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| Adriana Ovares /LA NACIÓN |
Sociedad
Por la paz del mundo Diversidad. A la Universidad para la Paz, en Ciudad Colón, llegan cada año decenas de jóvenes de todos los continentes para obtener un postgrado que les permita mejorar las condiciones de desarrollo humano en en el planeta. Cinco alumnos cuentan sus experiencias.
Pablo Fonseca Q. pfonseca@nacion.comDurante un día lectivo común, es probable que no haya en Costa Rica un lugar con mayor diversidad cultural por metro cuadrado que la Universidad para la Paz
A siete kilómetros de Ciudad Colón, en el oeste de San José, llevan sus estudios decenas de estudiantes de todo el mundo.
Y la mejor muestra se dio la mañana del 30 de junio anterior, cuando se graduaron alrededor de 50 alumnos de esta universidad, quienes representaban en total a 36 países.
Entre ellos había gente de Pakistán, Costa Rica, Nigeria, Estados Unidos, Canadá, Chile, Bangladesh, Japón, Guyana, Kirgizstán, Chipre, China y Sierra Leona. Estos alumnos lograron ingresar el año pasado a la Universidad para la Paz y cursar así alguna de las ocho maestrías que ofrece el centro de estudios.
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Kazutoshi Yoshino es un japonés que quiere convertirse en un profesor dedicado a enseñar por qué la paz es importante. Adriana Ovares/LA NACIÓN |
La "U Paz", como se le conoce, fue creada en 1980 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su fin es claro: considerar la paz como una necesidad mundial y contribuir a su consecución por medio de programas académicos que luego permitan desarrollar proyectos en los lugares de origen de los estudiantes.
La U Paz es la única institución afiliada al sistema de Naciones Unidas y autorizada por su Asamblea General para conferir títulos de postgrado, tanto de Maestría como de Doctorado, en estudios de la paz y materias similares.
Costa Rica es el país que la hospeda desde sus inicios y desde aquí son coordinadas las actividades académicas alrededor del mundo.
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Zahid Shahab lucha contra los tabúes sexuales de Paquistán para proteger a los niños del abuso de familiares y extraños. Adriana Ovares/LA NACIÓN |
La U Paz cumple sus objetivos mediante donaciones y también gracias a convenios con otros centros de estudios superiores en todo el mundo.
El cuerpo docente también refleja la diversidad cultural de este centro de estudios. Egipto, Colombia, Suiza, Islandia, Uganda y Sudán, son solo algunos de los países de origen de los profesores residentes.
De manera similar, el Consejo Académico Internacional le da a la U Paz gran solidez y renombre internacional.
El representante de nuestro país en este Consejo es el exrector de la Universidad de Costa Rica, Gabriel Macaya.
De todo el mundo. Algunos de los estudiantes tienen el dinero para venir a estudiar, alquilar su propio apartamento y hasta realizar un viaje de vacaciones a medio período para ver a su familia.
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Hilja Smedstad hará todo lo posible para que los refugiados que habitan en Noruega se sientan integrados a la sociedad. Adriana Ovares/LA NACIÓN |
Otros, sin embargo, lo dejan todo en su país gracias a una beca y vuelan por más de 30 horas hasta llegar a Costa Rica.
Aquí pasarán al menos diez meses conviviendo con una familia que, en algunos casos, puede que no hable inglés.
Esta es una de las partes más valiosas de la experiencia, según algunos de los estudiantes.
Estar con personas que habla un idioma distinto, que profesa una religión diferente y que tiene una dieta distinta pone la tolerancia a prueba y la saca de los libros de teoría.
Cada uno tiene su propia historia y una vida diferente, pero todos llegan con una misma idea en mente: ayudar a sembrar la paz entre todos los seres humanos que habitan este pequeño planeta.
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Advera Nsiima ha dedicado buena parte de su tiempo libre a luchar contra la propagación del sida entre los jóvenes. Adriana Ovares/LA NACIÓN |
La mayoría están deseosos de regresar a su país. Algunos no lo han hecho porque deben terminar las correcciones finales a sus tesis. Otros ya terminaron pero deben esperar aún algunos días para que las aerolíneas les programen el mejor vuelo posible.
Ese es el caso de Advera Nsiima, quien vive en Tanzania. Su aerolínea le ofreció salir de Costa Rica la semana anterior, pero tendría que esperar al menos seis días en Miami para logar la conexión óptima, ante lo cual decidió esperar en nuestro país a que llegue una mejor opción.
Usted puede encontrar más información de la U Paz en su sitio en Internet: www.upeace.org.
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Será educador
Pero uno dedicado a la paz
"Yo estaba en Nueva York cuando se perpetraron los ataques a las Torres Gemelas, en setiembre del 2001. Ningún periódico lo registró, pero el ambiente en las aulas universitarias era terrible, espiritualmente oscuro, lleno de un temor profundo", comenta Kazutoshi Yoshino para explicar su interés por una Maestría en Educación para la Paz.
Este japonés, ahora con 31 años, estudió Filosofía en la Universidad del Estado de Nueva York en Búfalo.
Además de crear un club estudiantil para la paz, bautizado como "Club de la Creación de Valores", Kazutoshi logró instaurar los Estudios para la Paz en esa universidad.
Con el apoyo de su organización logró conformar un currículo académico específico con cursos de diferentes facultades para cubrir la materia.
"Estoy convencido de que el diálogo entre las personas puede crear la paz. Eso me trajo aquí", explica.
Este budista pasa fácilmente de las palabras a los hechos y otro de esos ejemplos es el diálogo que implantó entre varios niños de La Carpio con estudiantes de la Universidad para la Paz.
"Mi idea era que los niños aprendieran, pero la verdad es que al final los niños también enseñaron mucho a los estudiantes. Es gratificante ver cómo aún niños de primaria saben cuáles son sus derechos elementales en este país", señala Kazutoshi.
A pesar de su juventud, Kazutoshi ya ha laborado como voluntario en Nepal, Kenia, Mongolia y Tokio, donde nació.
Ahora, Kazutoshi tiene su meta más clara: quiere ser educador y llevar a cuantas personas como le sea posible el mensaje de diálogo y de paz que ya es parte de su personalidad, pero que afinó mejor en este centro de estudios superiores.
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Contra el abuso
En un lugar lleno de tabúes
Es difícil detener el abuso o la explotación sexual de menores cuando palabras como "sexo", "abuso sexual" y "violación" están poco menos que prohibidas en el vocabulario.
Pero Zahid Shahab le podría explicar cómo se las ha ingeniado en los últimos años para luchar contra toda una serie de tabúes sexuales muy arraigados en su natal Pakistán.
Este joven de 26 años trabajaba en una organización no gubernamental de ese país que combate el abuso y la explotación sexual infantil.
Zahid recibió en el año pasado el Premio al Servicio de Jóvenes por su la creación de conciencia sobre los derechos de los niños.
"Mi trabajo es hablar. Hablar de lo que no quieren hablar. Hablarle a los compañeros, a los profesores, a los medios de comunicación acerca de cómo se tiene que proteger a nuestros niños del abuso sexual", dice este periodista, economista y sociólogo.
"No puedo explicar qué tan grande es este problema en mi país porque ni siquiera hay números oficiales. Yo revisaba todos los periódicos y encontraba tres denuncias de abusos cada día, pero ese sistema no es confiable", comenta.
Una de las principales ideas de Zahid es iniciar una campaña entre taxistas, similar a una observada en nuestro país, para recordarle a los turistas que explotar sexualmente a un menor, además de ser un delito castigado con cárcel, daña psicológicamente a las víctimas.
Un desafío especial para Zahid, en donde pondrá a prueba los conocimientos adquiridos al cursar su Maestría de Educación para la Paz, será llevar su mensaje a todos los pakistaníes, sin importar su religión.
"Yo soy musulmán, pero en Pakistán también viven hinduistas y budistas. A ellos también tengo que llevarles este mensaje", explicó.
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Refugiados
Integrándolos a la sociedad
En su natal Noruega, Hilja Smedstad pasaría inadvertida y sería una más al caminar por las calles de Fetsund, el pueblo donde creció.
Pero en Costa Rica es difícil que deje de ser el centro de atención. Su cabello claro en extremo, sus ojos azules grisáceos y su figura de escandinava ventiañera la convierten, utilizando un poco el lenguaje de los estudios culturales que cursó antes de venir a nuestro país, en una representación de lo que el imaginario social costarricense dicta como una mujer atractiva.
"He aprendido a lidiar un poco con eso", comenta con una sonrisa esta amante de la gente y sus idiomas que lleva casi un año en Costa Rica, después de viajar por Europa, Asia, Oceanía y América del Norte.
Aquí cursó la Maestría de Estudios por la Paz y ahora quiere regresar a Noruega para utilizar todos sus nuevos conocimientos en integrar al resto de la sociedad a los refugiados que habitan en ese país.
"Me interesan especialmente los refugiados que no pertenecen a Occidente, como los de África y Asia", dice la joven de 27 años.
Precisamente, una de sus metas laborales más importantes consiste en trabajar algún día con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Además, ya contaba con estudios en Comunicación.
Hilja domina el noruego y el inglés a la perfección, en un segundo nivel habla alemán y francés. Del español apenas estudió un mes de un curso intensivo, así que su manejo es muy básico.
"Para estudiar aquí se necesita una mente muy abierta. A la U Paz llega gente muy diferente, ¡había catorce nacionalidades representadas en mi clase! Esta es una de las mejores maneras para aprender acerca de la paz y la resolución pacífica de conflictos", concluye.
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Quitarle jóvenes al sida
Una voluntaria ejemplar llegó de Tanzania
Después de su trabajo como abogada en una aerolínea de Tanzania, Advera Nsiima trabajaba de voluntaria en la prevención de la transmisión del sida entre jóvenes.
El voluntariado llegó a tal punto que fundó una organización no gubernamental para organizar mejor su trabajo y el de otros voluntarios que pronto se le unieron.
Esta organización, sin embargo, ha disminuido su ritmo de trabajo en el último año. En estos meses Advera ha estudiado Derecho Internacional y Derechos Humanos en la U Paz.
"Uno lo deja todo para venir a estudiar a un país lejano, no crea que es sencillo", relata.
Ahora que puede regresar a su país ya tiene en mente sus nuevos proyectos.
"Lo primero es buscar fondos. Tengo muchas ideas y necesito encontrar el dinero para hacerlos realidad", explica.
Según señala Advera, los jóvenes víctimas del sida en su país, como si no fuera suficiente con sufrir las consecuencias físicas de la enfermedad, deben afrontar estigmas sociales que los marginan.
"Una persona enferma es un ser humano y como tal merece ser tratado. Además, es imperativo aumentar los niveles de tolerancia en mi sociedad y potenciar el diálogo y no la violencia", dice Advera.
Advera también llegará a defender gratuitamente los derechos humanos de los indigentes.
"Todos tenemos el derecho a ser representados decorosamente en un proceso judicial, aunque no tengamos el dinero para pagar", explicó lenta pero firmemente esta católica de 35 años.
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Construyendo la paz
Luchando por un cambio de mentalidad
Cuando Dody Wibowo regrese a su ciudad natal, Yogyakarta, en Indonesia, deberá ayudar a reconstruir las escuelas devastadas por un terremoto.
Pero también deberá empezar a construir un espíritu de paz en un país en donde la violencia no es excepcional.
Durante un año, este musulmán de 28 años ha llevado los cursos de la maestría de Educación para la Paz.
Ahora está convencido de que la educación para la paz no se imparte simplemente de los profesores a los estudiantes.
"Los profesores y los estudiantes en esta materia están en el mismo nivel. Este concepto quiero introducirlo en Indonesia", explica Dody para justificar cómo transmitirá lo aprendido.
En su país ya ha trabajado anteriormente como investigador del Centro de Estudios de Seguridad y Paz de la Universidad Gadjah Mada.
Regresará a esa organización para aplicar los nuevos conocimientos e impartir una serie de talleres y entrenamientos para que otros profesores se beneficien con parte de la formación que él recibió.
"En Indonesia existen muchos conflictos que deben ser solucionados de forma pacífica.
Uno de los más importantes es de los separatistas, lo cual ha generado mucha violencia", explica Dody, quien además es especialista en Relaciones Internacionales.
Dody también colaboró anteriormente con como facilitador en el norte de la isla de Sumatra.
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