El nuevo portero blanco salió ileso de una primera conferencia de prensa que se llenó de disparos a quemarropa

Por: Juan José Herrera Ch. 6 agosto, 2014
Keylor Navas posó en el palco de honor con su nueva camiseta, que llevará en la espalda un número 13 que ayer mismo se hizo inmortal en la historia del fútbol costarricense. | AP
Keylor Navas posó en el palco de honor con su nueva camiseta, que llevará en la espalda un número 13 que ayer mismo se hizo inmortal en la historia del fútbol costarricense. | AP

Keylor Navas demostró, apenas en su primera conferencia de prensa como jugador del Real Madrid , la clase de portero que es.

El tico repelió con hidalguía los filos de la polémica en la portería blanca, una novela que él no inició pero que muchos creen que llega para finalmente acabar.

Como no podía ser diferente, el estreno del costarricense al frente de los micrófonos madrileños se concentró irremediablemente en su posición en torno a la novela Iker Casillas - Diego López, una historia cargada de morbo que él rápidamente se encargó de sacar de su arco, ese que pese a las preguntas a quemarropa se mantuvo en cero.

El primer dardo llegó disfrazado con el velo de la generalidad: ¿Su llegada al Real Madrid supone una solución o un problema?.

Navas sonrió y aseguró que él viene simplemente a dar alternativas, a tratar de ser un alivio y no algo negativo para el grupo.

Ahí quedó claro que no iba a morder ningún anzuelo y reforzó la humildad y sencillez de un jugador que solo quiere trabajar.

“Como buen portero que es supo despejar la posible polémica que hubiese en sus declaraciones, diciendo incluso que se ha fijado en Iker y Diego en su carrera. Sobre todo llamó la atención su humildad, aún cuando está en el Madrid por méritos, por ambición y por esa sensatez”, afirmó Sergio Gómez, redactor del Diario AS.

Hubo más, como una consulta que le lanzó de inmediato la posibilidad de someterse a ese modelo de rotación que ya Carlo Ancelotti probó en la temporada anterior. Una decisión salomónica para tratar de no convertirse en el foco de un pleito que tampoco es suyo.

“Mi mentalidad no va a cambiar en ningún momento por la decisión que pueda tomar un cuerpo técnico. Tengo muy claro lo que quiero, quiero entrenar, esforzarme, aprender y eso es lo más importante para mí en este momento”, respondió con diplomacia Navas, con un verbo tranquilo y sincero que de inmediato le ganó la admiración de esos que a partir de ahora tratarán con él semana a semana.

“Nos reforzó esa imagen de persona normal, de un jugador que ha llegado hasta arriba a base de trabajo, que llega con ilusión y ganas pero sin ser una estrella, sin muchos aires de grandeza. Viene calmado y tranquilo a uno de los mejores equipos del mundo”, afirmó David López, de El Mundo .

Pero también dejó claro que no es más ni menos que nadie y que tiene, de sobra, el carácter para luchar por un puesto en una titular que exhala exclusividad.

“Sé que si estoy aquí no es porque me saqué un numerito de la lotería, pues he demostrado que puedo hacer las cosas bien y me siento capaz”, respondió ante el cuestionamiento de su capacidad para el puesto, en una de las frases que más alimentó las páginas del mundo; porque sí, ahora sus palabras llegan a cada rincón.