San José, Costa Rica. Domingo 09 de julio, 2006.
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Niños

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Háblele
al bebé todo el tiempo que pueda. Incluso, aún y cuando se encuentre en su vientre. Tenga la seguridad de que le escuchará.
Archivo/LA NACIÓN

Recién nacido: Una voz que tranquiliza

Es a partir de los cinco meses de gestación cuando el bebé comienza a desarrollar su capacidad para escuchar y por eso, no extraña que al momento de nacer la voz de su madre funcione como un tranquilizante.

Ello se debe a que cuando el niño está en el vientre, percibe con gran facilidad cómo la voz de su mamá resuena dentro del cuerpo, e incluso hace vibrar el líquido amniótico.

Cada vez que ella le habla o conversa con alguien, él recibe un estímulo muy fuerte y, por lo tanto, tiende a moverse más de lo acostumbrado, indica un artículo sobre este tema en la página electrónica solohijos.com.

Cuando él nace, con gran facilidad reconoce esa voz y encuentra consuelo.

Algo muy similar le podría ocurrir al escuchar la voz de su tía o abuelita materna, ya que estas mujeres tienen, por lo general, un timbre de voz muy parecido.

Para que la voz del padre consiga este efecto, lo más conveniente, según los expertos, es que le hable al niño con bastante regularidad y que le cante con ternura, para que el bebé lo asocie con algo placentero. Mejor aún si el padre pone en práctica este tipo de comunicación antes de que el niño nazca para que así se establezcan fuertes vínculos afectivos entre ambos.





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