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Salud
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| Expertos consideran que del 15 al 50% de quienes están a dieta para adelgazar padecen del llamado “síndrome del atracón”. Archivo / LA NACIN |
Trastornos
El síndrome del atracón Comer, comer y comer... Luego, malestar, culpa y desesperación. Y el círculo vuelve a empezar. Así es el patrón de este desorden alimentario.
Yuri Jiménez yjimenez@nacion.comLa palabra “atracón”, hasta hace poco asociada con la simple gula, describe hoy a un síndrome que es cada vez más común. ¿De qué se trata?
Según la Asociación Americana de Psiquiatría, existen algunas características comunes de comportamiento; por ejemplo, consumir en un lapso de unas dos horas, una cantidad de comida definitivamente mayor a la que cualquiera ingeriría en un período de tiempo similar en circunstancias normales.
Otro síntoma es el sentimiento de falta de control y la vergüenza posterior al episodio debido a la pérdida de control. Esto es lo que diferencia al “síndrome del atracón” de una comilona, según explica la nutricionista Kathryn von Saalfeld en su sitio web .
Las personas bulímicas también sufren de atracones. Sin embargo, los bulímicos acompañan los episodios de abuso de alimentos con algún método de purga, ya sea el uso de diuréticos, laxantes, ayuno, vómito o ejercicio vigoroso. En cambio, quien padece de atracones no utiliza métodos de purga.
Aunque algunos expertos aseguran que las víctimas de este trastorno se convierten en tales cuando presentan al menos dos episodios por semana, otros consideran que quien incurre en un atracón por semana, ya se puede caracterizar como víctima del síndrome. Algunos pacientes reportan que sus episodios empiezan cuando experimentan estrés, enojo, tristeza, aburrimiento o preocupación. Otro disparador usual de este problema son las dietas restrictivas. “Comer demasiado poco genera una presión psicológica y fisiológica que puede conducir luego a la sobreingesta”, escribe von Saalfeld.
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