El surgimiento de nuevas figuras ticas y el progreso de Belice y Nicaragua, lo positivo

Por: Roberto García H. 28 enero, 2013

Ver el vaso medio lleno o medio vacío depende del cristal con que cada quien mire, pues de adagios y refranes también vive el hombre al indagar por sus verdades eternas.

En este contexto, el “vaso”; es decir, la Copa Centroamericana, alternó aspectos positivos que se deben reconocer, con errores de bulto que es preciso solucionar.

La destacada labor de países que se conocían como las comparsas de estos torneos, léase Belice y Nicaragua, sin duda resalta en los números negros del inventario.

Sume la aparición de al menos tres figuras promisorias en la Selección Nacional y tendrá usted la ocasión de identificar la esencia vital en la copa a medio llenar.

En el espacio vacío del recipiente, la decepción de Guatemala salta a la vista como una de las carencias de la Copa, a lo que se agrega el déficit general en los fundamentos del juego, como la imprecisión en los pases, la escasa interpretación de los libretos y la pésima definición ante el marco del adversario, un vicio que el elenco de Jorge Luis Pinto reiteró hasta el colmo.

Leroy, genio y figura. La sorpresiva actuación de Belice, que se clasificó por primera vez a la Copa de Oro, identifica a Leroy Sherrier Lewis como su artífice indiscutible.

Con la fisga que se le conoce, desde que aterrizó en suelo patrio el timonel de Belice anunció que su equipo iba a sorprender.

Perdió por la mínima ante la Tricolor y advirtió que “venía por más”, hasta que obtuvo un cuarto puesto de mérito, sin duda.

Lo mismo se puede decir de Nicaragua, un equipo que demostró su progreso, con orden y ubicación táctica y estratégica, producto de la buena mano del español Enrique Llena, un técnico trabajador.

Ariel, Celso, Patrick... Al inicio del certamen, Jorge Luis Pinto prometió que de la Copa saldrían cinco o seis nombres con miras al choque eliminatorio contra Panamá, el próximo 6 de febrero.

¿Quién contaba con Ariel Rodríguez hace dos semanas? Pocos, ¿verdad? Entonces, hay que aceptar que si Pinto busca, encuentra.

Además, Celso Borges vuelve por lo suyo, Osvaldo Rodríguez y Diego Madrigal también se mostraron y, en el arco, Patrick Pemberton reclama su papel protagónico.

Esperemos. Con elegancia y buen verbo, un hombre analiza. Sobre la raya lateral, dirige y sueña. Confiemos en que sepa mirar.

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