Tras el gol de Tiago, hasta el final de la primera parte Casillas escuchó silbidos sin cesar cada vez que intervino

 13 septiembre, 2014
Iker Casillas se lamenta ante la anotación de Arda Turán, que le dio el triunfo al Atlético sobre el Real Madrid.
Iker Casillas se lamenta ante la anotación de Arda Turán, que le dio el triunfo al Atlético sobre el Real Madrid.

Madrid

Iker Casillas, capitán del Real Madrid, fue señalado por gran parte de la afición madridista que acudió al derbi madrileño en el Santiago Bernabéu ante el Atlético de Madrid, digiriendo uno de los momentos más difíciles de su carrera el día que celebraba quince años en la elite.

Cogió por sorpresa a todos. El primero al propio Casillas que había escuchado como su nombre era de los más coreados tras Cristiano Ronaldo cuando las alineaciones tronaban por megafonía. Era una señal de que no le señalaban por la goleada encajada ante la Real Sociedad en Anoeta.

Carlo Ancelotti prometió cambios tras la debacle de la segunda jornada, en la que el Real Madrid dejó escapar dos tantos de ventaja y exhibió una actitud que levantó ampollas. A la hora de la verdad no los hubo en nombres y apenas en un pequeño retoque al sistema.

El italiano apostó por los mismos más la obligada entrada de Álvaro Arbeloa por la lesión de Dani Carvajal y el regreso de Cristiano por Isco. Por supuesto, Iker Casillas continuó en portería, sin dudas de su entrenador.

No se había acercado el Atlético de Madrid al área madridista cuando a los 10 minutos regresaron de golpe todos los fantasmas. Tiago remató a placer el córner de Koke Resurrección. En el área chica. Sin oposición. Con Cristiano sin llegar al balón y Benzema desentendiéndose de su marcaje. Pero el culpable para la afición tenía nombre: Iker Casillas.

Cuando cinco minutos después el balón llegó a su zona para que despejase con el pie se escuchó una gran pitada que fue creciendo con el paso de los minutos. Las gradas de un estadio acostumbrado a corear con "Iker, Iker, Iker" sus paradas salvadoras de golpe le castigó de la forma que más duele al futbolista

Ya no había marcha atrás. Hasta el final de la primera parte Casillas escuchó silbidos sin cesar cada vez que intervino y vio como una parte de la afición comenzó a defenderle con cánticos. En un momento en el que necesita ánimo, recibió crítica.

En esta ocasión no fue del grupo ultra que desde su pulso con José Mourinho la tomó con él. Fue mayoritario el enfado de la afición que deja a su capitán a los pies del caballos, siendo el centro de todo debate y devolviendo a su cabeza todos aquellos pensamientos que tuvo cuando incluso se planteó su salida del club.

Parece que desde la salida de Mourinho nada bueno puede vivir un futbolista marcado por un sector de la afición. Al que acusan de cualquier situación que se produzca en el Real Madrid y que por momentos es un manojo de nervios en algunos partidos, sin la confianza y el ángel que le acompañó toda su carrera.

En otro día, habría acabado decidiendo el derbi con una parada salvadora que hubiese desatado los cánticos a su favor de la grada. Hoy su estirada nada pudo hacer ante el disparo ajustado de Arda Turan que decidía el partido.

"No he oído silbidos", argumentó Carlo Ancelotti en rueda de prensa antes de un nuevo apoyo público a su capitán. "Cuando tu encajas un gol en el primer palo el último responsable es el portero", añadió exculpándole.

Pero ya nada frena la dinámica crítica que rodea a Casillas. El capitán que era especialista en derbis, no había perdido en 28 titularidades consecutivas ante el vecino y sufre la derrota en dos consecutivos. Sin confianza, cariacontecido y con un bloqueo mental que debe solucionar de inmediato.

Ahora, llega la Liga de Campeones y cualquier decisión de Ancelotti generará debate.

Si mantiene a Casillas y le entrega una nueva competición, acabando con el reparto por el que apostó la pasada campaña cuando Diego López era titular en Liga, se verá maltrato al costarricense Keylor Navas. Si sienta a Iker el capitán quedará señalado.