29 febrero, 2016
Rodolfo Arruabarrena dirigió este viernes su primer entrenamiento con Boca Juniors. Aquí junto al chileno José Fuenzalida.
Rodolfo Arruabarrena dirigió este viernes su primer entrenamiento con Boca Juniors. Aquí junto al chileno José Fuenzalida.

Buenos Aires

Rodolfo Vasco Arruabarrena dejó de ser este lunes el entrenador de Boca Juniors, pese a ganar dos títulos en 2015, tras caer el domingo en el torneo local 1-0 ante Racing en medio de un incierto comienzo de año del club xeneize.

El presidente del equipo, Daniel Angelici, despidió al director técnico a cuatro días de que Boca enfrente otra vez a Racing, esta vez por la Copa Libertadores, y cuando comienzan a calentar motores para visitar a su archienemigo River Plate el domingo por el torneo local.

Guillermo Barros Schelotto, otra antigua gloria de Boca, es uno de los que más suena para reemplazarlo.

Angelici anunció una conferencia de prensa para la mañana del martes.

Las horas estaban contadas para Arruabarrena después de una pretemporada con malos resultados y un inicio de torneo dificultoso, en el que el estelar Carlos Tévez solo tuvo algunos destellos que le dieron aire al entrenador.

El presidente del club ya le había dicho al entrenador que el club quería un cambio cuando Boca cayó ante Atlético de Tucumán 1-0 en la primera fecha del torneo, pero el técnico tuvo luego un respiro con los posteriores triunfos 1-0 ante San Martín de San Juan y 4-1 frente a Newell's.

Desde agosto de 2014, cuando llegó al club en un mal momento futbolístico, el Vasco dirigió a Boca en 75 partidos, con 68% de efectividad gracias a 47 encuentros ganados, 13 empatados y 15 perdidos y obtuvo dos títulos, además de ganar el torneo local y la Copa Argentina 2015.

Antes de hacerse cargo del club auriazul, había tenido un mediocre paso como entrenador en el Nacional de Uruguay, desde 2013, tras una buena experiencia en Tigre de Argentina.

Como jugador, integró el glorioso equipo auriazul dirigido por Carlos Bianchi que fue bicampeón del torneo Apertura 1998 y del Clausura 1999 y ganó la Copa Libertadores 2000, por lo que era considerado un hombre de la casa por los hinchas de Boca que le tuvieron una consideración especial.