San José, Costa Rica. Domingo 15 de octubre, 2006.
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Reportajes

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Muy lento.
Con un proceso totalmente manual se hizo el periódico por décadas. Estos son unos lingotes de plomo.
Archivo. /LA NACIN

Letra por letra, línea por línea...

Impresión. Un abismo separa a las tecnologías con que actualmente se imprime el periódico de los métodos del comienzo. Hoy, la rotativa KBA- Comet imprime hasta 75.000 ejemplares por hora

Randall Corella V. rcorella@nacion.com

Linotipista, jefe del taller y formador. Matriz, cartón húmedo, lingotes y teja... Durante miles de noches, estos fueron elementos indispensables para que La Nación llegara a los lectores, tan importantes como podían serlo los periodistas y fotógrafos, o bien las máquinas de escribir y las cámaras.

Las primeras ediciones de este diario fueron creadas mediante un complejo y a veces peligroso proceso, realizado por indi-viduos casi anónimos.

“Para que salga y se difunda una información que necesitan muchos miles de lectores, debe haber en las máquinas de linotipia unos hábiles e inteligentes obreros que hagan línea por línea; y en cada línea coloquen letra por letra, con comas y puntos, las ‘galeradas’ que han de llenar las columnas”, explicaba un artículo publicado en las páginas de La Nación hace 59 años.

Hoy la historia es muy diferente desde que el periodista y el reportero gráfico dejan la sala de redacción para ir en busca de la noticia, hasta que el periódico se introduce bajo las puertas o es lanzado en garages y corredores cada mañana.

Grabadoras de voz, cámaras fotográficas digitales, computadoras, equipo para rastrear imágenes, máquinas filmadoras y la más moderna rotativa del país (la KBA Comet, de fabricación alemana) se conjugan para dar vida al periódico que hoy tiene en sus manos.





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