de jugadas de peligro rumanas llegaron por la banda del lateral del Sporting de Lisboa.

La nota más positiva del partido para Argentina es que se demostró que puede contar con Sergio Romero en el arco, pese a su inactividad en el Mónaco. El portero tuvo un par de intervenciones de mucho mérito en el primer tiempo, sobre todo una a cabezazo de Ciprian Marica y en la segunda parte, cuando los rumanos apenas atacaron, estuvo atento para salir a interceptar un pase en profundidad hacia Costin Lazar.

Otro aspecto positivo fue la recuperación de Sergio Agüero. El delantero del Manchester City, que reapareció el pasado domingo con su equipo tras un mes lesionado, demostró que es uno de los mejores atacantes del planeta y sólo le faltó algo de fortuna para haber marcado, sobre todo al inicio de la segunda parte cuando un defensa le sacó el balón bajo palos después de que el 'Kun' hubiese regateado al arquero.

Mención aparte merece Lionel Messi. Desde que regresó en enero de su lesión, en Barcelona se le acusa de jugar caminando y de intervenir poco en el juego. Así ocurrió también en Bucarest, donde sólo se vio al '10' en un par de intervenciones muy brillantes, pero poco más.

Escaso bagaje para el mejor jugador del mundo. Argentina necesitará más de él si quiere el título en Brasil.