|
|
Columnas
Cartas a María María Pérez-Yglesias cartasamaria@nacion.com ComunicadoraEl lector comenta:
¿Son necesarios los sindicatos? ¿Cómo es posible que causen daño al desarrollo con paros y tortuguismo solo para defender sus intereses (siempre económicos) en contra del bien común?D.A.A.
María responde:
Los sindicatos han jugado un papel histórico de gran trascendencia en el país. Como agrupaciones gremiales, tienen el claro objetivo de mejorar las condiciones de trabajo y la calidad de vida de sus asociados, lo que incluye desde luego las reivindicaciones salariales. Pero ese no es, ni debería ser, su único propósito. Los sindicatos están llamados a convertirse en mecanismos para mejorar la cultura política, participando en el debate de los temas que les atañen y que marcan el rumbo de la vida nacional. Tienen la obligación de velar porque las condiciones de trabajo sean apropiadas, se disminuyan los riesgos y se cumplan las garantías sociales y el Código de Trabajo. Como grupos que comparten intereses comunes, pueden convertirse en verdaderas “familias extendidas”. Como asociados, pueden formar equipos y reunirse alrededor de destrezas, habilidades y competencias, para reflexionar sobre calidad, impacto o estrategias de mejoramiento de los procesos... La lucha por el aumento salarial –lícita, por supuesto– pasa por otras reivindicaciones. Después de todo, vivimos la mitad de nuestras vidas en los trabajos y, en ellos debemos realizarnos como personas. La lucha pasa por exigir capacitación, acceso y oportunidad. El problema es visualizarlos o visualizarse (como sindicatos y sindicalistas) únicamente como espacios de oposición, confrontación y conflicto. Lo malo es aprovechar para disminuir la cantidad y calidad de trabajo y perjudicar, no solo a quien dirige, sino al usuario. Agruparse para defender derechos y proponer cambios es lo ideal, eso sí, sin olvidar los derechos de los demás y nuestros deberes.
|