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Niños
Columna ¿Qué hacer?: Desde adentro Mónica Cubillos, psicóloga Psicóloga@nacion.comLas adecuaciones curriculares son acomodaciones necesarias para satisfacer nuestras necesidades educativas (derechos irrenunciables) derivadas de la evaluación de nuestras habilidades y destrezas.
Los resultados de la misma son una herramienta que permite a los padres, estudiantes y docentes, tomar decisiones que optimicen el aprendizaje. No debe constituirse en una etiqueta que identifique al niño y lo encasille, recordemos que el niño terminará reproduciendo las características de la misma y, en consecuencia, limitará su crecimiento.
Es importante que se les enseñe el uso adecuado de estas modificaciones; no se debe permitir que estas necesidades sean utilizadas como excusa para mal comportamiento, para dar el mínimo esfuerzo, para ser groseros e irrespetuosos o para no asumir y desarrollar responsabilidad y confiabilidad.
Lo primero es no tener lástima de ellos (no hay razón), confiemos en sus capacidades y tengamos expectativas realistas, apoyemos sus iniciativas de crecimiento y responsabilidad, ayudémosles a asumir las consecuencias de sus actos, supervisemos su rendimiento y mantengamos una buena comunicación con la escuela.
Envíe sus consultas a quehacer@nacion.com o bien al apdo. 882-1100.
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