San José, Costa Rica. Domingo 04 de marzo, 2007.
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El grano de oro en nuevas manos

Columnas

CARTAS A MARÍA

Cartas a María: A salvar la cultura cabécar


María Pérez-Yglesias
Comunicadora@nacion.com

El lector comenta:

Me da pena reconocer el desconocimiento sobre nuestros antepasados y su lengua. Ni siquiera recuerdo que en la escuela o el colegio alguien nos hablara mucho, de no ser por el “Día de la Raza”.Arturo González

María responde:

La semana pasada me referí a parte de su carta, pero quiero aprovecharla un poco más. La salud integral es importante, en un marco de respeto y tolerancia de las diferencias. Pero una buena estrategia en educación es la que nos puede llevar a un intercambio de conocimientos. Tenemos que ocuparnos más del tema indígena en la escuela, eso es cierto, pero debemos preocuparnos por la educación en las regiones donde viven grupos minoritarios. Me alegra poder dar buenas noticias. Desde hace tiempo, el Ministerio de Educación intenta darle una relevancia especial a los grupos indígenas, lo mismo que las universidades públicas. En el Chirripó, por el sector de Turrialba, se han emprendido numerosos trabajos de acción social y de investigación, sobre todo con la UCR, la UNA y la UNED. Desde el año pasado, sin embargo, se conformó en CONARE, una comisión de Pueblos y Territorios Indígenas, que nos une a las cuatro instituciones. Ya probamos el equipo, con buenos resultados, colaborando con estudiantes bribris, cabécar y boruca, de quinto año, en Talamanca y en el sur. En el 2007, se inicia una carrera para formar maestros de lengua indígena en Turrialba, con base en el trabajo de la Universidad Nacional en Educación Rural y los aportes de las sedes de la UCR y la UNED. La Universidad de Costa Rica le ha puesto especial interés a la capacitación y confección de materiales para y con los maestros indígenas o que trabajan con población cabécar. La UNED ha ampliado las posibilidades de estudios superiores de esos grupos, con la modalidad a distancia. El reto es claro: para salvar la cultura, hay que salvar las lenguas ancestrales.

Envíe sus preguntas y comentarios a cartasamaria@nacion.com o al apdo. 882-1100.





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