Matuidi, Ibrahimovic (2) y Cabaye pusieron las cuatro anotaciones

 18 febrero, 2014

Berlín

El Paris Saint Germain goleó este martes a domicilio (0-4) al Bayer Leverkusen, con lo que pone pie y medio en cuartos de final de la Champions League ya que el equipo alemán necesitaría un milagro para remontar la eliminatoria en el partido de vuelta.

Zlatan Ibrahimovic (centro) celebra su segundo gol ante el Bayer Leverkusen y el tercero del Paris Saint Germain.
Zlatan Ibrahimovic (centro) celebra su segundo gol ante el Bayer Leverkusen y el tercero del Paris Saint Germain.

El PSG empezó a mandar desde el comienzo en la Bay Arena y ya en el minuto tres sacó la ventaja, por intermedio de Blaise Matuidi, en una jugada que se inició con una pérdida de balón del capitán Simon Rolfes en el centro del campo.

Matuidi, tras una combinación con Zlatan Ibrahimovic, entró al área y derrotó al meta Bernd Leno con un remate al segundo poste.

El gol tempranero desbarató el planteamiento del Leverkusen que había salido en plan de tratar de esperar al PSG y buscar posibilidades de contragolpe.

El PSG se apropió de la pelota, la hizo circular ante un Leverkusen carente de ideas que tardó mucho en empezar a recuperarse del gol de Matuidi.

Justamente cuando el Leverkusen parecía mostrar una ligera mejoría se produjo el segundo gol del PSG a través de un penalti convertido por Ibrahomivic en el 39, después de que Spahic derribase con un empujón en el área al argentino Ezequiel Lavezzi.

Antes de que los equipos se fueran al descanso, el partido quedó sentenciado cuando Ibrahimovic hizo el tercero, con un remate de zurda desde fuera del área que se coló por la escuadra de la portería de Leno.

En la segunda parte, el Leverkusen trató de salvar la honra ante un equipo que en todo momento se mostró superior.

Sin embargo, el equipo alemán quedó más débil a partir del minuto 59, cuando fue expulsado el croata Emir Spahic por acumulación de amarillas.

El cuarto llegó en el minuto 88, por intermedio de Yohan Cabayé, cuando el PSG ya prácticamente jugaba a su antojo con el rival sin decidirse a acelerar con lo que hubiera podido lograr una goleada de escándalo.