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Costa Rica, Domingo 25 de enero de 2009

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Sociedad

Turismo desde el sofá

 Conocer al emperador de China o pasear por el foro romano en la época del césar. Con la computadora, y gracias a un buen puñado de portales de Internet, es posible trastocar las fronteras del tiempo y el espacio. Bienvenido a la explosión de los ciberviajes

Cristóbal Ramírez | proa@nacion.com

El País Semanal

El dragón de la mueca histriónica no es una buena bienvenida. Ahí, en medio del inmenso patio gris, con esos pelos de punta y la mirada hueca, impone. Eso es lo que ha helado la sangre del eunuco. Podría ser un dragón maldito. ¿Una señal de los cielos? ¿Lo habrá mandado colocar el emperador? Peores cosas se han visto en la Ciudad Prohibida de Pekín. Bah, que sea lo que tenga que ser.

El eunuco, gorro, casulla y lazo al cinto, se envalentona. Entra al templete de columnas rojas y silencio mortuorio. Mira a un lado y otro. El pasadizo está cerca. Ningún soldado a la vista. Menos mal. En la China del siglo XVII, un domingo a las tres de la tarde, podría haber pasado cualquier cosa. El torneo de tiro con arco está al otro lado, tras el bosque de columnas, dorados y rojos. Es el objetivo.

“Avance, por favor”. En el Siglo XXI, en casi cualquier capital del mundo, el mismo día a idéntica hora, el panorama de una familia sentada en un sofá es más soporífero. Supongamos que llueve. Dentro, la televisión dispara a bocajarro imágenes sangrientas de Gaza. El eunuco lanza la flecha y traba amistad con una doncella. “Hola, ¿quieres conocer al emperador?”, le pregunta. Él, que no se ha visto en otra ocasión mejor, acepta conocer a su todopoderoso amo, señor de todo lo que ha visto en la vida. La familia mira donde quiere.

Siglos en una habitación

Este fin de semana no ha habido escapada, pero la computadora despliega un mundo de una estética diferente, de una época misteriosa, de un exotismo reluciente. Otro universo.

La página www.beyondspaceandtime.org , puesta a punto por la firma estadounidense International Business Machines Corp. (IBM), propone tours por la China más imperial. “La Ciudad Prohibida: más del tiempo y el espacio” consiste en un tour virtual en tercera dimensión por el palacio que fue la sede de las dinastías Ming y Qing, así como del Gobierno chino hasta 1911, y cuya construcción se inició hace 600 años en el centro exacto de la antigua Pekín. La iniciativa duró tres años en realizarse y tuvo un costo de $3 millones. Esta solo es la punta del iceberg.

Un buen puñado de sitios de Internet se han lanzado en los últimos meses a eliminar las fronteras entre tiempo y espacio con los ciberviajes. No hace falta moverse. Algunos de ellos incluyen un avatar o personaje creado por cada usuario (el eunuco, por ejemplo) para aportar mayor realismo. Inmersión instantánea. Así que uno puede tumbarse y matar el tiempo como siempre o ser un turista virtual.

Pasear, sentirse cosmopolita hoy, traspasar los siglos como quien corre una cortina. Con todo lo que eso implica: interacciones y emociones. No es una experiencia solitaria.

– “Señor emperador, mis respetos”. La puerta de la Armonía Suprema de la Ciudad Prohibida se cierra. Espera el río Dorado. Un mapa se despliega y el eunuco decide explorar el palacio.

Luego echará una partida de weiqi, un juego de mesa chino, con un viejo de perilla relamida que es más listo que el hambre. La ganará, por cierto. IBM, que desarrolló la iniciativa en conjunto con el Museo del Palacio para reconstruir meticulosamente este espacio turístico y ahora de fantasía, ya se ha autoproclamado líder en mundos virtuales.

Y es cierto que éste es el primero dedicado a la herencia cultural de un país. Henry Chow, presidente de IBM en China, designa a los suyos casi como visionarios: “Esta iniciativa lleva la experiencia online a un nuevo nivel de innovación con ricos contenidos, historias educativas y aspectos sociales y comunitarios que representan la próxima generación de aplicaciones en 3D”. Pero el gigante informático se ha quedado con ganas de más: ya planea otro entorno parecido para la biblioteca del Vaticano y las pirámides de Egipto.

Roma 3D

La alerta se ha lanzado al aire. Google, siempre con las pilas cargadas, no pierde detalle. Ha puesto sus ojos sobre las piedras de una civilización cuya expectación jamás acaba. “Prepárate para explorar la ciudad como nunca antes la habías imaginado” es el lema. El proyecto, dentro de su monstruo Google Earth, es mareante: la reconstrucción de Roma tal como era en el año 320 antes de Cristo, con más de 6.000 edificios en 3D. Casi mosaico a mosaico. “Es la primera vez que incluimos una ciudad antigua en Google Earth. Volver atrás en el tiempo presenta nuevos retos”, ha dicho Bruce Polderman, product manager del subproducto.

Los usos educativos no han tardado en aparecer. “Es la creación de una máquina del tiempo virtual que nuestros hijos y nietos usarán para estudiar la Historia", ha matizado Bernard Fisher, director de Rome Reborn, el proyecto de la Universidad de Virginia que ha proporcionado los datos para la reconstrucción. Se han basado en la gigantesca maqueta del Museo della Civiltà Romana, construida por Italo Gismondi a principios del siglo XX. Las piedras aguantan.

La maqueta de Fischer se basa en mapas antiguos y catálogos de edificios que detallan los bloques de apartamentos, casas privadas, tabernas, almacenes, panaderías e incluso burdeles. También muestra cómo los romanos, que veneraban el sol y la luna, alinearon sus edificios con el solsticio de verano.

El nuevo modelo permite a los investigadores hacer experimentos sobre la ventilación, la capacidad y la acústica de los monumentos antiguos llenándolos de figuras de realidad virtual.

Frischer pone como ejemplo el Coliseo, un espacio que se caracterizaba por permitir a los asistentes encontrar rápidamente su sitio. Según los estudiosos, la capacidad del anfiteatro variaba entre 35.000 y 78.000 personas. Los ingenieros que han estudiado la maqueta con espectadores virtuales han concretado que el aforo era de entre 48.000 y 50.000 personas.

El vuelo rasante deja a Pablo, de ocho años, con los ojos como platos. “¿Y yo qué soy, gladiador o esclavo?”, inquiere mientras se asoma al interior del Coliseo. La imagen se acerca en un zoom a ras de las gradas. No hay muros destruidos, sino un enorme anfiteatro orgullo de una metrópoli.

“¡Sí, gladiator!”. Entre templos, Pablo se olvida de todo lo demás. Entra en el foro de Julio César, admira el Tabularium y aprende, a través de unos paneles informativos, que el río Tíber se desbordó el día de la inauguración del teatro Balbo y muchas de las personalidades tuvieron que llegar en barco hasta la puerta. O que el elegante templo de Vesta albergaba el fuego sagrado de la ciudad. El emperador Constantino puede mantener a un chiquillo de la “generación hiperactiva” quieto y sin rechistar en una silla. Qué cosas.

Mundos posibles

El fenómeno acaba de aterrizar. Esta nueva generación de mundos virtuales es hija de una familia bien. El padre fue Second Life, con sus otras vidas que incluso gastaban dinero, y la madre fue Google Earth, con sus paisajes a vista de pájaro.

La criatura les ha salido trotamundos. Sus hermanos mayores fueron las vistas panorámicas, como la de 360 cities , de Google Earth, con la que se puede obtener la fotografía panorámica de un paisaje que introduce al espectador en otra dimensión.

Las maquetas de Google Earth de ciudades como la de Nueva York han enganchado a una legión de entusiastas que quieren ver hasta la última figura del último edificio.

Esta revolución en ciernes está siendo caldeada por herramientas como Street view , propiedad del ubicuo Google. Cada vez son más las ciudades que se unen a la nómina de lugares fotografiados calle a calle, manzana a manzana, bloque a bloque.

Sin secretos. Cualquiera se sorprenderá en el primer vistazo que eche.

Y la verdad es que todo esto, la claridad de las fotografías y la posibilidad de seguir con el cursor el bullicio estático, es increíble. En España, la aplicación solo está disponible para Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. En Europa, la mayoría de las capitales cuentan con esta aplicación.

La torre Agbar de la capital catalana, un fractal quebrado por los colores, brilla por el sol. Laura, de 25 años y oriunda de Cádiz, con un trabajo de media jornada que aborrece y una carrera de fotógrafa en veremos, mira la escena y pasea por la Diagonal.

“Es lo único que me queda ahora que no tengo dinero y no puedo viajar”. Ni modo. “Por lo menos estoy entretenida”. La imaginación mandará. Y que haga y deshaga.

Sin embargo, los cibertours aún andan a gatas. Las propuestas necesitan un tiempo que a la generación de Internet le parecen siglos. El documental y el videojuego se acercan.

La prueba es Hiroshi, uno de los alter ego que ofrece www.jneys.com , un sitio aún en fase alfa, por lo que puede dar lugar a fallos. Necesita algunos meses más. Hiroshi es un estudiante japonés fuera de casa. Tiene un violín, una pasión desmesurada por las matemáticas y unos tirantes que le sujetan los pantalones. Se mete las manos en los bolsillos. El reclamo de Jneys es: “Sé el mejor viajero desde la facilidad de tu silla”.

Veamos. Hiroshi adquiere su propio vehículo, un globo aerostático, y parte rumbo al sur de España. Entre las rutas que le ofrecen, elige visitar los puntos clave para practicar surf en todo el planeta. Los escenarios son fotografías de calidad que incluyen notas. Hiroshi se cansa de olas y se enrumba a Sevilla. Facilidad para desplazarse hay, desde luego.

Si los turistas y los museos van inseparablemente unidos, en los recorridos por Internet no va a ser menos.

Los de El Cairo, el Hermitage de San Petersburgo, el Louvre de París, el MOMA de Nueva York y el Thyssen de Madrid apuestan en sus sitios por recorridos virtuales por cada sala. Incluso se puede mirar de cerca algunas de las obras más importantes y escuchar explicaciones. El arte es un negociazo y así lo ha visto www.eternalegypt.org , donde uno puede sentirse un faraón al contemplar animaciones sobre cómo se construyeron las pirámides de Giza, web cams sobre el valle de Karnak y vistas tridimensionales de bustos de la época.

En este auge de los cibertours, algo tendrá que ver el descalabro de los desplazamientos reales y la crisis de los demonios. Todo el mundo necesita evadirse. Eso cree Javier Garcés, presidente de la Asociación Española de Estudios Psicológicos y Sociales.

“Los ciberviajes tienen mucho más que ver con las vivencias de ficción (como nos sucede cuando vemos una película) que con los recorridos propiamente dichos. Este tipo de páginas va a abrir un mundo de posibilidades, pero los viajes imaginarios con la misma fuerza que los reales están muy lejos”, continúa Garcés.

“Haría falta que se introdujera mentalmente a la persona en el escenario, es decir, provocar sueños artificiales. Eso sí sería un auténtico viaje virtual”. Por ahora, es ciencia ficción.

Mientras eso llega, la familia entra en sopor ante el mando a distancia. El eunuco quiere retar de nuevo al anciano. Allá él.

FOTOS

  • Nacion.com

    Archivo

    El Teatro Nacional, una joya arquitectónica, permite visitas en línea las 24 horas.

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    Google Earth es un programa que se instala en la computadora y permite visualizar imágenes en 3D de todo el planeta, combinando imágenes de satélite y mapas. San José puede visualizarse por calles y avenidas.

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    100% computadora. La Ciudad Prohibida de Pekín puede ser visitada gracias a un tour virtual en 3D desarrollado por IBM, en la página www.beyondspaceandtime.org .

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    Alta tecnología. Imagen de una de las 14 pinturas pertenecientes al Museo del Prado, en Madrid, disponibles en alta resolución en Google Earth.

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Costa Rica en Internet

¿Qué ven quienes hacen turismo virtual en el país?

“Una cosa es la foto virtual y otra una visita basada en un modelo computacional, en el que el 100% de lo que se ve está generado en un computador”, explica el fotógrafo tico Issac Martínez, especializado en fotografía interactiva. “Con la foto virtual vos podés visitar un sitio a través de fotografías de 360 grados, que son interactivas”, narra el especialista. “Empecé a hacer tours virtuales en el año 2000, pero el mercado no estaba preparado para el concepto de visitas virtuales por dos razones: por un lado, por falta de infraestructura (no había velocidad en el acceso a Internet) y por otro, porque el concepto de visita virtual era algo que no se entendía. La gente se imaginaba que tenía que ponerse un traje y un casco, como en las películas. Esta situación ha mejorado mucho en los últimos dos años, con el boom del Internet”.

Martínez formó parte del equipo que, en el 2006, estrenó el tour virtual del Teatro Nacional en su sitio de Internet. En este viaje se puede acceder a 10 sitios específicos del edificio, los cuales son posibles de observar desde todos los ángulos. También permite el ingreso a lugares poco conocidos como los fosos –debajo del piso del teatro– y el foyer o sala de reuniones, ubicada en el segundo piso.

Como experiencia virtual, esta es una de las mejores entre las poquísimas que hay on line para visitar lugares emblemáticos de Costa Rica. Fuera de eso, no hay mucho más que ver. Ningún museo local ofrece sus colecciones en línea, como dicta la pauta internacional, y se limitan a ser sitios de referencia.

Y es que en el ancho mundo de Internet y su reciente frenesí por los viajes virtuales, la presencia de Costa Rica es muy limitada y literalmente nula en lo que se refiere a experiencias en 3D. Hasta ahora, ni el gobierno ni las instituciones académicas o científicas han desarrollado alguna plataforma que permita experimentar “paseos” al país desde la comodidad de una pantalla y sin necesidad de pasaporte. Las excepciones no trascienden el interés comercial, pues algunas iniciativas se encuentran en páginas de hoteles o similares. Sin embargo, instituciones como el Instituto Costarricense de Turismo y el Inbio ya están trabajando en proyectos que incorporan fotografía de 360 grados (visitas virtuales) en sus páginas web, asegura Martínez. Para muchos, la solución a este panorama desolado es un programa que se instala en nuestra computadora y permite visualizar imágenes en 3D de todo el planeta, incluida Costa Rica, combinando imágenes de satélite y mapas: Google Earth.

Este recurso ofrece vistas aéreas del mapa costarricense y, al mismo tiempo, permite hacer acercamientos increíbles, aunque hay variables. Están en alta calidad las imágenes de buena parte del Pacífico Norte, muy poco del Central y bastante también del Sur. Las imágenes del Caribe Sur también están en alta calidad. Sin embargo, los mapas aparecen desactualizados.

En las vistas de San José, por ejemplo, solo aparecen tres edificios en 3D, aunque es una presentación bastante pobre si se compara, por ejemplo, con las principales ciudades de Estados Unidos y Europa.

Curiosamente, todas las calles capitalinas tienen los nombres que ni los propios costarricenses conocen: avenida 14 o Paseo Sarmiento, avenida 12 o República de China, avenida 6 o Castro Madriz y avenida 8 o Simón Bolívar, entre otras.

Aunque Google Earth ofrece la posibilidad de modelar en 3D cualquier edificación, hacerlo es iniciativa de los usuarios. De ser así, se podría señalar con mayor atractivo y “realismo” la ubicación de hoteles, teatros, cines, parques, etc. Por ejemplo, la tecnología existe como para que un sitio arqueológico como Guayabo, en Turrialba, “volviera a la vida” o, al menos, ofreciera un paseo virtual a cualquier interesado en conocer la historia de sus piedras desde cualquier rincón del planeta.

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