San José, Costa Rica. Domingo 19 de agosto, 2007.
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Manuel Canales / LA NACIN

Ser madre cuesta

No es solo hacer nacer, sino dejarlos crecer

Ana Istarú
proa@nacion.com

Porque para empezar quien decide es natura, las hormonas, la salud, el trabajo, la plata, el tiempo, la pareja. Y porque, para continuar, para serlo en el momento adecuado influyen la instrucción, la extracción, la formación, la protección (contra el abuso, contra el engaño, contra sí misma).

Ser madre cuesta, pues, para empezar, porque ser madre debe poder ser una decisión y no siempre es así. Es la vida quien acaba definiendo cuántos hijos, en qué momento y con quién.

Ser madre cuesta, además, porque querés, a pesar del mutuo amor, ser mejor madre que tu madre, y según tus hijos a menudo no te sale. Tarde se comprende que lo que ellos quieren no es lo que a vos te habría hecho feliz, sino lo que los haría felices a ellos y ni siquiera sospechás porque los hijos vienen sin manual de instrucciones.

Ser madre cuesta porque las más de las veces te toca a vos corregir (la letra, los modales, el carácter), prohibir (chupar el tomacorriente, acostarse sin lavarse los dientes, volver de la fiesta sin chofer designado), castigar (con tino, sin culpa, sin exceso, sin debilidad).

Ser madre cuesta porque hay algunos, escasos, padres que son padre y madre, pero hay tantas, tantas, tantas madres que son madre y padre y proveedor (a pesar de los pesares y las leyes), y no pueden fallar en el trabajo o se quedan en la calle, y asumen sobre una sola espalda lo que se hizo entre dos. O si acaso reciben, para sus hijos, un cheque mensual de un fantasma emocional.

Ser madre cuesta porque el Día de la Madre sirve para anunciar con tu matriz y tu bebé bancos, carros, pizzas , zapatos, ferreterías, pintura para exteriores. Para que te hagan el desayuno un día a fin de que vos lo hagás trescientos sesenta y cuatro.

Ser madre cuesta porque, si nadie te ayuda y te explica, te sangran los pezones, porque si te quedás criando hijos en casa “no hacés nada” y sos una mantenida, porque si vas a trabajar debés competir en el mercado como varón, y los criás a control remoto y te da remordimiento.

Ser madre cuesta porque hasta Freud encontró cómodo que la culpa de todos los males seás vos.

Ser madre cuesta porque ser madre no solo es hacer nacer, sino dejar crecer, y dejarlos crecer a veces nos cuesta tanto.

Ser madre cuesta porque es cultivar algo que va a volar, enamorarse de alguien que deberá amar a otro, gozar y padecer por una vida de la que no se es dueña. Es heredar la libertad y enseñar a hacer buen uso de ella. Dar a luz es dar la vida y darlos a la vida.

Ser madre cuesta, pero vale la pena.





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