Farándula
Estrellas oscuras
Un centenar de estrellas de Hollywood y otros famosos son el blanco de Hollywood Babylon, la nueva “antología del escándalo”, que ya había hecho temblar a actores, deportistas y políticos al desnudar sus más oscuros secretos en sus dos ediciones previas, en 1959 y 1984.
¿Tuvo Elvis Presley un amante gay ? ¿O Marilyn Monroe, una aventura lésbica? ¿Asesinó Bette Davis a su esposo? ¿Era pedófilo James Dean? Estos y otros oscuros chismes salieron a la luz pública este mes en el libro Hollywood Babylon: It’s Back! , que saca los trapos sucios a un centenar de estrellas de Hollywood y famosos en general.
El polémico documento, de los autores estadounidenses Danforth Prince y Darwin Porter, es una especie de tercera entrega, pues el director de cine y escritor Kenneth Anger había hecho lo propio en 1959 y 1984 con Hollywood Babylon I y II , los que a la fecha constituyen una verdadera biblia del escándalo. (La primera versión se publicó en París, pues en esa época era demasiado fuerte para circular en Estados Unidos, lo que no ocurrió sino hasta 1975).
De acuerdo con la editorial Blood Moon Produccions, que asumió la riesgosa aventura de meterse con parte de la crema y nata de Hollywood (a cambio, claro, de las muy posibles ganancias millonarias que obtendrán: la primera edición se agotó a las dos semanas de ver la luz), durante décadas hubo especulaciones de que alguien, en algún lugar, estaba por producir una versión actualizada de Hollywood Babylon . Una idea nada descabellada en vista del encumbramiento imparable de la industria del chisme en los últimos años, el que ha venido de la mano con la tecnología y globalización de los medios y la implosión de Internet. Como dicen los editores en su presentación del libro, en www.bloodmoonproductions.com , el chismorreo ha transformado la industria en Estados Unidos y la ha convertido en una nación de voyeristas.
Plumas filosas.
Sin embargo, la tarea de superar a Anger es monumental, pues el estilo descarnado y deliciosamente irreverente con que están escritos los chismes más calientes es difícil de emular (a estas alturas, sus libros constituyen una leyenda), aunque Prince y Porter quizá no tuvieron necesidad de intentarlo, pues ambos son reconocidos por su propio estilo y su fina pluma a la hora de abordar la intimidad de los famosos. Porter es un prestigioso biógrafo de celebridades, y Prince, un reconocido periodista y escritor que trabajó para medios como The New York Times . Ambos son socios y amigos desde hace más de 20 años.
Ellos no solo se ocuparon de algunas celebridades actuales, sino que retomaron sórdidos detalles de leyendas de antaño, como Elvis Presley, James Dean y Marilyn Monroe. Aunque el libro recién “salió del horno” este mes, no tardó en provocar comentarios en todo sentido, publicados en cientos de blogs en la web : hay quienes lo adoran por su contenido y su estilo retador, y hay quienes lo critican por no citar las fuentes en que basan algunas de sus temerarias afirmaciones.
Como una especie de “abrebocas”, el libro empieza con varios desnudos de famosos (algunos frontales y bastante explícitos), como Mick Jagger, Daniel Radcliffe, Ewan Mc Gregor, John Malkovich, Richard Gere y Arnold Schwarzenegger, entre otros. Pero la ausencia de prueba gráfica no les impidió revelar detalles íntimos sobre la anatomía de celebridades del calibre de Johnny Depp o Sean Connery: los autores aseguran que Depp está tan bien dotado que se le conoce como “Donkey-D” ( donkey significa burro) en los vestuarios de diversas locaciones de sus películas. En cuanto a Connery, reseñan una anécdota que ocurrió hace unos 50 años, y que trascendió después, cuando el ex-James Bond se hizo famoso. Es sabido que siendo un veinteañero, Connery posaba desnudo, como una forma de ganar algo de dinero, para estudiantes de arte en su natal Escocia. “Su tamaño me sorprendió tanto que se me cayó el lápiz”, contaría después uno de los estudiantes.
Sin embargo, para los responsables de la editorial, los desnudos masculinos o femeninos no son, para nada, el fuerte del documento. “Hoy los desnudos en las películas son habituales. Cualquier persona con una computadora puede ver a Colin Farrell practicándole sexo oral a una exconejita de Playboy (solo para referencia, ella subió el video a la web sin autorización y Farrell la demandó); e igualmente pueden observar el pene del actor en tomas frontales en el mismo video” razonan.
Décadas atrás, el manejo de la desnudez era tabú. Como ejemplos claros está la participación de Sylvester Stallone y Joan Crawford en películas pornográficas de bajo presupuesto, durante los inicios de su carrera, lo cual se manejó como un gran secreto y se develó con gran morbo en los años 90.
Actualmente, insisten los editores en su página web , hasta la prensa más seria se ha vuelto gráfica a la hora de ofrecer detalles, y cita cómo la prestigiosa revista Time llegó a publicar la medida, en pulgadas, del miembro viril del actor británico Hugh Grant.
Así que la verdadera “carne” de esta nueva antología de indiscreciones está en las revelaciones pocas veces (o nunca antes) escuchadas, ni siquiera en categoría de rumor.
Uno de los pasajes más sorprendentes (y que ha provocado la ira de miles de fans del rey del rock&roll ) es el que asegura que Elvis Presley tuvo un romance gay con Nick Adams, quien encarnaba a Johnny Yuma, en la serie de televisión de antaño The Rebel (también se le conoce como Nick Yuma ).
Pero, tras una exhaustiva búsqueda en la web sobre alguna referencia anterior a este rumor, solo nos condujo a una que otra brevísima mención al supuesto affaire, pero siempre con carácter de rumor no confirmado. Ni siquiera uno de sus biógrafos más respetables, el escritor y también cineasta Ray Connolly, se ha referido nunca al supuesto affaire homosexual de Presley con Yuma, pese a la crudeza con la que Connolly reseña la dura existencia del actor, aún en sus momentos de gloria, y su escabrosa caída al abismo hasta su muerte. Ofrece detalles como que al morir pesaba 130 kilos, estaba descontrolado por las decenas de medicamentos de prescripción médica que tomaba y debió librar una última y tormentosa batalla, nada menos que contra el funcionamiento de sus intestinos. Y es que la ingesta de medicamentos había descontrolado tanto el organismo del ídolo mundial que le era casi imposible defecar y permanecía horas tratando de evacuar, sentado en el inodoro mientras leía revistas. Estando ahí, solo, de madrugada, le sobrevino el infarto que le causó la muerte. Su novia, colaboradores y ama de llaves, lo hallaron en el piso del baño, con los pantalones por las rodillas…
Idolo caído.
En cambio, las acusaciones de pederastria contra el ‘rebelde sin causa’ James Dean, otro ídolo, icono y símbolo sexual de los años 50 que falleció tempranamente, a los 25 años, en un accidente de tránsito, sí parecen tener algún asidero. De acuerdo con el Hollywood Babylon actual, Dean tuvo una relación con un adolescente de 12 años a principios de los 50, cuando ya descollaba en el cine como gran estrella.
Ya en el Bulevar de los sueños rotos, del articulista de The New York Times, Paul Alexander, este habla de la canonización del actor atormentado por sus desviaciones sexuales, originadas en la adolescencia por el encuentro que mantuvo con un sacerdote. El autor describe con pelos y señales las actitudes masoquistas de Dean, sus pataletas y las artimañas de la firma Warner por organizarle romances con Natalie Wood, Ursula Andrews, Elizabeth Taylor y su adorada Pier Angeli.
Siempre según la reseña de Paul Alexander, el mismísimo Marlon Brando le dijo una vez a Truman Capote que “Dean no era ningún héroe, tan solo un muchacho que se buscaba a sí mismo”. Pero los autores de Hollywood Babylon citan, en defensa de su afirmación contra Dean, una frase lapidaria del director de cine Elia Kazan, ya fallecido: “He conocido a muchos actores que tuvieron una vida sexual agitada, pero nadie era tan depravado como Dean”.
Monroe...¿lesbiana?
En cuanto a Marilyn Monroe, difícil tarea tuvieron Prince y Porter para hallar algún nuevo “trapo sucio” sobre esta otra legendaria actriz, símbolo sexual por excelencia del siglo pasado, cuya fama se convirtió en leyenda con su temprana muerte (38 años) y quien posee un largo historial, una y mil veces reseñado, de una vida llena de traumas, vacíos y amores frustrados pese al renombre de sus amantes (entre ellos, supuestamente, los hermanos John y Robert Kennedy). Harto sabido es que sostenía su frágil existencia a punto de medicamentos de prescripción psiquiátrica, con los que –también supuestamente– se suicidó.
Sin embargo, los autores del nuevo libro consiguieron una anécdota sobre ella que, además de novedosa, frisa lo risible: afirman que Marilyn le confesó a su compañera de cuarto, Shelly Winters, que había tenido una aproximación lésbica con la actriz Joan Crawford, pero que se había detenido porque “Crawford le quería hacer cosas que ninguna mujer debería hacerle a otra mujer”. Pero la diva habría agregado un argumento adicional a las razones por las cuales no concretó su aventura con Crawford: “Además… ¡a Joan le apestaba la boca!”.
Otra revelación (que no sorprende mucho en vista de la tumultuosa vida sexual de Marilyn) es que entre sus amantes también habría estado Ronald Reagan, exactor y quien luego se convertiría en presidente de Estados Unidos.
Entre las nuevas víctimas del libro de chismes está también el legendario Cary Grant, considerado la máxima estrella masculina del Hollywood de fines de los años 30 y principios de los 40. Hollywood Babylon lo vincula en una relación incestuosa con su hijastro.
Carismático y brillante, todas las mujeres soñaban con Grant, y todos los hombres con imitarlo.
La revelación de sus orientaciones sexuales no es la primicia. Ya antes, una biografía de Marc Eliot, cuya reseña fue publicada en el 2004 en el diario español El País, había mostrado a otro Cary Grant, más complejo: un hombre con cinco tormentosos matrimonios a cuestas, que nunca olvidó a su gran amor: un actor de westerns llamado Randolph Scott.
Incluso en 1950, la popular revista de chismes de entonces, Confidential , lo vinculó con los círculos homosexuales clandestinos del Hollywood de la época. Sin embargo, es hasta ahora cuando trasciende la posibilidad de que el lado gay del legendario actor (quien falleció a los 82 años, en 1986) hubiera incluido una relación incestuosa con su hijastro, Lance Reventlow, hijo único de la millonaria heredera Barbara Hutton, nieta del magnate neoyorkino Frank Winfield Woolworth, el empresario más rico de América a principios del siglo pasado y dueño de los almacenes Winfield & Woolworth. Bárbara, cuya vida estuvo marcada por la tragedia desde que descubrió el cadáver de su madre, después de que esta se suicidara cuando la niña tenía 5 años, se casó en siete ocasiones.
De acuerdo con una biografía suya emitida por Biography Channel, ella prácticamente “compraba” a sus esposos con sumas millonarias y regalos espectaculares. Todos obtuvieron ganancias tras divorciarse de ella… excepto Cary Grant, con quien estuvo casada de 1942 a 1945.
Al momento de su matrimonio con Grant, Lance Reventlow tenía solo 2 años de edad, y vivió con su padrastro ocasional hasta los 5. El libro no especifica si Grant sostuvo la relación con Lance durante o después de su divorcio de Bárbara… y el hijastro tampoco podrá ofrecer su versión pues murió en un accidente de avioneta, en 1972. Tenía 35 años.
Y es que ni los políticos, así estén del otro lado del Atlántico, se salvaron de las garras de Prince y Porter... Estos afirman que Ivor Novello, quien fuera todo un símbolo sexual, actor y compositor de principios de los años 30 en Gran Bretaña, pasaba ratos íntimos… ¡con el exprimer ministro Winston Churchill! Este, sin duda, sería uno de los secretos mejor guardados del pasado político de Inglaterra, quizá porque, en las últimas décadas, la prensa ha estado más interesada en los dramas de alcoba, tragedias y demás de la familia real.
Más allá de dimensiones anatómicas y escándalos sexuales, los autores también dedicaron buen espacio a los capítulos policiales. Entre los más impactantes –y espeluznantes– se halla la historia post mortem de Judy Garland, otra legendaria actriz que se hizo famosa desde muy temprano al interpretar a la dulce niña de El mago de Oz .
Tras su muerte, su cadáver se convirtió en objeto del cariño necrofílico de un fan , quien insólitamente sustrajo el cadáver y lo sometió a una tenebrosa travesía antes de que fuera recuperado por la policía. También rescatan la historia no contada, según ellos, del juicio que se le siguió a Bette Davis por homicidio: la famosa actriz fue acusada de matar de un golpe en la cabeza a su marido, Arthur Fanrsworth, pero el jurado, integrado por seis hombres que confesaron ser sus admiradores, la encontró inocente. Resta ver si los autores Danforth Prince y Darwin Porter gozarán de esa suerte frente a la avalancha de demandas que –desde ya se infiere– les podrían caer.
Nadie se salva.
El caso es que, tal y como lo promociona la editorial a cargo del polémico libro, en el nuevo Hollywod Babylon nadie está a salvo. Pero habrá que recorrer sus 408 páginas para descubrir la versión de Prince y Porter sobre los secretos de otras figuras.
Por ejemplo, aseguran que Ava Gardner –quien fue esposa de Frank Sinatra–, tuvo una relación lésbica con la también actriz Lana Turner; que Errol Flynt fue un padre incestuoso y que es posible que Dolly Parton haya sido (o sea) bisexual.
¿Se puede considerar que todo lo publicado en el libro es una verdad absoluta o hay partes de él que constituyen leyendas urbanas? La pregunta, hecha por un diario italiano en una entrevista on-line publicada por la editorial, es respondida hábilmente: “Hemos sido muy cuidadosos para imprimir las historias con sus fuentes incorporadas en el texto. Pero incluso en las publicaciones más serias y prestigiosas, puede ocurrir que la verdad no sea más que una quimera, algo que, por supuesto, los medios serios tratan de revertir a diario. Por eso, no podemos ser tan presuntuosos de declararnos dueños de ‘la sabiduría absoluta’; solo Dios tiene esa virtud”, reza parte de la respuesta.
Insisten en que su ventaja actual es que las leyes sobre libertad de prensa son más favorecedoras que las que regían en el siglo pasado, sobre todo antes de los años 70. Así que su misión, en parte, ha sido revelar todo aquello que se quedó tras bastidores “porque no se podía contar”.
“Lo que surgió tras terminar Hollywood Babylon: It’s back! fue un radical –y creemos, divertido– drama humano basado en los 85 años de indiscreciones en Hollywood”, agregan.
Estas apreciaciones le dan la razón a Rock Hudson en una reflexión que expresó antes de morir, gravemente enfermo de sida, cuando ya todo el planeta sabía que era homosexual, a pesar de haber sido durante décadas un claro símbolo sexual adorado por mujeres de todo el mundo. Él logró mantener su orientación sexual oculta porque le tocó vivir medio siglo atrás. Hoy, sostener ese secreto sería imposible. Pero como dijo el actor, en su época Hollywood era otro: “Aquí todos pueden tener un amante, un novio o ambos. Usted puede ser gay , bisexual, lo que quiera. Solo debe asegurarse de no decírselo a nadie, y de que no lo pillen”.
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La tormentosa existencia de Marilyn Monroe se prolonga en sus chismes post mortem.

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Siendo un veinteañero, Sean Connery posaba desnudo ante estudiantes de arte para ganarse algún dinero. De ahí surgieron las revelaciones sobre detalles de su anatomía íntima.

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Las partes privadas de Johnny Depp son comentadas en el libro.

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Aunque la bisexualidad de Cary Grant trascendió en algunos tabloides en los años 50, nunca se habló de su supuesta relación incestuosa con su hijastro.

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¿Asesinó Bette Davis a su esposo y fue exonerada por un jurado que era fan suyo?

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El tempranamente fallecido James Dean sería un “aberrado sexual”.

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Antes de ‘casarse’con los medicamentos que lo esclavizaron hasta su muerte, a Elvis Presley se le conocieron muchas aventuras, incluso tras su boda. Pero nunca se supo de algún affaire con un hombre.

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A Winston Churchill le atribuyen un amorío con el actor más guapo de Gran Bretaña en los años 50.

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Kenneth Anger durante su juventud. Actualmente está retirado; tiene 81 años y él mismo confesó a los medios que padece cáncer de próstata y que espera morir en la Noche de Brujas de este año.
El cineasta que descorrió el velo del pecado como nadie lo hizo antes
Kenneth Anger, obstinado, audaz y único
Palabras mayores: eso es hablar de Kenneth Anger. Sus decenas de biografías lo ubican como uno de los directores de cine más innovadores y polémicos del siglo XX. No en vano está considerado hoy una leyenda del cine underground. Su especialidad fueron los cortometrajes que tocaban temáticas irreverentes, como el sadomasoquismo, el fetichismo y la homosexualidad. De acuerdo con el extracto biográfico publicado en los dos primeros libros de Hollywood Babylon , se afirma que, siendo hijo de actores y criado en Hollywood, comenzó a escribir, producir y dirigir sus propias películas a los 17 años. Siempre, según la reseña, “su rebeldía, independencia y sentido crítico lo llevaron a enfrentarse con el imperio de la puritana industria cinematográfica, y a descubrir ante el público, en estos libros, los trapos sucios de ese mundo intocable y, de tan lejano, perfecto”. Leer las obras de Anger suele ser, para muchos, un ejercicio de verdadero voyerismo, lleno de morbo. Devoran sus líneas con una especie de placer culposo por “disfrutar” de la desgracia ajena. Y más culposo puede ser reseñar, en unos cuantos párrafos, parte de su exquisita obra. Pero es menester hacer el intento: a continuación, unas pinceladas sobre algunas de sus escandalosas historias. * Mediodedo: William Tatem Tilden II, más conocido como Big Bill Tilden, era la figura absoluta del tenis norteamericano en la segunda década del siglo XX. Hollywood lo mandó a llamar. Provisto de sus raquetas, Tilden vino corriendo y protagonizó varias películas mudas. (...) Aunque en la pista fuera una fiera, Big Bill era de una timidez tan enfermiza que jamás se atrevía a desnudarse en el vestuario, ni en la ducha. No solía siquiera bañarse después de un partido movido. Su tufo era legendario: el fétido olor a cabra que desprendían los sobacos de Tilden bastaba para provocar el desvanecimiento de una chica a 15 metros de distancia. Si alguna vez tuvo algún amigo íntimo, este jamás se lo dijo. Su madre, Selina, se empeñó en afeminarlo. Creció intocado por hombres o mujeres. El desvelo y la ruina de Bill eran los niños (...) Tenía 29 años cuando una uña infectada lo condujo a una operación durante la cual hubo que apuntarle la punta del dedo mayor. De “Maloliente” pasó a ser “Mediodedo”. (...) Cuando, al cabo de muchos años de pedofilia furtivam cayó sobre él la garra de la ley, en 1946, la policía de Beverly Hills lo acusó de “hacer mimos” (estaba acariciando a Junior, hijo de un célebre productor de la 20th Century Fox). (...) Por jugar a caballitos con Junior, Tilden fue recluido ocho meses en una ‘granja de honor’, donde pagó su pena fregando ropa y sirviendo comida. (...) Después volvieron a soltarlo en las calles de Beverly Hills, donde un día, los atentos ojos de la ley, lo siguieron, merodeando cerca de un colegio a la espera de que salieran los niños. Esperaron que Tilden abordara a la presa. El importunado menor identificó a Big Bill por su medio dedo: “¡Esa es la bestia de cuatro dedos que quiso jugar con mis partes!”. Esta vez, el castigo fue la cárcel. Después del primer arresto, el campeón que había jugado con cuatro presidentes de Estados Unidos, que había compartido partidas dobles con Errol Flynn, Chaplin y Spencer Tracy, descubrió que sus amigos fingían no conocerlo. Tras el segundo encierro, se quedó totalmente solo. (...) El 5 de junio de 1953 sufrió un infarto. Lo encontraron en su modesto apartamento en una sórdida calle, totalmente vestido y con unos pocos dólares en el bolsillo. murió abandonado por los poderosos de la tierra. El cadáver fue trasladado a Filadelfia, donde lo enterraron a los pies de su madre.
* El secreto de Clark Gable: El 13 de febrero de 1939, todo Hollywood se quedó de piedra al saber que a George Cukor, uno de los directores más profesionales y respetados del mundo del cine, lo habían echado del rodaje de Lo que el viento se llevó para reemplazarlo a los pocos días por Víctor Fleming. Cuando comentan la decisión del productor David O. Selznick, los estudiosos de la historia del cine la interpretan así: si bien Cukor era conocido y admirado como “un director de mujeres” y era brillante dirigiendo a Vivian Leigh y a Olivia de Havilland, Clark Gable se empeñó en que lo cambiaran por su amiguete Fleming, un “director de hombres” que le dedicaría a él mayor atención. Esta explicación es una falacia. El motivo real del cese sí estaba relacionado con Gable, pero era de naturaleza tan escandalosa y hasta tal punto confidencial, que se destruyeron todas las copias de los informes de Selznick relativos al despido de Cukor. (...) Gable era la clave del asunto, pero la causa real era la relación de Cukor con William Haines, un popular astro de la MGM que no tenía nada qué ver con Lo que el viento se llevó. Lo habían echado de la MGM en 1933, cuando su descarada homosexualidad empezó a causar problemas en el remilgado estudio. (...) Haines se convirtió en un decorador profesional, quien en 1937 se encargó de la decoración de la espléndida casa de George Cukor y este le ofreció una memorable fiesta de homenaje. Se dio cita allí todo Hollywood. Cukor y Haines fueron siempre amigos íntimos. Al parecer, al prestigioso director Cukor, su homosexualidad nunca le acarreó dificultades profesionales. Aun sin ocultarse del todo, era relativamente discreto y durante toda su carrera evitó tratar el asunto, al menos con la prensa. Hacia el final de su vida, no obstante, se permitió revelar un secreto. Contó que en el rodaje de Lo que el viento se llevó lo habían reemplazado por Victor Fleming porque Clark Gable conocía su relación con Haines y supuso que él, Cukor, estaría al tanto de que cuando Gable era todavía un don nadie en la MGM, para trepar más rápido en su carrera, se había prestado en más de una ocasión a los “servicios sexuales” de Haines (como dijimos antes, hubo una época en que este era todo un astro en la MGM). Gable odiaba a Cukor por esa razón y no podía mirarlo a los ojos ni soportar la idea de acatar sus órdenes durante durante los largos meses de rodaje que llevaría la realización de LQEVSLL. ¡De modo que uno de los grandes cambios de timón de la historia del cine tuvo lugar en 1939 debido a dos o tres felaciones que Haines –de labios, por cierto, nada perezosos– le había propinado a Gable en 1925!
* Ambas reseñas fueron editadas por razones de espacio.
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