Ningún directivo del conjunto merengue acompañó al portero en la sala de prensa del estadio Santiago Bernabéu

Por: Fanny Tayver Marín 12 julio, 2015
Iker Casillas no pudo contener el llanto al enviarle su mensaje de despedida a la afición madridista.
Iker Casillas no pudo contener el llanto al enviarle su mensaje de despedida a la afición madridista.

A Iker Casillas se le hizo un nudo en la garganta al despedirse del Real Madrid.

No lo acompañó nadie de la institución merengue y al verse ahí solo, en la sala de prensa del estadio Santiago Bernabéu frente a una multitud de periodistas, trató de hacer ameno uno de los momentos más duros para el nuevo arquero del Oporto de Portugal.

Casillas cierra un ciclo de 25 años en el Real Madrid y eso no es nada fácil.

Su discurso fue breve, quería decir mucho, pero no podía.

El excapitán merengue trató de ser valiente, tanto que antes de iniciar dijo: "Serán 30 segundos, pero tardaré una hora".

Y la broma por poco se convierte en realidad porque cuando se llenó de valor para iniciar su adiós, tan solo logró pronunciar: "En primer lugar gracias"...

Ahí se le entrecortó la voz, tuvo que tomar agua, parar durante algunos minutos y decidirse a reanudar un discurso corto, emotivo, sincero y que llegó al corazón de la afición merengue.

"Gracias por estar aquí y acompañarme en este momento tan especial. He venido a este estadio para despedirme de todos vosotros y en especial de los madridistas. Desde ayer dejé de pertenecer al Real Madrid y pasaré a formar parte del Oporto", manifestó Casillas en su comparecencia.

Añadió que la decisión de irse al Oporto se debe a dos motivos.

"Primero, la ilusión que me han transmitido el presidente, el director deportivo y el entrenador Julen Lopetegi, al que conozco desde hace muchos años. Segundo, por las muestras de cariño que he ido recibiendo desde que la gente podía saber que mi destino era Portugal".

"Haré todo lo posible para no defraudarles e intentar conseguir los máximos títulos posibles. Muchas gracias por confiar en mí".

Lo más duro. Tras hablar de su futuro en el Oporto, llegó el momento de hacer referencia a la afición que lo apoyó durante estos 25 años.

"Después de 25 años defendiendo el escudo del club más grande del mundo, llega el día más difícil, decir adiós a una institución que me lo ha dado todo. Parece que fue ayer cuando con 9 años vestí por primera vez la camiseta del Real Madrid y vi cumplido mi sueño", relató Casillas.

"Durante este tiempo hemos sufrido, llorado, reído y disfrutado con todos y me he sentido querido por todos. Me ha formado como persona y deportista y me ha ayudado a crecer con los valores de respeto, compañerismo y sobre todo, humildad. He intentado reflejarlos siempre a donde he ido representando al Real Madrid".

Iker Casillas hizo alusión a todos sus compañeros, "con los que he formado una familia y hemos compartido lágrimas de alegría y tristeza"; así como también a los diferentes entrenadores que lo dirigieron.

"En especial de Mezquita que me rescató para formar parte del Benjamin hasta (Carlo) Ancelotti porque de todos, de todos, he aprendido muchas cosas. De sus cuerpos técnicos y de todos, todos, he aprendido muchísimo por su capacidad y experiencia".

El portero dijo que toda su familia lo acompaña en lo que será esta nueva aventura lejos del Real Madrid y para no extenderse más en su emotivo discurso de despedida, vino la etapa final de agradecimientos.

Se acabó. "Agradezco al madridismo que no conoce fronteras por permitirme levantar cada copa, cada triunfo, por ser vuestro capitán cinco años, por compartir buenos y malos momentos, por tenderme la mano para levantarme".

"Hay una frase por encima de todas, que me recuerden no por un buen o un mal portero; solo espero que se acuerden de mí por ser una buena persona", pronunció.

Inmediatamente dijo: "Por tanto gracias, gracias, miles de gracias, jamás os podré olvidar y estar seguros que donde vaya seguiré gritando ¡Hala Madrid! C' est fini (¡Se acabó!). No digo adiós porque será un punto y seguido".

Fueron diez minutos de emociones, lágrimas y mucho sentimiento, diez minutos en los que Iker Casillas se despidió del Real Madrid, ese gran equipo de sus amores, con la esperanza de que la afición nunca lo olvide.

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