El brasileño modernizó y masificó el fútbol en el mundo, pero su legado fue empañado por severas acusaciones de corrupción

 16 agosto, 2016

Río de Janeiro

El brasileño Joao Havelange, el expresidente de la FIFA que modernizó y masificó el fútbol en el mundo, pero cuyo legado fue empañado por severas acusaciones de corrupción, falleció este martes a los 100 años.

"El Hospital Samaritano (Botafogo) informa que el expresidente de la FIFA João Havelange falleció en el inicio de la mañana de hoy (martes)", indicó la portavoz de la institución, Andresa Feijó.

Jean Marie Faustin Godefroid Havelange, un exnadador olímpico nacido en Río de Janeiro e hijo de un acomodado comerciante de armas belga que huyó de la Primera Guerra Mundial, fue el primer no europeo en presidir la FIFA, de 1974 a 1998.

Durante su gestión transformó de pies a cabeza la institución. También tuvo un papel clave para conseguir que Rio fuera elegida sede de los primeros Juegos Olímpicos en Suramérica —que se celebran hasta el 21 de agosto— y que Brasil acogiera el Mundial de fútbol de 2014.

"Nuestros pensamientos están con la familia y los amigos de de Joao Havelange en este momento triste. El COI ha dado su acuerdo a un pedido del Comité organizador Rio-2016 para permitir que la bandera brasileña ondee a media asta durante el día en las instalaciones olímpicas", dijo el Comité Olímpico Internacional en un comunicado.

Con Havelange, el fútbol dejó de ser solamente un deporte para convertirse en espectáculo de multitudes y en uno de los programas televisivos más rentables.

"Asumió la presidencia de la FIFA justo cuando la Copa del Mundo comenzó a ser transmitida a todo el mundo y con astucia consiguió acuerdos con gigantes corporativos como Adidas y Coca-Cola", dijo a la AFP Juca Kfouri, un conocido analista deportivo brasileño.

"Convirtió a la FIFA en una potencia formidable y en una gran plataforma para hacer negocios. Y luego usó el mismo modelo en el fútbol brasileño", añadió.

Kfouri dijo que Havelange "dio la apariencia de democratizar el fútbol" para combatir lo que veía como el "eurocentrismo" de la FIFA. Prometió a países africanos y asiáticos que serían incluidos en la Copa del Mundo.

Havelange renunció como presidente honorario de la FIFA en 2013, después de que el comité de ética del organismo que rige el fútbol mundial concluyera que recibió sobornos durante su etapa al frente de la institución.

Bajo el mandato de Havelange, Estados Unidos, un país que siempre le había dado la espalda al fútbol, se rindió ante el 'deporte rey' y organizó el Mundial de 1994.

Havelange, que nació en Rio el 8 de mayo de 1916 y dejó el fútbol por la natación a pedido de su padre, se preciaba de haber hecho de la FIFA una organización con más miembros que la ONU.

"Cuando fui elegido presidente de la FIFA, las asociaciones afiliadas eran 146. Cuando la dejé, en 1998, eran 196. La FIFA tiene más afiliados que la ONU, lo que demuestra la fuerza del fútbol", dijo una vez el dirigente a la revista "Aventuras en la Historia".

En la actualidad el organismo rector del fútbol reúne a 211 asociaciones.

En 1998, Havelange pasó a retiro y su delfín, el suizo Joseph Blatter, ocupó la presidencia de la FIFA hasta que en 2015 fue suspendido por seis años de toda actividad relacionada con el fútbol.

En noviembre de 2011 Havelange tuvo que renunciar al Comité Olímpico Internacional (COI), que integró durante 48 años, para evitar su posible expulsión por denuncias de corrupción.

Havelange era investigado por sus lazos con la exagencia de marketing de la FIFA International Sport and Leisure (ISL), que declaró la quiebra en 2001 con deudas por unos 300 millones de dólares.

Fue acusado de recibir un millón de dólares a cambio de que ISL conservara los derechos de televisión del Mundial de Fútbol, según denuncias difundidas en un documental de la cadena británica BBC.

En el 2000, con 84 años, Havelange fue interrogado por el Congreso brasileño sobre denuncias por enriquecimiento ilícito, tráfico de armas y soborno.

Entonces, se quejó amargamente de lo que consideró una canallada de los medios. Jamás fue llamado a juicio pese a que su nombre fue asociado al escándalo.

Havelange era suegro del brasileño Ricardo Teixeira, a quien protegió e impulsó como presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) por 23 años. Teixeira renunció a su cargo en 2012, también envuelto en denuncias de corrupción.

Tres años después estallaría en Suiza el escándalo en la máxima entidad del fútbol mundial, que llevó a prisión al sucesor de Teixeira, el brasileño José Maria Marin, acusado de corrupción por la justicia estadounidense al igual que Marco Polo Del Nero, actual presidente de la CBF, y otros dirigentes mundiales.

Uno de los estadios de Río de Janeiro, casa del Botafogo, lleva el nombre de Havelange.

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