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Carlos Luis Vásquez y Cecilia Sánchez tienen en común su fecha de nacimiento: la misma que la de La Nación. Rebeca Arias / ParaLA NACIN |
¡Cumplen con La Nación! Tres costarricenses que nacieron el mismo día en que se fundó este diario, el 12 de octubre de 1946, celebraron el jueves su cumpleaños número 60. A pedido nuestro, reflexionaron en torno a los cambios del país en este período
Yuri Lorena Jiménez yjimenez@nacion.comEn 1946, mientras las primeras páginas de La Nación estaban a punto de salir de las rotativas, en lo que sería el alumbramiento del periódico más importante de Costa Rica, varias mujeres se enfrentaban a sus propios dolores de parto en diversos sitios del país.
Así, quienes nacieron aquel 12 de octubre comparten la fecha de “natalicio” con este diario y, por ende, llegaron a su sexta década de vida esta semana.
Celebraciones “en combo”. Cecilia Sánchez Molina, vecina de San Rafael de Tres Ríos y quien trabajó durante casi 30 años como cocinera en una escuela, es una de las que con mayor pompa celebró su cumpleaños porque decidió festejar dos acontecimientos a la vez. “Será un combo de celebraciones”, dijo la semana pasada.
“Yo nunca hago nada pero esta vez ‘me voy a mandar’ con una fiestita en un salón; a lo grande. Primero, porque los 60 años son un número redondo (no todos los días se cumplen 60, ¿verdad?). Y, segundo, porque hace un tiempo tuve un accidente y empecé a gestionar la pensión, que me la aprobaron el 31 de agosto y eso me tiene muy feliz”, cuenta esta madre de tres hijos.
Un poco sorprendida al enterarse de que ella había visto la luz el mismo día que este diario, afirma haberle dado seguimiento (especialmente en los últimos años), porque le gusta mucho leer. “De chiquillos, éramos muy pobres y no había plata ni tiempo para eso. Yo diría que empecé a conocer La Nación a los 15 años. Ahora me gusta más que antes, desde que tiene más fotos a color”.
Sobre los cambios que ha vivido el país en los últimos 60 años, doña Cecilia cuenta que ella siempre le dice a sus hijos que ha vivido tres épocas. “En mi infancia, Costa Rica era bastante pobre, y las cosas, más difíciles. Luego, cuando me casé, hubo un mejoramiento, y ahora que todo está dominado por la tecnología, la vida es mucho más fácil”, precisa la señora, quien, al momento de esta entrevista (el 6 de octubre), se encontraba muy afanada prepararando los detalles de su combo de cumpleaños.
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| /LA NACIN |
Aplauso a la investigación. Otro que llegó a los 60 años esta semana fue Carlos Luis Vásquez Retes, oriundo de Grecia y quien reside actualmente en Alajuela. Se desempeña como técnico en farmacia en el hospital San Juan de Dios desde hace casi tres décadas, está casado y tiene tres hijos.
Al mirar hacia la Costa Rica de otros tiempos, don Carlos asegura que antes había más tranquilidad, pero también más pobreza. “En la televisión de los años 60 ó 70, casi no había sucesos, mucho menos cuando yo me criaba en Grecia. La gente salía tranquila, sin temores, como sí ocurre hoy. Pero también había menos oportunidades de trabajo; la única opción prácticamente era la agricultura. En ese sentido, sí siento que nos hemos superado un poco”, opina don Carlos.
Su papá, según cuenta, era un fiel lector de La Nación. “De hecho, yo siento que es el periódico más veterano. Me da la impresión de que, desde que cerró Excélsior, este periódico tomó la vanguardia”.
Para don Carlos, más allá de los cambios estéticos que ha tenido el diario en años recientes, el principal aporte que ha dado a la sociedad costarricense es la montaña de escándalos que destapó. “Está muy bien que alguien se preocupara por demostrar cosas que uno siempre había oído”, manifestó Vásquez, quien, a principios de la semana pasada, se aprestaba a celebrar sus 60 con la familia. “Siempre me llevan a comer a algún lado”.
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Gerardo Acuña extraña aquellos “años sin estrés” en el área rural. Jorge Esquivel/ paraLA NACIN |
Devolver el tiempo. Tal y como lo evidencian las noticias que publicaba La Nación en sus primeras ediciones, la tranquilidad que se respiraba en las zonas rurales era casi inalterable. Gerardo Acuña Corrales (quien está casado y es padre de ocho hijos), se crió en un sector montañoso de San Carlos llamado La Palmera y vive añorando aquellos años cuando trabajaba de sol a sol y el único “estrés” era cuidar los sembradíos y recoger a tiempo las cosechas. “Ya no quedan lugares así, ahora todo está poblado, y hay carreteras y electricidad por todas partes”, dice con un dejo de nostalgia.
Al igual que los demás entrevistados, reconoce que, eso sí, en el aspecto económico, la vida es más fácil ahora. “Antes uno trabajaba tanto, pero tanto, que ni cuenta se daba de cómo se le iban los días. Pero costaba mucho ver la plata. Ahora, por lo menos, a la par de tanta agitación hay más oportunidades, eso es lo único bueno de estos tiempos”, comentó este comerciante, quien actualmente se dedica a su negocio de verduras y frutas en Grecia.
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