San José, Costa Rica. Domingo 29 de enero, 2006.
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medio es útil para buscar votos casa por casa.
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Ottón Solís: El retador sin promesas

Desafía la forma usual de hacer política y quiere ser presidente con austeridad, sin fanfarrias ni compromisos. Entra al ring amarrado de manos pero cree que el poder no vale si sacrifica principios

Por Mauricio Herrera mherrera@nacion.com

En Pacuarito de Siquirres hay 108 casas construidas hace un año, más de 100 niños que deben caminar una hora entre bananales para educarse, y un terreno listo para construir una escuela, sin la escuela, porque el gobierno no tiene presupuesto para hacerla.

Apretujadas bajo un ranchito de zinc, tan pequeño como la sala de una casa de Pacuarito, unas 20 vecinas y muchos niños más ignoraron un aguacero caribeño para escuchar a Ottón Solís y pedirle ayuda, el pasado 7 de enero.

-Don Ottón, ¿qué garantía nos da de que nos va a construir la escuelita?, le preguntó Nuria Fletes Chavarría, madre de tres hijos.

-Ninguna, yo no hago promesas, respondió en seco el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC). Con extrañeza y en silencio, las señoras se volvieron a ver y lo dejaron hablar.

-Por convicciones y principios del partido, no hacemos promesas de que vamos a hacer esta escuela o repartir bonos. Obviamente esta escuela hay que hacerla, pero sí les prometo que, en un gobierno del PAC, habrá plata en Costa Rica porque acabaremos con la corrupción.

Austeridad. Ottón Solís Fallas, economista de 51 años, quiere ser Presidente sin prometer beneficios concretos a nadie, sin regalar banderas, sin pagar fiestas, sin recibir grandes contribuciones privadas, sin ofrecer puestos ni pagar a sus colaboradores, sin acarrear votantes y sin gastar dinero. Su mensaje es un mantra sin fin: combate contra la corrupción, austeridad, coherencia entre lo que dice y se hace, despolitización, descentralización, sacrificio y trabajo desinteresado. Todo eso, repite él, genera la autoridad moral imprescindible para cambiar a Costa Rica.

Quien necesite un beneficio, o aspire a un puesto, lo tendrá solo si reúne los requisitos, sea del partido que sea.

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Prefiere
las primeras horas de la mañana para grabar sus cuñas de radio en la agencia La Argolla.
Mario Rojas /La Nación

En un país acostumbrado al regalo de bonos de vivienda a cambio de votos, a la repartición de puestos a cambio de trabajo proselitista, y de contribuciones millonarias a cambio de influencia, el mensaje estoico del PAC parece la pelea de un David amarrado voluntariamente contra un Goliat caníbal y suelto.

"Me decían que esta forma de hacer política sonaba a fracaso electoral -contó a los vecinos de Pacuarito-. Eliminé todo eso en este partido, casi ganamos en el 2002, ahora somos el segundo partido más grande y sin violar esos principios".

"No sacrificamos las convicciones y preferimos no tener esas ventajas electorales antes que variar lo que nos parece sagrado. Es sagrado no andar haciendo nombramientos ni promesas. Esa es la cosilla que se llama coherencia", me dijo cuando lo entrevisté en el carro rumbo a una gira al Caribe.

Lo acompañaba su esposa, la abogada ambientalista Shirley Sánchez; el candidato a adiputado por Limón, Rafael Madrigal, y el periodista Alejandro Vargas. Sus tres hijas, María Victoria (8 años), Elena (5) e Isabel (4), lo esperaban en Guápiles.

"¿Y si esa coherencia implica no llegar al poder", le pregunté, ante las limitaciones autoimpuestas en su campaña.

"Si sacrifico esas convicciones, llego desautorizado al poder. Ya no tendría sentido, ni poder para gobernar, y sería lo que han sido los últimos presidentes: cero autoridad moral".

En las elecciones del 2002, con apenas 14 meses de haber fundado el PAC, Ottón Solís quedó en el tercer lugar con el 26,3 por ciento de los votos para la presidencia y 14 diputados.

Las encuestas de opinión coincidían en que, si Solís hubiera entrado a la segunda ronda, pudo haber ganado la elección.

El negativo del positivo. Quienes lo conocen encuentran en sus virtudes el reverso de sus defectos. Lo consideran muy inteligente y trabajador, estudioso, con elevada capacidad analítica, matemática y ejecutiva, pero puede parecer prepotente.

Practica una austeridad que roza la tacañería. Es coherente y firme en sus posiciones, pero puede ser terco e inflexible.

Es directo y franco para decir las cosas, pero puede sonar grosero. Tiene un carácter fuerte y decidido, pero monta en cólera con facilidad y rapidez.

"Ottón no puede pensar en gobernar un país si no puede gobernarse a sí mismo", comenta Humberto Arce, cofundador del PAC y diputado que se separó del partido en el 2003.

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6.30 a. m.
Solís con su hija, en la oficina de su casa.
Mario Rojas/LA NACIÓN

Su padre, su ejemplo. El personaje que más influyó en la vida del candidato fue Norberto Solís Elizondo, un campesino y excombatiente figuerista en la guerra de 1948.

En las montañas de Pérez Zeledón, don Norberto y doña Consuelo Fallas Ceciliano criaron ganado y sembraron café, frijoles, caña y maíz.

Con los años, pasaron de vivir en un rancho de paja a ser prósperos finqueros.

Gracias al trabajo de la finca cuidaron y dieron estudios universitarios a sus nueve hijos. Ottón es el cuarto de ellos. Nació en San Isidro de El General el 31 de mayo de 1954.

Él y su hermana Mayela describen a su papá como un afanoso madrugador, austero como cartujo, honrado hasta el último grano de café. Autodidacta con una inteligencia superior. Exigente con el trabajo y el estudio. Hábil en los negocios. Duro, sabio y tierno a la vez.

Según Mayela, Ottón tuvo una relación especial con su papá, a quien le consultaba las decisiones importantes y con quien pasaba horas conversando y jugando billar.

De los hermanos, solo Ottón y Alex se metieron en política. En la campaña actual todos ayudan en el proselitismo, menos Alex, que se mantiene en el Partido Liberación Nacional.

Con Alex, exdiputado y excontralor que debió renunciar a su cargo el año pasado, Ottón mantiene una relación de hermano, donde no hay partidos.

Infancia a caballo. Solís llegó a la política sin habérselo propuesto como meta. Cuando era niño, quería ser el mejor caballista. Se imaginaba de grande, arriando ganado y sogueando toros. Su niñez transcurrió entre la escuela Fernando Valverde Vega, en General Viejo, y las fincas de la familia en Santa Elena de Pérez Zeledón.

En 1966 entró al Liceo Unesco, en San Isidro. Su amigo de toda la vida, Miguel Cordero Fallas, lo recuerda como un muchacho muy callado, listo, sobresaliente en matemáticas y futbolero. "Él y sus hermanos eran campesinos, sabían el manejo de las bestias, volar cuchillo y todo lo que se refería al café".

Tanto en el colegio como en la universidad, Ottón Solís pasaba las vacaciones en la finca, chapeando potreros, vacunando las vacas, enyugando bueyes.

En una ocasión, arreaba a pie a varios toros en la manga del matadero, en San Isidro.

De repente un animal se volvió contra él, lo prensó de la pretina del pantalón, lo arrastró varios metros, lo hirió en la cadera derecha y lo levantó por encima de la manga. Un amigo se lo echó al hombro y lo llevó al hospital.

"¡Inútil!", le gritó el papá a Ottón, furioso del susto. "Así era mi viejo, y lo adoro por eso", dice el líder del PAC al referirse a su padre, fallecido en el 2002.

Fue el mismo señor que le advirtió a Shirley, antes de casarse, que cuando bailara con Ottón nunca le cambiara el paso porque se le caía.

Según Shirley, el día que Ottón le propuso matrimonio en setiembre de 1994, aquello fue una "ottonada".

Ella tenía tres meses de haber terminado la relación, tras diez meses de noviazgo. Ottón, de casi 40 años, fue a buscarla a la feria ganadera de Pococí, porque los papás de ambos son ganaderos.

La encontró y le pidió a ella que le enseñara una vaca premiada de su papá y, allí, al lado del animal, le pidió matrimonio.

Cada vez que van a Guápiles recuerdan exactamente dónde estaba la vaca.

De San Isidro a Manchester. En 1971, Ottón Solís no estaba seguro de ir a la Universidad de Costa Rica a estudiar economía, porque quería trabajar en la finca. Fue su mamá quien insistió.

En el arranque casi deserta. En su primer examen de filosofía sacó 3,80 de 10 y le escribió a su madre que se regresaba a Pérez Zeledón porque "esto del estudio no es para nosotros".

Días después, su ánimo cambió cuando obtuvo un 10 en matemática.

Su rendimiento académico llamó la atención de estudiantes de un selecto grupo de estudio y análisis. Fue Fernando Herrero, quien llegó a ser ministro de Hacienda en la administración Figueres, quien reclutó a Solís.

"Ottón destacaba por su capacidad para el pensamiento lógico y matemático y por su compromiso social", cuenta Herrero.

"En ese grupo yo aprendí a leer de verdad y a discutir y a entender la lectura, mucho más allá de lo que estudiábamos en economía", reconoce Solís.

Leían libros de distintas ideologías. Los analizaban y criticaban con rigor.

"Sentíamos que estábamos formándonos como intelectuales", afirma Leonardo Garnier, exministro de Planificación en la administración Figueres.

Garnier recuerda a Solís como un muchacho inteligente, impulsivo, que se aferraba a sus posiciones con mucha fuerza y le costaba cambiar sus puntos de vista, características que, dice, Solís mantiene todavía.

Ottón se alejó del grupo tiempo después.

Le pareció que estaban cayendo en lo que llama "simplismos de izquierda".

Obtuvo su licenciatura en 1976 y, ese mismo año, el gobierno británico lo becó para que cursara una maestría en economía en la Universidad de Manchester.

Sin duda, la experiencia inglesa lo marcó.

Vivió el auge de las reformas privatizadoras de Margaret Thatcher y se aficionó a la música clásica, el teatro y la ópera.

"Salí de la U y a los seis meses estaba en Iglaterra, viendo el mundo real, el mundo del éxito que es ecléctico, sin dogmas".

Le llamó la atención que el gobierno de Thatcher protegía a sus sectores vulnerables aunque impulsara políticas neoliberales.

En Manchester obtuvo un diploma en desarrollo económico, con distinción, y la maestría.

Para uno de sus compañeros, David Blackaby, Solís era un estudiante "extremadamente capaz", solidario con sus compañeros e interesado en los efectos de la liberalización financiera en la economía.

Dice Blakcaby que, desde entonces, Solís mantenía con fuerza sus posiciones, las expresaba con apasionamiento, pero era capaz de escuchar otros criterios.

Fue así incluso cuando viajó a pasear a Moscú con sus compañeros. Solís intentaba convencer a los rusos con quienes conversaba acerca de las ventajas de la democracia y la libertad de expresión.

"Mientras él hacía eso, a los demás nos preocupaba que hubiera agentes de la KGB en cada esquina", recuerda Blackaby, hoy profesor en la Universidad de Gales.

Ministro de 31 años. Terminó su posgrado en 1979 con una tesis acerca del modelo de demanda de café en el Reino Unido. De regreso a Costa Rica, trabajó como investigador en el Ministerio de Planificación.

En 1982 viajó de nuevo a Manchester a cursar el doctorado en economía.

De su relación con Kathleen Forshaw, una funcionaria de la universidad, en 1984 nació Jane, la hija mayor. Solís habla con ella con frecuencia y la visita cada vez que viaja a Inglaterra.

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En 1975,
cuando Ottón Solís había decidido que trabajaría en la finca.
Foto de la familia / ParaLA NACIÓN

En noviembre del 2001, Jane, funcionaria de una empresa turística, convirtió a Solís en abuelo, cuando tuvo a David.

No terminó el doctorado, según Solís, porque se dedicó a dar clases, a escribir artículos académicos para revistas especializadas, y porque en 1986 el presidente electo, Óscar Arias, le ofreció asumir ser ministro de Planificación.

"He tenido una linda amistad con Ottón. Pero sí es inflexible, sí es intransigente. Yo a veces encuentro que un riel del ferrocarril es más flexible que Ottón, pero es su manera de ser", opina Arias de él.

En el Ministerio de Planificación (Mideplan), Solís promovió la descentralización, la creación de consejos de desarrollo regional y cuestionó las políticas de apertura económica de Arias.

Solís se enorgullece de que, en su período, logró reducir en un 13 por ciento el gasto de su ministerio sin afectar por ello su funcionamiento.

En Mideplan, llamó a Leonardo Garnier y Fernando Herrero, para que fueran sus asesores.

"Como ministro, era recto en el uso de los recursos, insistía en que no se perdiera tiempo, que las cosas se hicieran con eficiencia y, sí, hubo reducción del gasto. Pero él no es el único que lo ha hecho, y esa era su obligación", afirma Garnier.

Solís dice que renunció al Mideplan porque chocó con las " políticas económicas neoliberales" de Arias y su equipo económico.

"Cuando me fui a Inglaterra, dejé aquí el simplismo de izquierda, y cuando volví, me encontré con el simplismo neoliberal", afirma él, que favorece la protección a los campesinos y pequeños productores nacionales.

Arias explica que él le pidió renunciar, porque cabildeaba a sus espaldas en contra de reformas que daban más autonomía al Banco Central y reducían el papel del Poder Ejecutivo.

Cuando dejó Mideplan, Solís reportó y devolvió a la auditoría hasta los lápices no gastados.

"Sí; soy tacaño con los recursos ajenos", admite él.

De diputado a candidato. Volvió a la función pública en 1994, como legislador oficialista en el gobierno de José María Figueres Olsen.

Solís trasladó a los 11 concejos de distrito de Pérez Zeledón la decisión del uso y administración de los fondos que les correspondían por partidas específicas, para despolitizar la asignación de esos fondos.

Vecinos y organismos internacionales consideraron la experiencia como un éxito que permitió distribuir ¢413,2 millones (equivalente a $1,6 millones de esa época).

En su afán por reducir el protagonismo de los diputados, a Solís le resienten que disminuyó su contacto con la comunidad.

No le gustaba que en sus visitas a los pueblos le hicieran recibimientos, porque consideraba esas actividades como una pérdida de tiempo.

En la Asamblea Legislativa, se distanció del presidente Figueres, porque apoyó el tercer Programa de Ajuste Estructural (PAE 3), después de que lo había criticado en campaña.

De los PAE, Solís objetaba que promovían una apertura comercial sin preparar a los productores nacionales, lo que provocaría un empobrecimiento de la población y el deterioro de las condiciones sociales.

Solís chocó una vez más con el equipo económico, en el que estaba su amigo Fernando Herrero, ministro de Hacienda.

Según Herrero, "Ottón tiende a sobreestimar lo que es posible hacer, y no valora adecuadamente las formas más apropiadas para hacer las cosas".

Para Alberto Cañas, exdiputado liberacionista y presidente del Congreso en 1994, Solís fue el mejor diputado entre 1994 y 1998.

"Ottón -afirma Cañas- mostró dedicación total al trabajo y participación activa en proyectos importantes. Es muy consistente en su manera de pensar" .

Después de observarlo en su desempeño legislativo, Cañas pensó en Solís como un "presidenciable" en el PLN.

Según Cañas, Ottón le dijo: "Digamos que gano la convención, ¿pero cómo hago para evitar diputados de tercera y corruptos?'".

En agosto de 1998, el Tribunal de Ética del PLN amonestó a Solís por criticar faltas éticas de compañeros suyos. En el 2000, se supo que el Tribunal de Ética del PLN había urdido una trampa contra él.

Estas razones llevaron a Solís a la conclusión de que no valía la pena lanzar la precandidatura dentro del PLN.

Así, el 5 de diciembre del 2000, anunció la creación del Partido Acción Ciudadana (PAC).

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9 a. m.
Atiende las preguntas de Kattya Meneses, de canal 13. Poco después recibiría la adhesión de tres dirigentes socialcristianos.
Mario Rojas/LA NACIÓN

Catorce meses más tarde, el PAC se convirtió en la tercera fuerza política del país.

Mas no hubo que esperar mucho para que las normas éticas del partido produjeran el primer cisma, en febrero del 2003.

El Tribunal de Ética sancionó a tres diputados por montarse en vehículos de la Asamblea para ir a una gira de trabajo, el 30 de agosto del 2002, y el incidente desembocó en la salida de seis diputados a quienes el PAC rechazó hacer una interpretación de seis artículos del Código de Ética.

El líder de los disidentes fue Humberto Arce, entonces jefe de fracción del PAC, quien fundó el Partido Unión Patriótica, del cual es hoy su candidato presidencial. Él reconoce la honradez de Solís pero opina que arrastra "problemas de carácter". "Es irascible y, cuando monta en cólera, pierde el control. Un gobernante no puede tomar decisiones con el hígado".

Un boxeador "dulce". Epsy Campbell, candidata a la primera vicepresidencia del PAC, refuta las críticas que se le hacen a la personalidad de Solís.

"Delega y tiene gran capacidad para trabajar en equipo. Ha habido aspectos de la campaña en los que no ha estado de acuerdo y no solo acepta la decisión de la mayoría, sino que la defiende", asegura.

La campaña actual, basada en la imagen de las máscaras de Solís y de Arias en un ring y en una partida de ajedrez, fue uno de esos aspectos que Solís primero rechazó y luego aceptó.

"Yo cuido que (en la propaganda) se diga lo cierto, que no se mienta, que no se hagan promesas. Y, entonces, que me digan la forma; yo me acomodo. Todo lo que son las formas en la política para mí es un misterio".

Para los publicistas de la agencia La Argolla, responsable de la propaganda del PAC, hay un Ottón dulce que no ha sido dado a conocer, y ellos trabajan para comunicar esa imagen.

Antes de una sesiónde grabación de cuñas de radio, a las 7:00 a.m., Solís discute el contenido con Carla Pravisani y Geovanny y Cristián Bulgarelli.

Solís da las ideas, ellos redactan y después, en la cabina de grabación, Carla dirige al candidato y enfatiza en la entonación: "¿ Sabe por qué el gobierno de las madres es el gobierno de la salud?". Que suene suave, tiene que sonar suave. De nada sirve que la frase sea tierna, si lo dice golpeado.

Una, dos, tres veces, para cada cuña. Solís corrige detalles con un lapicero Bic mordido y acepta con docilidad las indicaciones de Carla, hasta que sienten que está perfecto.

Hay prisa. Tiene una conferencia de prensa a las 10, y a las 11 sale de gira al Caribe. Va con un pantalón caqui, camisa amarilla, zapatos con suela de tractor y su sombrero de pita.

Esa noche tienen un "Encuentro Ciudadano" en Guápiles y al día siguiente, en Siquirres.

De camino recorre varios pueblitos. Busca el voto en casas, cantinas, zapaterías, autobuses.

-Con todo respeto, le pido su voto. Dele oportunidad a un partido nuevo. Ayúdenos a acabar con la corrupción.

-¿Ycómo me ayudaría con...?, le pregunta Hannia Rodríguez Uva, en Cariari de Pococí.

- Es que nosotros no hacemos promesas, le respondió él.

-Es que los políticos nunca cumplen -replicó ella-. Pero me gusta que no prometa, así no engaña a nadie.

En propuestas

Combate a la corrupción. Para Ottón Solís y el PAC, el desarrollo y la reducción de la pobreza son el resultado de erradicar la corrupción, ser austeros y eficientes en el gobierno. Todo lo demás viene por añadidura. Según Solís, si se eliminan prácticas corruptas, el Estado puede ahorrar unos ¢40.000 millones al año, y si hay una administración eficiente, sin duplicidades ni derroche, es posible ahorrar otros ¢300.000 anuales. Esos fondos, dice él, se emplearían para disminuir el déficit fiscal y aumentar la inversión educativa y la reconstrucción vial.

No al TLC. El PAC se manifiesta a favor de los Tratados de Libre Comercio, pero pide renegociar el TLC con Estados Unidos. Considera que este com-promete a Costa Rica a abrirse a las importaciones agrícolas de EE.UU., sin que este país elimine los subsidios a este sector. Tal como fue negociado, el país abre totalmente el sector industrial a las importaciones de Estados Unidos sin proteger la pequeña y mediana industria, y permite que empresas extranjeras radicadas en Costa Rica no utilicen nuestros tribunales en caso de contro-versias. Para el PAC, el TLC hará que se pierdan más empleos de los que se podrían ganar.

Solidaridad. El Estado debe intervenir activamente en ocho áreas estratégicas para el desarrollo y la distribución justa de la riqueza : educación, salud, crédito, suministro de energía, telecomunicaciones, tecnología, cultura y deporte.

Esas áreas son las que llama "cañas de pescar", pues permiten a las personas mejorar sus condiciones de vida mediante su propio esfuerzo. En tales campos, el Estado tiene la obligación de hacer cuanto sea necesario para que todas las personas accedan a tales servicios, sin importar que los puedan pagar o no.

Trayectoria Economista por la Universidad de Costa Rica en 1976. u Máster en economía por la Universidad de Manchester en 1979. u Ministro de Planificación de 1986 a 1988. u Diputado del Partido Liberación Nacional entre 1994 y 1998. u Fundador del Partido Acción Ciudadana en el 2000 y candidato presidencial del PAC en el 2002 y el 2006.

SU CAPITAL PERSONAL

Ottón Solís posee seis propiedades a su nombre, incluyendo su casa. Suman una extensión total de 10.476 metros cuadrados y están valoradas en ¢145,9 millones. Reporta ingresos mensuales de ¢983.600, producto de la renta de un edificio en Pérez Zeledón. Tiene inscrito un vehículo Mitsubishi Montero 1994, valorado en ¢3,8 millones y posee acciones en tres sociedades familiares y una de productores agrícolas. Fuente: Declaración voluntaria de bienes, entrevista al candidato y Registro Público.

En números

1.603

millones Es el monto máximo de colones que el PAC prevé gastar. Si obtuviera al menos 26% de los votos tendría derecho a unos ¢3.500 millones

1.500

millones Es el monto de la contribución del Estado que usaría el PAC, pero confían en que sea menos. En propaganda usarán unos ¢1.000 millones.

103

millones Es la cantidad de colones en contribuciones privadas que el PAC había recibido y reportado al TSE hasta diciembre pasado. Así lo reveló el tesorero del PAC, Óscar Fernández.





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