Una lesión, olvidar el pasaporte, reuniones y un permiso los libró de cita con la muerte

Por: Cristian Brenes 30 noviembre, 2016
Miles de aficionados del Chapecoense se unieron en oración en la ciudad sureña de Chapecó. | AFP
Miles de aficionados del Chapecoense se unieron en oración en la ciudad sureña de Chapecó. | AFP

La vida les tenía preparado otro camino y el destino se confabuló para que 14 personas no estuviesen presentes en la tragedia aérea originada por el desplome del avión que trasladaba al club Chapecoense de Brasil.

Al menos 71 vidas se perdieron, mientras que seis seres humanos sobrevivieron, luego de que la aeronave que transportaba a la delegación del equipo brasileño se precipitara a tierra cerca de Medellín (Colombia).

Sin embargo, nueve jugadores, dos políticos, un directivo, un periodista y el hijo del técnico esquivaron la catástrofe por detalles minúsculos o insignificantes en un inicio, pero que al final les permite no ser parte de uno de los momentos más tristes en la historia del balompié.

Los futbolistas Rafael Lima, Nenem, Demerson, Andrei, Hyoran, Moisés y Nivaldo no hicieron el traslado por decisión del entrenador Caio Junior.

Mientras que el delantero argentino Alejandro Martinuccio se quedó al estarse recuperando de una lesión que lo afecta desde hace mes y medio, y el arquero Marcelo Boeck recibió permiso para celebrar su cumpleaños y ausentarse de la final de la Copa Sudamericana ante el Atlético Nacional, ya que tenía diferencias con el timonel.

Por su parte, Luciano Buligon, alcalde de la ciudad sureña de Chapecó, y Plínio Filho, presidente del Consejo Deliberativo del Chapecoense, estaban en Sao Paulo listos para abordar el aeroplano y formaban parte de la lista de pasajeros, pero acabaron quedándose en la ciudad porque debían asistir a una reunión y cambiaron sus planes para volar ayer hacia Colombia.

Gelson Merisio, presidente de la Asamblea Legislativa del estado de Santa Catarina, tampoco siguió el plan aéreo previsto y no fue por actividades laborales.

“Por esas cosas de la vida, que solo Dios sabe, me acabé quedando”, relató a Globo Televisión el alcalde de la pequeña ciudad de 180.000 habitantes.

Otro de los casos que más llamó la atención fue el de Matheus Saroli, hijo del técnico Caio, quien no pudo subir al avión que llevaba al plantel de Sao Pablo a Santa Cruz de la Sierra porque se le olvidó su pasaporte.

Por último, el periodista Iván Carlos Agnoletto, de la Radio Super Condá, tenía planeado viajar a Medellín, pero desistió tras enterarse de que tendría problemas en inmigración por portar un documento de identidad antiguo.