San José, Costa Rica. Domingo 24 de septiembre, 2006.
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Cartas a María: El valor de la sonrisa


María Pérez-Yglesias, comunicadora
Comunicadora@nacion.com

Mis papás nos enseñaron que la comunicación, el respeto y el amor son la base de toda relación humana.. Al leer su columna encontramos una respuesta oportuna, cálida, sabia y amable. Hasta sin conocerla me la imagino con una sonrisa.

María responde:

Gracias Eugenia por sus palabras. Quiero res ponderle a usted en nombre de tantas personas generosas que me estimulan y, a pesar de las tris tezas, me hacen sonreír. Es importante echar raí ces y sentirse parte del lugar donde se llega. Es tablecer lazos familiares fuertes a partir del respeto y el amor cotidiano, a partir de una comu nicación que nos permita conocernos, entender nuestras diferencias, aprovechar nuestras cuali dades. La familia sigue forjando nuestra seguri dad, colaborando en su conjunto para que lle guemos a ser seres humanos capaces de participar en la sociedad y aportar ideas, solida ridad, trabajo en equipo. La familia –no importa cómo esté constituida y si median vínculos de sangre entre sus miembros–, sigue siendo la ba se de nuestra estabilidad y nuestro futuro.

Lograr el equilibrio y la armonía no es tarea fácil. Se ne cesita afecto, paciencia, tolerancia. Se necesita invertir tiempo, compartir tareas, admirar a las otras personas por lo que pueden dar y no tratar de fijar nuestras obsesiones en sus carencias. Como dice el dicho “ver la mitad del vaso lleno y no la mitad del vaso vacío”… Y si queremos estar bien, sentirnos a gusto, se necesita el humor y la placidez de las sonrisas. La sonrisa es pegajosa, tiene gracia, alegra. Como en un inmenso espe jo, nuestra sonrisa se refleja en los rostros de quienes nos rodean. La sonrisa pinta sonrisas. Acoge, tranquiliza, comunica placer y cariño, nos hace sentir mejor. Defendamos el calor fa miliar y no olvidemos nunca, el valor de una son risa.

El lector comenta: Mis papás nos enseñaron que la comunicación, el respeto y el amor son la base de toda relación humana.. Al leer su columna encontramos una respuesta oportuna, cálida, sabia y amable. Hasta sin conocerla me la imagino con una sonrisa.

Envíe sus preguntas y comentarios a cartasamaria@nacion.com o al apdo. 882-1100.





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