LN PROA

Costa Rica, Domingo 2 de noviembre de 2008

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Cartas a María

Quino vive, ¿y qué de Mafalda?

María Pérez-Yglesias | proa@nacion.com

Comunicadora

El lector comenta:

Porque Mafalda significó tanto para tantas generaciones, me sigue atrapando la historia de aquellos personajes: Mafalda, Miguelito, Susanita, Manolito... Interesante es saber qué ha sido de sus vidas en estas tres décadas y media.Nora Ovares

María responde:

Mundo Quino continúa invadiendo los medios de comunicación del mundo, haciéndonos pensar y sonreír con esa maravillosa capacidad para sintetizar la realidad. Leo la carta del pequeño Miguel y pienso en la viñeta donde, ante un taladro que destroza el cemento, se pregunta ‘¿qué le estarán tratando de hacer confesar a esa pobre calle?’ Mafalda pide que paren el mundo porque quiere bajarse, mientras observa la rutina en que viven sus padres y el futuro de Guille , su hermano. Manolito sueña con los números, pero para contar el dinero, Libertad no crece y mientras Susanita proyecta sus deseos de tener hijitos y más hijitos, Felipe se disfraza de Llanero Solitario para salvar el mundo... ¿Murieron niños y niñas con la decisión de Quino de no volver a dibujarlos? ¿Lograron sobrevivir a la catástrofe de una historia que cambia? ¿Quedaron estáticos, en una infancia inconclusa? ¿Envejecimos nosotros con su compañía reiterada, con sus anécdotas repetidas una y otra vez? ¿Crecieron al punto de dejar la infancia por completo? ¿Logramos alcanzar nuestras expectativas todos los que la quisimos, la disfrutamos y nos solidarizamos con ella? Ciertamente, Mafalda y sus amigos corresponden a los años 60 y 70, en una América Latina con esperanzas de revolución social y dictaduras e intolerancias. Responden a una situación particular, a un caos y desesperanza que lleva a la desaparición, la violencia, el “entierro, encierro y exilio” y se recrea en las acciones de la vida cotidiana de la clase media baja argentina. Nosotros ya no somos los mismos, pero Mafalda y sus amigos permanecen eternos, igual que el humor, la sabiduría popular, la capacidad crítica, la ética irrenunciable y la resistencia. Mafalda vivirá mientras existan niñas y niños que, como ella, jueguen con la realidad y se rebelen a la hora de tomar la “sopa”...

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