San José, Costa Rica. Domingo 04 de marzo, 2007.
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El grano de oro en nuevas manos

Reportajes

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AP / LA NACIN
Semblanza

El cielo con las manos

De cantante en el coro de su iglesia a ganadora del Oscar: laincreíble historia de Jennifer Hudson

Yuri Lorena Jiménez yjimenez@nacion.com

La historia de Jennifer Hudson parece una feliz analogía con el nombre de la película que hoy la tiene en la gloria: Dreamgirls ( Chicas de ensueño ). Y es que apenas en el 2004, la hasta entonces desconocida cantante fue eliminada del reality show más popular de Estados Unidos, American Idol , pese a contar con el apoyo del público.

Menos de tres años después de aquel trago amargo, Jennifer está en una cima a la que ninguno de los ganadores del famoso concurso se atreve siquiera a mirar: su portentosa voz le confirió la oportunidad de convertirse en actriz y, en su primera película, ganó el Globo de Oro en enero como mejor actriz de reparto y, el domingo pasado, tocó el cielo cuando obtuvo el Oscar en la misma categoría.

Pero lo espectacular de su caso no es haberse convertido en la gran ganadora de los premios de la Academia ni en la revelación del año en la pantalla grande, sino el atípico camino que recorrió para lograrlo.

Hudson nació en un barrio del sur de Chicago y, a los 7 años, ya cantaba gospel en las iglesias de la zona. Debe guardar buen recuerdo de ello, porque afirma que los templos son su lugar preferido para cantar. Su primera actuación como solista la llevó a cantar un tema titulado ¿Puede Jesús llevar la cruz a solas? Era el paso previo a una “carrera” repleta de bodas, bautizos y comuniones, en la que continuó hasta que, en 2003, se incorporó a la producción Hércules , de Disney, donde dio vida a Caliope, musa de la poesía épica.

Un año después, formó parte de los 70.000 candidatos de la tercera edición de American Idol , en la que quedó clasificada entre los 12 finalistas gracias a su voz tormentosa, digna réplica de Aretha Franklin.

Elton John dijo que era la mejor del grupo, y el talento le sirvió a Jennifer Hudson para sortear los escollos del concurso durante cierto tiempo, hasta que fue nominada y expulsada en contra de la opinión de una mayoría de espectadores.

Pero como dicen los fans de Jennifer, ¿a quién le importa American Idol si el cine llama a tu puerta?

Tiempo después, la joven de sonrisa amplia se volvió a ver la cara con la ganadora de aquel American Idol , Fantasia Barrino, en una audición en Los Angeles. Las dos tenían en común el anonimato total –a pesar de haber participado en el programa más visto en el país–, y las ganas de tocar la fama.

En aquella prueba, el cineasta Bill Condon buscaba, sobre todo, un vozarrón para interpretar a la heroína Effie White, a quien el sobrepeso trae por la calle de la amargura, mientras algunos buscan cómo sacarla del trío.

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“Nunca perdí las esperanzas de interpretar a Effie. Siempre mantuve la fe de que me llamaran, aunque tuve que tomar distancia en un momento, o me iba a volver loca”, contó a los medios tras recibir el Globo de Oro.

Para quedarse con el papel que la puso al lado de pesos pesados como Jamie Foxx, Beyoncé Knowles y Eddie Murphy, en este musical sobre la carrera del famoso grupo de soul de las décadas 60 y 70, Hudson compitió con 782 candidatas.

Si bien Jennifer nadó en incredulidad y felicidad cuando le comunicaron que había sido elegida para el papel, aún no logra explicar lo que sintió cuando supo que estaba nominada a un Oscar. De ahí su reacción el pasado domingo, cuando en la ceremonia de gala escuchó su nombre y supo que había arrebatado la estatuilla a actrices tan consagradas como la británica Cate Blanchet ( Notes on a Scandal ), la mexicana Adriana Barraza ( Babel ), y a jóvenes talentos como la japonesa Rinko Kikuchi ( Babel ) y Abigail Breslin ( Pequeña Miss Sunshine ).

Para los conocedores, su triunfo no fue sorpresivo: basta con ver la reacción del público en las salas de cine donde, como muy pocas veces ha ocurrido, el público aplaudió cada una de sus presentaciones.

“Es que ni siquiera me veía a mí misma como actriz. Para decir la verdad, siempre seguí mi instinto musical, pero tener mi gran momento a través de la actuación me tiene sorprendida”, ha dicho en diversas entrevistas.

La historia de Dreamgirls nació hace un cuarto de siglo, no en el cine sino en Broadway. Ella no estaba familiarizada con ese show de Broadway por una razón muy sencilla: este montaje fue hecho hace 25 años, justo en el mismo año en que Jennifer llegaba a este mundo.

Una vez en el elenco de Dreamgirls , Jennifer hizo lo que hace un buen actor: investigar, leer, ponerse en contacto con lo que pasaba en la época cuando se desarrolla la película.

Así, se metió en el rol de Effie, un papel que le ha valido el reconocimiento de todo el mundo, en cuenta sus compañeros de elenco. Coinciden en que Jennifer Hudson es, en gran medida, la esencia de esta película.

¿Y qué piensa ella de su papel y de las reacciones que ha disparado?

“No me había dado cuenta del peso que llevaba sobre mis hombros en esta película, hasta que la vi. Gracias a Dios que no sabía, porque me hubiera dado un ataque de nervios”, dice.

Pero más allá de la presión, Hudson hizo un papel supremo. La escena en la que canta And I Am Telling You ( I'm Not Going ) es el momento cumbre de la película y de su actuación, tanto que, en la premiere , condujo a una ovación de pie por parte del público, cosa que casi nunca sucede.

Y viene mucho más. Solo en el plano musical, ya firmó un contrato con el productor Clive Davis, de Arista Records, un referente que lanzó las carreras de Janis Joplin y Whitney Houston, Justin Timberlake y hasta Christina Aguilera.

Para Variety, la biblia del espectáculo en Hollywood, esta estrella emergente remite a Barbra Streisand o a Bette Midler, e incluso a “una joven Aretha Franklin”.

Pero además de su prodigiosa voz y su buena estrella, Jennifer Hudson posee un carisma tal que, con todo y su robustez, está conquistando a un mundillo donde predominan la delgadez y las medidas perfectas.

De hecho, en la ceremonia de los Oscar, ella destacó además como una alternativa a la sucesión de damas ultradelgadas en la alfombra roja. Un experto en modas comentó: “En un vestido de color chocolate y una chaqueta bolero metalizada de Oscar de la Renta, Jennifer parecía un anuncio de un mundo más sano”.

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