10 mayo, 2014

Es el hombre que metió a Corea del Sur en un frenesí después de anotar el último penal contra España en los cuartos de final del mundial de Corea Japón 2002.

Nunca antes se había vivido un fenómeno como tal en Asia y Hong Myung-Bo, el capitán de ese entonces tuvo mucho que ver.

Han pasado 12 años desde ese torneo y aquel capitán ahora ve a sus jóvenes tigres desde el banquillo, con la seguridad de que nadie en Corea del Sur le va a cuestionar cualquier decisión.

Cuando se retiró de las canchas, Hong se convirtió en el asistente técnico del holandés, Dick Advocaat, quien dirigió a los surcoreanos en la Copa del Mundo del 2006, en Alemania.

Hong Myung-Bo el técnico de Corea apostó por una planilla joven. | AP
Hong Myung-Bo el técnico de Corea apostó por una planilla joven. | AP

Con 45 años de edad y con cuatro participaciones en mundiales como jugador y una como asistente técnico, Hong tomó al fin el mando de los Tigres de Asia.

El estratega es uno de esos entrenadores metódicos que defienden la forma antes que el resultado y con esa metodología le alcanzó para llevar un grupo joven al mundial de Brasil.

El honor es una palabra recurrente en todas sus entrevistas.

“Yo diría que lo que ocurrió en el Campeonato Mundial de la FIFA del 2002 cambió toda la cultura alrededor del fútbol en Asia”, destacó Hong en una entrevista para el canal de FIFA T.V.

Corea del Sur logró su primer triunfo en ese mundial contra Polonia. Tuvieron que esperar cinco mundiales para poder celebrar una victoria, en un partido que marcó la evolución de la práctica del fútbol para los Tigres del Oriente.

Con un amplio recorrido, el estratega de Corea del Sur quiere alcanzar un logro en Brasil que vuelve a mover lo cimientos del fútbol en Asia.