El entrenador del Bayern de Múnich, asegura que su objetivo no es hacer del equipo germano "un nuevo Barça", ya que tanto sus jugadores como el fútbol alemán son diferentes

 25 octubre, 2013
Pep Guardiola dirigió ayer el entrenamiento de su equipo, el Bayern de Múnich alemán, previo al juego de hoy por la Supercopa de Europa contra el Chelsea inglés.
Pep Guardiola dirigió ayer el entrenamiento de su equipo, el Bayern de Múnich alemán, previo al juego de hoy por la Supercopa de Europa contra el Chelsea inglés.

El entrenador del Bayern de Múnich, Pep Guardiola, asegura que su objetivo no es hacer del equipo germano "un nuevo Barça", ya que tanto sus jugadores como el fútbol alemán son diferentes.

"Este club ha conquistado muchas cosas, por qué debería copiar a otro", aseguró el técnico español en una entrevista publicada hoy por el diario deportivo italiano "La Gazzeta dello Sport".

Guardiola mostró su satisfacción por los buenos resultados cosechados por el Bayern en lo que va de temporada, tanto en la Liga de Campeones como en la Bundesliga, donde encabeza grupo y clasificación respectivamente.

"Lo estamos haciendo bien, pero siempre se puede hacer más" , dijo el entrenador catalán, cuyo objetivo es "mantener el nivel del año pasado".

Para ello, Guardiola se ha adaptado a la forma de juego tanto del Bayern como del fútbol alemán: "Soy un pequeño hombre frente a la historia del Bayern (...) La mentalidad es distinta, el estilo, el ambiente, la cultura, los propios jugadores", afirmó.

Sin embargo, confesó que, en cualquier caso, "aquí también debes ganar o si no te echan" y para ello su secreto es mantener el equipo unido "como una familia".

Guardiola también quiso zanjar la polémica surgida hace cinco días a raíz del partido de Bundesliga contra el Maguncia en el que el técnico no permitió al centrocampista Robben lanzar un penalti.

"El sábado contra el Maguncia decidí que debía tirar Müller, la otra noche contra el Viktoria Pilsen prefería que tirara él (Robben), pero le dejó el balón a Ribery. Quizás no estaba convencido. Me gusta dar libertad a mis jugadores, no soy un dictador en el banquillo", aclaró.