San José, Costa Rica. Domingo 08 de abril, 2007.
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El grano de oro en nuevas manos

Columnas


Cartas a María


María Pérez-Yglesias
Comunicadora@nacion.com

El lector comenta:

Estando en el hospital, me di cuenta de que ver programas sobre medicina me ha hecho más observadora, pero mi hijo piensa que no es sano vivir pensando en enfermedades. ¿Cree que es malo ver esas series?Ángela Mora

María responde:

Una de las maravillas de la televisión es que enseña y a la vez entretiene. Las series sobre medicina son diversas:Hospital, Emergencias médicas, Doctor House, Strong Medicine, ER y otras que tienen que ver con detectives médicos, nacimientos, cirugías estéticas, problemas de desorden de personalidad, autopsias, conductas familiares… y llegan a un amplio público tanto por los horarios, como por la frecuencia. La desventaja podría ser que nos acostumbráramos al dolor –ajeno–, que nos volviéramos más insensibles, que viéramos la muerte como natural y el rojo de la sangre –aquí se suman todas las películas con asesinatos, accidentes, catástrofes naturales, genocidios– como parte del paisaje. Lo positivo es que entendemos mejor a quienes sufren, que se divulga el conocimiento, que nos permite hacer preguntas más informadas y nos alerta frente a síntomas que de otro modo no nos habrían preocupado. Los programas van desde la construcción de un protagonista como “héroe” o “antihéroe”, como elDoctor House, hasta otros donde lo que se busca es vivir las emergencias, ver los cambios estéticos en proceso o mostrar los últimos equipos, medicamentos y tecnologías. Es interesante también la forma en que se establece un paralelismo entre las relaciones de trabajo y las vidas a nivel personal. La estrategia incluye la curiosidad, el desafío detectivesco, la identificación emotiva y la aceptación de la enfermedad y la muerte como parte de la vida. Los estereotipos y prejuicios molestan, pero se valora la inteligencia emocional, el afecto y la esperanza. Igual que usted, los programas de salud me seducen y me sacan de la rutina.

Envíe sus preguntas y comentarios a cartasamaria@nacion.com o al apdo. 882-1100.





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