18 enero, 2015

Buenos Aires

“El ganador siempre es justo”. El toque cortito e inteligente, como en la cancha, pertenece a Andrés Iniesta. Le habían preguntado si estaba bien el Balón de Oro para Cristiano Ronaldo y respondió con lógica de acero. Votaron 182 capitanes de selecciones, 181 entrenadores nacionales y 181 periodistas de diferentes países. Hay, sin duda, elecciones discutibles, alguna un tanto insólita, sin embargo es una votación democrática y transparente (acaso lo más cristalino que la FIFA pueda mostrar); se divulga el voto con nombre y apellido, está todo el planeta representado y el universo de electores es de lo más calificado. No hay más que esto. Podemos discurrir sobre tal o cual, pero en general y más allá de nuestro gusto o deseo personal, al ganador lo ha elegido el mundo del fútbol.

Es cierto que el tono de la elección es siempre muy europeo, aunque cabe decir que Europa tiene 54 asociaciones miembro; por ello, entre futbolistas, técnicos y periodistas, votan 162 europeos sobre 544. Y priorizan todo lo que sucede con sus equipos y en sus países. El mundo está hecho así.

Lo dijimos el año anterior, cuando la terna era Messi-Ronaldo-Ribery: cualquiera que gane estará bien. Ahora era igual. El candidato inicial de este cronista era Thomas Müller, un jugador notable que hizo un Mundial excelente. Y fue campeón; y marcó 5 goles. Pero quedó fuera de la pelea temprano; a otra cosa. Se instaló una idea, luego generalizada, de que Alemania ganó el título por el arquero Neuer y por ello recibió una andanada de votos. Neuer es un arquero fenomenal, el mejor del mundo hoy junto a David De Gea, pero Alemania no conquistó el título por él sino por ser globalmente un gran equipo, de características ofensivas. Neuer no salvó ningún partido ni fue el héroe de nada. Actuó muy bien, punto.

En un año mundialista, lo correcto era que el Balón de Oro fuera un campeón del mundo. Pero Alemania no tuvo una figura cumbre, una superestrella, y el Balón de Oro premia lo individual, no lo colectivo, aunque lo primero deba estar acompañado de logros grupales. Fueron méritos muy equilibrados y repartidos. Se quiso premiar a Alemania, pero nadie se puso de acuerdo en cuál alemán: Neuer reunió 243 votos, Müller 100, Lahm 60, Kroos 27, Schweinsteiger 14 y Gotze 11. Esta dispersión le quitó 212 votos al arquero. Los sufragios cantan una realidad: no estaba claro cuál era la figura de Alemania en el Mundial.

Messi no merecía esta vez la corona, su año fue irregular y no ganó ningún título. Para podio estaba bien y él mismo lo reconoció en la previa: “Esta vez está complicado, Ronaldo y Neuer han hecho un año espectacular”. Ahora bien, con Müller fuera de carrera, quien suscribe lo votaba. Con años brillantes o no tanto, Leo es el mejor futbolista del mundo, lejos. Sencillamente, las cosas que él hace los otros no las pueden hacer. No sólo marca montañas de goles, es genial en sus intervenciones, en sus pases, sus asistencias, en su gambeta corta y letal, la forma en que se desliza con la pelota en velocidad. Igual, lo que se dio en llamar “el año malo de Messi”, fue positivo: 58 goles, 22 asistencias, 15 tiros en los palos, subcampeón del mundo, Balón de Plata del año y Balón de Oro del Mundial.

Vale detenerse en esto último: cuando fue premiado en Brasil por el Grupo de Estudios Técnicos, compuesto por 13 expertos analistas, se dijo que era descabellado darle el Balón. “¿Qué vieron...?”, fue la protesta general. Pues bien, ahora votaron 544 profesionales diferentes. Y otra vez situaron a Messi por encima de los otros destacados del Mundial. Leo quedó arriba de Neuer, de Robben, de Müller, de Kroos, de James Rodríguez... Puso prácticamente él solo a Argentina en la final cuando el equipo estaba muerto. Casi en el epílogo de la Copa lo ayudaron los otros, sobre todo Mascherano y la defensa. Messi aumenta su récord: 8 años seguidos ternado, con 4 balones de Oro, 3 de Plata y uno de Bronce. ¿A estos 544 también les van a preguntar qué vieron...?

Cristiano Ronaldo hizo un Mundial muy malo, demasiado para una estrella, pero se vio beneficiado por el contexto. Ganó la Champions League y estableció una nueva marca de goles en ese torneo. Por la gravitación que tiene hoy el fútbol de clubes en Europa, eso pesa. Se lo discute porque no fue decisivo para la conquista; no destacó en los partidos clave. Sus méritos son más numéricos que futbolísticos. Hizo muchos goles, aunque no definitorios, no cruciales. Muchos de penal, de empujada o de rebote. Y en varios casos, para decorar el resultado, el cuarto o el quinto gol. Pero los hizo él, no otros, llevan su nombre. Se escucha “Gol de Ronaldo... Gol de Ronaldo...” y eso termina decidiendo. Tiene carisma, y en relación con Neuer hay que decir que marcar goles es más difícil que evitarlos. Por eso un gran goleador vale 100 millones y un guardameta, 20. El año pasado también se dijo que no había ganado bien Ronaldo, que lo merecía Ribery. El paso del tiempo ofrece otra visión: a Ribery no le da para un Balón de Oro.

El gol de James, creemos, es indiscutible. Fue una joya para los tiempos. Hay que medirlo no sólo por su belleza y precisión, también por el escenario y su circunstancia: cuando lo hizo, dejó boquiabierto al mundo. Y sin exageración alguna, estaba rodeado por cinco adversarios. Tal vez nunca vuelva a hacer un gol tan precioso. Son cosas que se dan una vez. La sorpresa: James recibió muy pocos votos para el Balón, apenas 30 sobre 1.643. Y de esos 30, 3 fueron los de Pekerman, Falcao y Paché Andrade; de los 27 restantes, la mayoría de latinoamericanos (Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú, Venezuela, Panamá, Guatemala, Costa Rica, Cuba...) Sin dudas, su posterior actuación en el Madrid, aunque no fue mala, le bajó los decibeles.

¿Por qué el crack de Ibagué no estuvo en el once ideal del año y en cambio hubo algunas inclusiones inentendibles como Iniesta, David Luiz o Thiago Silva...? La conformación de esta “selección” no está relacionada con los votos recibidos; es una elección aparte, que hace la FIFPro (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales). Participaron más de 23.383 jugadores de todo el mundo. Con los votos de sus colegas se armaron cinco equipos; James recién entró en el cuarto. Müller en el tercero. Y a Rooney le fue peor: en el quinto.

Podemos no estar de acuerdo con los resultados, pero es lo que votó el mundo del fútbol.