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Costa Rica, Domingo 5 de octubre de 2008

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Internacional

¡Phelpsmanía!

 Estrella mediática. Su porte desgarbado y su escaso atractivo físico quedaron de lado: tras convertirse en el nadador olímpico más exitoso de todos los tiempos, Michael Phelps hoy se codea con la crema y nata del espectáculo estadounidense.

Yuri L. Jiménez | yjimenez@nacion.com

“Los últimos cuatro años solo he hecho tres cosas en mi vida: nadar, comer y dormir”. El mejor nadador olímpico de todos los tiempos, el estadounidense Michael Phelps repetía su fórmula para el éxito cada vez que se embolsaba una nueva medalla de oro, de las ocho que obtuvo, en los Juegos Olímpicos Pekín 2008.

No lo decía a modo de queja, claro está. Pero bien que se ha gozado la vida después de su espectacular faena deportiva. Estados Unidos lo recibió con los brazos abiertos, no solo como héroe olímpico, sino como un potencial producto comercial-mediático que no defraudó las expectativas. Y es que, a poco más de un mes de haber regresado a su país, el Tiburón de Pekín se dispuso a relajarse, divertirse y hasta a convertirse en un invitado de lujo en los programas más exitosos de la televisión de su país.

Hasta hace poco, semejante exposición mediática habría sido impensable. Porque, siendo francos, de no haber sido por su monumental destreza para nadar, Michael Phelps difícilmente habría llamado la atención de los medios con su porte desgarbado y su escaso atractivo físico. Sin embargo, hay que abonar a su favor que, una vez frente a las cámaras, quien fuera considerado “un perdedor” por su maestra de escuela cuando niño, hoy ha demostrado un carisma y un don de comicidad sorprendentes.

En la flor de sus 23 años, todo lo vivido este año le está cayendo de película. Él, que hizo a su país y a buena parte del mundo vibrar con su monstruoso ímpetu en la piscina, hoy está viviendo su propio sueño americano.

Uno de los primeros homenajes que recibió de regreso a su país fue por cuenta de otros ídolos con los que sueñan muchos niños, y otros no tan niños –que ahora también lo harán con Phelps–: el nadador fue recibido por los mismísimos Mickey y Minnie en el parque Magic Kigndom de Disney, frente a una multitud que lo ovacionaba a cada paso.

Solo unas horas antes había entrado a formar parte de la Galería Nacional de Retratos de Washington, donde su fotografía, tomada por el artista Ryan McGinley, será exhibida en la galería hasta enero del 2009, junto a otras como la del físico Albert Einstein o el activista Martin Luther King. La imagen muestra al joven de Baltimore sumergido en el agua, con un brazo intentando tocar la superficie mientras lo rodean burbujas de oxígeno que salen de su nariz.

Como era de esperarse, el paso inmediato fue la televisión y las ofertas comenzaron a llover. Una de las más ambiciosas fue abrir la nueva temporada del consumado programa de sketches cómicos Saturday Night Live , como presentador.

La nota previa le dio la vuelta al mundo y el nadador no tuvo reparos en admitir frente a la prensa que se mordía las uñas de los nervios ante semejante reto. Pero, tal como lo hizo en Pekín, la noche del 13 de setiembre parecía un pez en el agua en el afamado show : salió ataviado con una peluca, encarnando a Superman, tocando el saxófono y bailando hip-hop. Como compañero tuvo al rapero Lil Wayne, uno de sus músicos favoritos. Las vueltas de la vida: sus canciones sonaban en el iPod del campeón antes de lanzarse a cada competición.

Pero antes de la emisión del programa, la NBC transmitió un curioso y simpático sketch promocional que le dio la vuelta al mundo: millones vieron, entre admiración y extrañeza, a un cómico Phelps haciendo mofa de su particular y muy comentada dieta, supuestamente de 10.000 calorías diarias.

Pocos días después, Phelps volvió a lucirse en un espectacular promocional del estreno de la quinta temporada de la prestigiosa serie Grey’s Anatomy . Solo que en esta oportunidad los productores aprovecharon el ultra-trabajado cuerpo de Phelps y lo hicieron ingresar al hospital de Seattle (donde se desarrolla la serie) vestido solo con un minitraje de baño y su gorro, con sus medallas doradas al cuello.

Phelps –el Dr. Swimming, según el carné de médico que cuelga junto con sus medallas– se pasea por el popular hospital semidesnudo, ante la mirada incrédula de varios “doctores” (actores estelares) hasta que ingresa a un quirófano donde le pregunta a un paciente en muy mal estado que si se siente muy mal. Y el otro le contesta con mirada embelesada: “Ya no...”.

El hijo predilecto de Baltimore participará en el Mundial del año que viene en Roma (del 18 de julio al 2 de agosto), pero hasta que empiece a prepararse parece dispuesto a pasársela a lo grande.

Y es que, como era de esperarse, de la mano con su rotunda exposición ha venido el disfrute de la vida nocturna: desde que se acabó su cita en Pekín, muchos artículos periodísticos han mostrado las salidas del nadador. La más célebre, sin duda, fue la que realizó la semana pasada a Las Vegas, donde terminó la noche en el Playboy Club.

La revista Radar publicó fotos de Phelps admirando el trabajo de una stripper primero, y luego tomando a la chica por el trasero.

Lógicamente, la imagen se convirtió en un manjar para los medios, aunque se le vio como una mera travesura – “no todo en la vida es nadar y nadar” –.

Sin embargo, tras ser pillado in franti , el campeón pareció perder la dulzura de carácter que ha exhibido desde su regreso a EE.UU. Dos días después de su visita al club Playboy, el locutor de radio Dan Le Batard le hacía una entrevista de semblanza a Phelps y, de un momento a otro, lo presionó para que contara lo que había ocurrido aquella noche en Las Vegas. Phelps cortó de inmediato la charla: “Perdón, creo que voy a pasar a la siguiente entrevista. Gracias por su tiempo”. Luego trascendió que había comentado, furioso, ante sus allegados: “Ese (locutor) es un idiota, fue ridículo”.

Sobró quien le diera la razón. Como dijo alguien por ahí: “¿Qué tiene de malo?” Hasta los dioses pecan...

Elaborado con información de las agencias EFE y Reuters, el diario español ABC, el ‘website’ marca.com y el archivo de Grupo Nación.

FOTOS

  • Nacion.com

    AFP

  • Nacion.com

    AP Y AFP

    En el 2004, Phelps era ya un ídolo olímpico... pero nada más.

  • Nacion.com

    Uno de sus primeros contratos, tras Pekín, fue con la Kellogg’s.

  • Nacion.com

    Hace una semana fue homenajeado en el Michigan Stadium, en el previo de un juego colegial de futbol americano. Phelps estudió durante cuatro años ahí.

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