San José, Costa Rica. Domingo 09 de julio, 2006.
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Tragedia del Virilla 1926

Reportajes

Foto Principal: 1300874
Archivo/LA NACIÓN

Lujo en mayúscula DUBAI

El pequeño emirato árabe dejó de ser una ciudad perdida en el desierto para convertirse en la ultrafuturista capital del lujo, turismo y los negocios.

Randall Corella V. rcorella@nacion.com

La voz del capitán le anuncia por los altavoces que abroche sus cinturones porque la aeronave pronto comenzará a descender.

Usted asoma la cabeza por la ventanilla y le resulta imposible creer lo que sus ojos le están mostrando: más de 300 islas artificiales dibujan sobre las aguas del soleado golfo un mapa de los cinco continentes.

Unos kilómetros más allá, observa otras tres islas de mayor tamaño. Tienen forma de palmera y cientos de lujosas mansiones que parecen colgar de sus ramas.

Mientras la aeronave desciende, aparecen ante ella docenas de rascacielos. Usted mismo puede ver su rostro reflejado en las ventanas de uno de ellos, cuyo punto más alto se pierde cientos de metros arriba de su cabeza.

Foto Flotante: 1300872

Poco a poco, la nave se abre paso en una de las seis pistas de un moderno aeropuerto poblado con cientos de tiendas.

Una vez en su destino, le toca escoger dónde alojarse. Tal vez no resulte una elección difícil, porque las opciones sobran. Cientos de hoteles de cinco, seis o siete estrellas; con habitaciones de lujo, altos como montañas y hasta submarinos, componen la oferta de la ciudad.

Ahora bien, si quiere un poco de diversión antes de irse a dormir, nadie duda de que aquí podrá encontrarla.... Un parque temático con dinosaurios y montañas rusas de infarto, una copia de Los Alpes bajo techo (mientras la temperatura exterior es de 45 grados centígrados), una ciudad deportiva con estadios ultratecnológicos, decenas de gigantescos centros comerciales y una larga lista de bares, tiendas, restaurantes y discotecas.

¿Dónde está? ¿En la extraña sede de un cuento de ciencia-ficción? ¿En una aldea fuera de este planeta? No, es el Golfo Pérsico, la ciudad de Dubai en el 2010.

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Una vez terminado,
el Burj Dubai (Torre Dubai) será el edificio más alto del mundo. Alcanzará los 800 metros del altura.
www.wikipedia.com/ ParaLA NACIÓN

Este pequeño emirato árabe que hace 20 años estaba poblado de cactus y dunas, es hoy la ciudad de mayor crecimiento del planeta, un oasis del turismo y los negocios. No hay otro lugar en el mundo donde la riqueza salte tanto a la vista.

La fórmula para conseguir ese crecimiento está basada en la construcción de imponentes obras de infraestructura en las que el lujo abunda.

Y los ejemplos sobran. Desde 1994 funciona en Dubai el hotel más alto del planeta y el único calificado con siete estrellas: el Burj Al Arab. Los 321 metros de altura del edificio fueron levantados sobre una isla artificial y, con su forma de velero, se ha convertido en todo un símbolo de la naciente metrópolis.

El lujoso hotel cuenta con 202 habitaciones y por $5.000 la noche (unos ¢2,5 millones), la suite real ofrece camas giratorias, cine privado y una decoración que combina Las mil y una noches con el palacio de Versalles.

También fue construida en Dubai The Internet City (la Ciudad del Internet), una moderna zona franca en la que grandes multinacionales del campo tecnológico, como Microsoft, tienen su sede para Medio Oriente.

Y en el colmo del lujo, hace pocos meses fue inaugurada en el emirato la primera estación artificial de esquí construida en Oriente Medio. La estación está equipada con empinadas pistas, telesillas, nieve lanzada desde cañones y hasta chalets donde los esquiadores pueden sentarse junto a la chimenea para beber una taza de chocolate caliente como si estuvieran en Los Alpes.

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Archivo/LA NACIÓN

Cerca del futuro. Pero si le asombra lo que hoy existe en Dubai, espere a ver las obras que vienen en camino.

En el 2001, se anunció la construcción del proyecto The Palm Jumeirah como "La Octava Maravilla del Mundo". Se trata de una isla artificial con forma de palmera que acogerá 2.500 casas y más de 2.400 apartamentos, zonas verdes, restaurantes, boutiques, cines, centros comerciales y 50 hoteles de lujo.

El "tronco de la palmera" será el centro neurálgico de la isla, compuesto por un canal navegable que recorrerá su eje. Paralela al canal comienza a crecer la Golden Mile (La Milla de Oro), una avenida comercial con 220 tiendas de firmas exclusivas pensada para transformarse en una de las más impresionantes del planeta.

En mitad del tronco, una torre con forma de tulipán albergará apartamentos, centros recreativos, centros comerciales y teatros; y en la parte superior habrá más tiendas, hoteles y cines conectados con la costa mediante una autopista de 12 carriles.

Aunque se prevé que este paraíso estará terminado en el 2007, hace años que la publicidad ofrece por solo 2,5 millones de euros (¢1.600 millones) una villa con "vista al mar, playas privadas, comunicación de alta tecnología y privacidad".

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The World,
el gigantesco archipiélago con forma de mapamundi estará formado por 300 islas artificiales.
Archivo/LA NACIÓN

Y la oferta surtió efecto. Las primeras propiedades puestas a la venta en Palm Jumeirah se agotaron en dos meses. Se rumora que David Beckham, Bill Clinton y Michael Schumacher están entre los nuevos propietarios, a quienes una escritura de propiedad les concede un permiso de residencia en Dubai.

Ante tanto éxito, el proyecto The Palm ya no consistirá de una sola isla con forma de palmera. A 22 kilómetros de Palm Jumeirah, una segunda isla surge del mar.

Se trata de Palm Jebel Ali una "palmera" con casi el doble del tamaño que Jumeirah y concebida como un destino de aventura.

"Su principal atractivo será un anillo de 1.060 casas flotantes que, encadenadas, formarán un verso de 12 kilómetros escrito en árabe por el emir Mohammed bin Rashid Al Maktoum: 'Sé sabio como los sabios, no todos los que cabalgan son caballeros'", resalta un artículo publicado por el diario español El Mundo.

Una tercera isla, Palm Deira, empezó a ser construida en el 2004 y será una obra residencial. Tendrá 41 ramas y un área tres veces mayor que la Jumeirah.

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Las obras
de dragado para construir The Palm Jumeirah están casi concluidas. Muchos edificios ya se levantan ahí.
NASA/ paraLA NACIÓN

Muy cerca de las tres "palmeras" surge The World, una maravilla arquitectónica que podría eclipsarlas. Más de 300 islas artificiales dispuestas en forma de mapamundi a tres kilómetros de la costa componen el ambicioso proyecto.

Cada isla tendrá la forma y el nombre de un país en particular -de América Central solo está Panamá-, y su tamaño variará entre 23.000 y 84.000 metros cuadrados. La inauguración de la obra de más de $2.500 millones (¢1.2 billones) está prevista para el 2008.

Pero las extravagancias del emirato no acaban ahí. Otro ambicioso proyecto es el Burj Dubai (Torre Dubai), anunciado como el edificio más alto del mundo.

Según los planos, tendrá una altura de 800 metros y será construido de tal manera que se le podrán añadir varias plantas más, si otra edificación en un país distinto supera esa medida.

También están en proceso de construcción un hotel submarino y la Chess City, un conglomerado de 32 torres de 64 pisos, cada uno con la forma de una pieza de ajedrez.

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The Sport city
fue ideada para albergar, junto al desierto, reductos deportivos con lo último en tecnología.
Archivo/LA NACIÓN

Y cerrando la lista está Dubailand, la respuesta árabe a Disney World. El moderno complejo de entretenimiento incluirá un autódromo y un parque jurásico habitado por dinosaurios robots.

Hijo visionario. "En 1830, Dubai era un pequeño puerto de pescadores que cayó en manos de uno de los clanes del oasis de Liwa, donde por entonces ejercía el poder la familia Maktoum, cuyos descendientes conservan hoy el control del emirato", afirma un artículo de la revista española El País Semanal (EPS).

Para finales de los años 50, la ciudad era una colonia británica que carecía , prácticamente, de todo: agua potable, electricidad y atención sanitaria. No había carreteras y la gente se perdía cruzando el desierto camino a Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos.

"Fue en 1966 cuando brotó la primera gota del llamado 'oro negro' y la situación del país cambió por completo. Tras sus primeras exportaciones de petróleo, en 1969, el jeque Rachid bin Said al-Maktoum Rashid dictó normas para que los ingresos de crudo fueran invertidos en el progreso del emirato", añade EPS.

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Las Emirates
Towers son todo un símbolo de la moderna Dubai.
www.jumeirah.com/ ParaLA NACIÓN

Cinco años después, cuando los británicos se retiraron de este territorio, Dubai se unió a Abu Dabi, Sarri, Achman, Um al Qaiwain, Fuchaira y Ras al Jaima, para formar los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Entonces vino el gran salto. Se dragó el Creek -un amplio canal que atraviesa la ciudad-, se amplió el viejo aeropuerto y mano de obra extranjera levantó puentes, hospitales, rascacielos y oficinas.

Cuando el jeque murió, su hijo Maktoum bin Rachid al-Maktoum fue nombrado emir, pero fue el menor de sus vástagos, Mohammed, quien tomó realmente las riendas.

En los años 90, Mohammed ya sabía que el petróleo se acabaría en la primera mitad del nuevo siglo; así que se dedicó a buscar otros caminos para llevar la nación hacia el progreso.

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El aeropuerto
de la ciudad es famoso por el lujo del área comercial libre de impuestos.
www.wikipedia.com/ paraLA NACIÓN

La solución que ideó fue convertir a Dubai en un centro de intercambio comercial, financiero y tecnológico, y para ello había que invertir en instalaciones de ocio que aseguraran la llegada de turistas y, sobre todo, dinero.

Con los ingresos generados por el petróleo como único patrimonio familiar, el clan Al-Maktoum convirtió su reino en un paraíso fiscal libre de impuestos y capaz de atraer a sus zonas de libre comercio a grande firmas multinacionales.

El desértico emirato se transformó entonces en un enorme astillero donde los trabajos de construcción todavía no cesan. Atraídos por el sol e importantes eventos deportivos, el Aeropuerto Internacional de Dubai pasó de recibir 4 millones de visitantes en 1991 a 21 millones en el 2004.

Pero el gran objetivo de Mohammed, quien tras la muerte de su hermano se convirtió en emir hace un año, es llegar a 40 millones de visitantes en el 2015.

Y ya consiguió una de sus metas: hoy sólo el 8% del Producto Nacional Bruto de Dubai proviene del petróleo.

Muchos en Dubai lo califican de "patriarca benigno", pues combina autoritarismo con tolerancia respecto a las creencias personales y los valores morales.

La fuerza policial se encarga de la seguridad en las calles, y largas condenas en prisión se convierten en la mejor arma contra los delitos por drogas.

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AP/LA NACIÓN

No existen partidos políticos, ni elecciones, y la única forma de desahogarse son los tradicionales majlis, las reuniones públicas en las que cualquier dubaití puede presentar sus quejas al emir.

Sin embargo, esa filosofía comercial no solo ha atraído a turistas e inversionistas.

Agentes de la Interpol han llegado a Dubai convencidos de que los pocos controles financieros de la ciudad son una excelente oportunidad para que las organizaciones terroristas puedan lavar dinero.

"Dubai alberga una red informal de transferencia de dinero, por la cual circula dinero, entre otras, de las mafias rusa e india. Pero la preocupación es por otra razón: el sistema también trafica con fondos financieros del terrorismo islámico. En especial, según varios expertos en contraterrorismo, con los de Al Qaeda, la organización federativa mundial de Bin Laden", asegura el artículo de El País Semanal.

La preocupación se agrava porque en ese país asiático, de 3.900 kilómetros cuadrados, nunca se ha hecho público un presupuesto del Estado.

Solo se sabe que la Constitución asigna los ingresos del petróleo a la familia real, cifra que se estima en unos $30.000 millones anuales (¢15,4 billones).

Delgado y vestido con una túnica blanca, Mohammed no concede importancia a las críticas, ni a los escépticos que afirman que Dubai no podrá sostener su crecimiento económico.

"Desde principios de los 80 esta región ha experimentado tres guerras y frecuentes períodos de incertidumbre. Sin embargo, nada de esto ha influido en nuestros planes de desarrollo. Dubai no es un clon de Hong Kong o Singapur. Somos nosotros mismos", explicó el emir al diario español El Mundo.

No todo lo que brilla...

Progreso a costa de maltratos

Un ejército de trabajadores extranjeros llega a Dubai cada año. Entre el millón de habitantes de la ciudad, hay gente de más de 60 nacionalidades: hindúes, filipinos, paquistaníes, tailandeses o bangladeshíes sin preparación arriban para materializar el sueño del jeque Mohammed.Los que no son profesionales pero hablan inglés trabajan en los hoteles de lujo como choferes, taxistas o meseros. Pero la gran mayoría labora en construcción."Un ejército de 250.000 hombres trabajan para crear el nuevo mundo de fantasía, ganando 160 euros al mes (unos ¢100 mil) y viviendo hacinados en cuartuchos. Una noche en uno de los hoteles de lujo, costaría seis meses del salario de un hombre que trabajó para construirlo", destaca un artículo del periódico británico The Guardian. Las obras de construcción continúan las 24 horas, durante seis días y medio a la semana. Los obreros pasan su media jornada libre durmiendo en cuartitos y mandan a casa cada céntimo que pueden. Ganan más que en sus países pero muchos son explotados. Los empresarios los reclutan con la promesa de altos salarios, pero al llegar a Dubai les quitan el pasaporte, para que no puedan salir del país, y los ponen a trabajar bajo condiciones pésimas, que el año pasado costaron la vida de 39 obreros.A veces, los salarios son retenidos durante meses y el pago no es el estipulado, pero los sindicatos y las huelgas están prohibidos."Así, obreros sin salario y sin la documentación necesaria para regresar a casa, siguen presentándose al trabajo. Cualquier reclamo puede suponer que la empresa deje caducar su visado o termine con la deportación. Estas no son prácticas legales en Dubai, pero la fiscalización de los derechos laborales no es una prioridad en el emirato", afirma un artículo del diario español El Mundo.

A lo grande

Megaproyectos increíbles

A las grandes obras obras arquitectónica que existen hoy en Dubai, se sumarán en menos de cinco años una serie de megaproyectos tan maravillosos como caros.The World, Burj Dubai, The Palm y Dubailand , son solo algunas de las obras ultramodernas que ya comenzaron a ser levantadas.En total la "transfiguración" de la ciudad costará unos $100 billones, casi el doble del monto en que el Banco Mundial estimó la reconstrucción de Iraq tras la guerra con Estados Unidos.





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