Por: Fanny Tayver Marín 13 enero, 2015

Dirigir a Alemania en el Mundial de Brasil y alzar la copa en el Maracaná sigue trayéndole secuelas a Joachim Löw.

Ayer, en la ceremonia del Balón de Oro de la FIFA, el germano le ganó el pulso al estratega del Real Madrid, Carlo Ancelotti y al timonel del Atlético de Madrid, Diego Simeone.

Joachim Löw pasó por la alfombra roja y se adjudicó la estatuilla como el mejor entrenador del año en el mundo.

Lejos de subírsele los humos a la cabeza, el seleccionador de Alemania dijo que sin el esfuerzo de sus pupilos, esta distinción jamás habría llegado.

“No soy nadie sin buenos jugadores”, afirmó Joachim Löw en declaraciones recopiladas por la agencia EFE.

El estratega había sido el asistente de Jürgen Klinsmann en la representación de su país durante el Mundial de Alemania 2006 y luego lo relevó en el cargo. De hecho, siempre se había dicho que la técnica desde aquel entonces era obra suya.

Ottmar Hitzfeld le entregó el trofeo a Joachim Löw. | EFE
Ottmar Hitzfeld le entregó el trofeo a Joachim Löw. | EFE

Algunas veces estuvo en entredicho su carácter y no por fuerte, pero a la hora de la verdad, ejerció autoridad.

“El título mundial fue el resultado de muchos años de trabajo y de decisiones acertadas. Por eso, en primer lugar, mi agradecimiento a todos los entrenadores alemanes que día tras día trabajan. Todos en este momento han sido nombrados entrenador del año”, citó.

Joachim Löw releva en el historial de este premio a su compatriota Jupp Heynckes, quien llevó a la gloria al Bayern Múnich en 2013.

Antes lo ganaron el portugués Jose Mourinho (2010) y los ibéricos Josep Guardiola (2011) y Vicente del Bosque (2012).

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