El extécnico de la Selección Nacional salió rumbo a Bogotá a las 10:12 a. m.

Por: David Goldberg J. 25 julio, 2014

Alajuela. Luego de haber hecho estallar un polvorín dentro del fútbol tico con acusadoras declaraciones que hablaron de ineptitud, traiciones y falta de compromiso en el proceso mundialista de Brasil 2014 , el entrenador Jorge Luis Pinto abandonó el país ayer en dirección hacia su natal Colombia.

Lo hizo con tranquilidad y con pocas palabras. Mucho más de las esperadas y mucho menos de las previstas, tomando en cuenta que en la tarde y noche del jueves recibió decenas de denuncias por parte de dirigentes, miembros de su excuerpo técnico y jugadores, quienes molestos ante lo que fue una polémica conferencia de despedida, revelaron que el timonel era irrespetuoso y que maltrataba a casi todos los que se le ponían en frente.

“No, no, gracias”, expresó con extraña amabilidad ante la solicitud de una entrevista en la entrada de la terminal del aeropuerto Juan Santamaría de Alajuela, a la que llegó con chofer y poco equipaje.

“Me duele irme así, pero todo lo que tenía que decir, lo dije ayer (el jueves) y de frente. El pueblo de Costa Rica lo vio. Les agradezco a los que me siguen apoyando. ¿Está bien, papá?”, añadió mientras era fotografiado para este medio, lo cual sí aceptó sin problemas. Hasta se detuvo para la cámara. A los clics se le agregaron unos cuantos curiosos que estaban presentes en la puerta automática.

Exacto. Su vuelo a Bogotá estaba programado para las 10:12 a. m. y Pinto llegó exactamente dos horas antes. Quizás fue casualidad, pero pareció tan calculado como su estrategia en la cancha. O como su accionar del jueves, más allá de que previamente había sellado un pacto de “confidencialidad” con el presidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Eduardo Li.

El cafetero no aclaró si después seguiría hacia Santa Fe, su ciudad de origen; hacia Cúcuta, donde vive su pareja, o si permanecería en suelo bogotano para partir hoy o mañana rumbo a Alemania, donde participará del Congreso Internacional de Entrenadores de Fútbol, el cual será entre el 28 y 30 de julio. Allí compartirá con la élite mundial de su cargo.

Empero, dijo que, en teoría, en ocho días regresará a Costa Rica para ultimar detalles de su adiós definitivo y llevarse sus cosas.

“Tranquilos, todavía no me voy del todo”, señaló con una sonrisa, de paso, una muy pícara.