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Tragedia del Virilla 1926
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Columnas
Al cierre
El trabajo como servicio Larissa Minsky editoralminsky@nacion.comRecuerdo los primeros meses de casados de una amiga de escuela –con quien me une, hasta la fecha, una estrecha amistad– y su esposo.
Para aquellos días, él estaba recién graduado de odontólogo y, aparte de su carrera, estaba estrenando matrimonio. Resultó que en la rifa de comunidades para el servicio social, le tocó el cantón de Los Chiles, al norte del país. Y empezaron los viajes: los viernes al mediodía, salía él rumbo a San José; los lunes a las 4 de la mañana, ya iba de vuelta.
Cuando ella tenía vacaciones, le resultaba fácil decidir dónde pasarlas: claro, en Los Chiles.
Hoy, cuando recuerda aquel año de avatares, mi amigo (ahora soy amiga de ambos) afirma que fue un período realmente vital.
“Uno sale de la U con las herramientas para ejercer la profesión, pero es durante el servicio social que afila esas herramientas. Ahí adquirí la seguridad para ejercer la profesión como es debido. Además, la experiencia de relacionarme con gente tan humilde me enseñó el valor del trabajo como servicio y no solo como actividad lucrativa”, reflexiona a la luz del tiempo transcurrido.
Algo similar dicen los médicos jóvenes que actualmente realizan esta pasantía (un requisito de graduación con alta demanda) en la comunidad rural que, para cada caso, determine el azar. De sus anécdotas y reflexiones trata el reportaje de Andrea Vásquez, quien la semana antepasada viajó a diversas localidades del interior del país para reportear sus historias.
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