San José, Costa Rica. Domingo 24 de septiembre, 2006.
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Tragedia del Virilla 1926

Reportajes

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Para
Gabriela Rodríguez, el alumbramiento de su hija Ema no fue traumático. Ella llegó al parto sin ningún tipo de temor.
Gabriela Rodríguez/ParaLA NACIN
Relato

Alumbramiento sin trauma

Dar a luz puede ser una experiencia maravillosa, totalmente controlada y hasta indolora a través del hipnoparto, una nueva corriente creada en Estados Unidos y que recurre a la “hipnosis conciente” para lograr que la madre disfrute del mágico momento sin traumas.

Gabriela Rodríguez proa@nacion.com

Mi bisabuela Juana tuvo 19 partos. Todos sus hijos nacieron en casa, en una época en que las mujeres traían al mundo a sus bebés sin ninguna o muy poca ayuda. Cuentan que ella decía que si hubiese podido, hubiera tenido más hijos.

Hasta el año pasado mi bisabuela y yo teníamos en común solo el apellido. Como la mayoría de las mujeres, yo crecí escuchando “historias de horror” con respecto a los nacimientos.

Aunado a eso, ser madre nunca fue una de mis prioridades, por lo que nunca imaginé repetir siquiera un ápice de la historia de mi bisabuela. Pero llegó un punto en que mi reloj biológico empezó a manifestarse y pensé que si ella (Juanita) había procreado gustosamente a esa cantidad de hijos, era ridículo que yo le temiera a un solo parto.

En el momento en que quedé embarazada se despertaron en mí todos aquellos instintos que no sabía que tenía. Mi cuerpo se fue preparando poco a poco, maravillosamente, perfectamente…. Todo muy bien, pero… ¿y el parto?

Aquí empieza la historia que he querido contarle a todas las mujeres que conozco y, ¿porqué no?, a los hombres también. Ema, mi bebé, decidió venir al mundo en las mejores condiciones. Para ella no era suficiente que su mamá tomara ácido fólico, se alimentara bien y se cuidara mucho durante nueve meses… O que sus papás decoraran su cuarto, o que sus familiares le regalaran ropa y juguetes para darle la bienvenida. No, ella quería que su llegada al mundo fuera tranquila, suave, llena de amor… y libre de temor.

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Ema
al mes de nacida. Sin duda, es toda una “fan” del hipnoparto.
Gabriela Rodríguez/ ParaLA NACIN

Preparación diferente Se llama hipnoparto, y es un método de preparación para el parto del que me enteré cuando tenía 5 meses de embarazo. Mi esposo, Manuel, es un tanto escéptico ante este tipo de procedimientos alternativos. “¿Qué es eso, vas a estar hipnotizada?”. Y he de confesar que yo tampoco estaba segura del asunto, pero decidimos darle el beneficio de la duda.

Bastó la primera sesión para que ambos supiéramos que era así como queríamos que naciera Ema, y como dice Ansú, nuestra instructora, había sido Ema la que nos había llevado hasta ahí.

El hipnoparto busca que la mujer se apropie de todo el proceso del embarazo y de dar a luz, pero para que funcione requiere entrenamiento. Lo primero fue cambiar nuestro vocabulario: ya no le llamaríamos parto sino alumbramiento; no feto sino bebé; no dolor, sino sensaciones; no contracciones, sino “olas uterinas” (cuando el bebé está listo para nacer, produce que el útero se mueva, y esto se visualiza como las olas del mar, que van y vienen).

En cada sesión fui adquiriendo una tranquilidad y una seguridad que no sabía que tenía, y empecé a entender que el dar a luz es un maravilloso proceso de la naturaleza, en el que mi útero, mi cerebro y mi bebé están conectados y saben qué hacer, yo colaboro estando relajada.

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/LA NACIN

La llegada de Ema Ema decidió venir al mundo un miércoles, a las 40 semanas y dos días de gestación.

Sin haber sentido ni una molestia, a las 4 de la tarde el doctor me rompió la fuente y fue hasta ese momento que empecé a sentir las “olas uterinas”. En cuestión de media hora dilaté de 2 centímetros a 9 y, lo que ahora podría describir como un fuerte retorcijón de estómago, rápidamente se convirtió en una energía increíble, un deseo de “respirar hacia abajo”, unas ganas incontenibles de conocer a esa bebé, tan planificada, tan esperada, tan amada.

Cuando el momento estaba ya más cerca, mi posición –sentada– me permitió ver la cabecita de Ema asomándose…“¡Vea, vea!”, me gritaba la enfermera, tan emocionada como si fuese su propia hija dando a luz. Cuando ya estuvo afuera, pedimos que me la dieran inmediatamente. Ese dulce olor a recién nacido, ese cuerpecito tibio y pequeño, tan perfecto, tan milagroso… ha sido uno de los momentos más memorables, emocionantes y felices de mi existencia, la paz y la plenitud son involvidables.

Para mí es una bendición haber comprobado que ese momento mágico que yo esperaba, de verdad resultó ser así. Pude disfrutar de cada “ola uterina”, pues sabía que con cada una de ellas me acercaba cada vez más a mi bebé. Toda la bendición de tener a Ema en brazos de una forma tan hermosa, fue precisamente porque nunca tuve miedo.

Sé que muchas madres pasan por procesos duros al traer a sus bebés al mundo, no solo durante el embarazo, muchas veces en el parto. Lamentablemente nos han educado para tenerle miedo a ese momento, que podría ser uno de los más mágicos de nuestras vidas.

Como dijo el especialista Grantly Dick-Read en su libro Parto sin Temor, de 1943: “No se trata únicamente de promover una labor de parto fácil, sin riesgo de daño para la madre o el niño; debemos ir más allá. Debemos comprender que el alumbramiento es un logro fundamentalmente espiritual y a la vez físico… debemos comprender que el nacimiento de un niño es la perfección última del amor…”.

Una nueva corriente

Prevalece lo natural

Hipnoparto es una corriente que nace en Estados Unidos a fines de la década de los 80s, a través de Marie F. Mongan, una mujer que comprobó que dar a luz podía ser una experiencia maravillosa, sin temor y sin dolor. Marie había leído al Dr. Grantly Dick-Read, un médico inglés que planteó eliminar de las mujeres embarazadas el síndrome Temor-Tensión-Dolor.El hipnoparto busca la menor intervención médica posible para la mujer, que todo el proceso se dé naturalmente, todo a través de una hipnosis conciente. En nuestro país 57 madres han tenido a sus bebés a través del hipnoparto, todas con resultados excelentes. El curso es impartido en el Centro de Balance Integral Gaia, por Ansú Patricia Coto. Si desea más información, llame al 224-5806 o 387-5939.





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