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Reportajes
Otto Guevara
Después de verlo hablar con tanta vehemencia en la Asamblea Legislativa, cuesta creer que Otto Claudio Guevara Guth se ponía color tomate cuando le tocaba participar en clases en su primer año de universitario.
El candidato libertario atendió este interrogatorio algo afónico y con media hora de atraso respecto a la hora pactada, pues andaba almorzando. Aun así, fue el diálogo más extenso de todos. Abarcó desde su pasión por Los Beatles hasta su defensa de la libertad del individuo para escoger lo que más le conviene.
-¿Quién era a los 18 años?
-Era estudiante de la Universidad de Costa Rica, terminando el primer año de Derecho y Generales. Metódico, estudioso, ennoviado y deportista. Llevaba una carga académica importante y era medio resentido social.
-¿Su logro y su temor?
-Mi logro fue concluir mi primer año de estudios en medio de clases de 100 alumnos, cuando yo venía de un colegio, el Humboldt, donde solo éramos 16, un grupo muy pequeño.
"Mi temor fue, durante el primer semestre, el curso de investigación jurídica, que era bien difícil. Recuerdo que antes de un examen, me tomé una pastilla para los nervios en una dosis no adecuada, y lo que hizo fue noquearme en medio examen. Casi pierdo el curso".
-¿Su gusto musical?
-A finales de cuarto año, tuve la oportunidad de ir de intercambio, mes y medio a Estados Unidos. Me tocó convivir con una familia en Oregon que era fanática de Los Beatles. Yo iba como una esponjita y asimilé su amor a esa banda. Compré varios discos de ellos y también de Peter Frampton y Aerosmith.
"A conciertos fui hasta hace poco, pues no tenía hermanos mayores que me abrieran camino, y en mi colegio no eso se promovía mucho. Mi primer concierto fue bastante entrado en años, tal vez el de Alejandro Fernández o José José, y más recientemente, vi a Luis Miguel y a Santana".
-¿Qué no lo dejaron hacer?
-Quise una moto de chiquillo, pero me dijeron que era muy peligroso. Así que hasta los 44 años me compré una moto de enduro y me he dado unas matadas bien grandes. Por eso decidí guardarla mientras estoy en campaña, por precaución. Estoy viviendo mi segunda adolescencia.
-¿La promesa incumplida?
-El licor no me gustaba para nada y me dije que nunca tomaría. Sin embargo, una vez en Puntarenas, con un calor del carajo, lo único que había bien frío era cerveza y no me quedó de otra... Ahí se me quitó un poco el disgusto por esa bebida.
-¿Su anécdota?
-Haber metido las patas no me da pena y tengo montón de pachos en mi vida.
"Cuando estaba en el colegio , vendían la leche en botellones, y como hermano mayor, me tocaba llevar al colegio un maletinzón con la botella, vasos de vidrio y cepillos de dientes para mí y mis hermanos. En cuarto año, cuando el 'qué dirán' afecta más, busqué dónde comer en la soda, y se me cayó el botellón en medio de toda la muchachada. Me subían y bajaban los colores mientras barría los vidrios. Fue un color".
-¿Su pendiente?
-Lo estoy haciendo ahora. Dicen que a los 40 uno hace una revisión de su vida. Hoy ando en moto, me metí a clases de tenis y tengo pendiente dedicarle más tiempo a mis hijos y a mí.
-¿Su posición económica y su visión de mundo?
-Creo en eso que dice Ortega y Gasset de que "yo soy yo en mis circunstancias". Soy hijo de dos exfuncionarios públicos muy trabajadores: papá, médico, y mamá, secretaria. Los viernes nos íbamos al negocio de mis padres (cabinas San Isidro) y ahí aprendí a trabajar por el sustento. Aún así, fui muy resentido social y criticaba a los que tenían mejor condición económica, iban a clubes o a universidades privadas. De hecho participé en las marchas contra la UACA.
"Cuando comparto esto es para decirles a los jóvenes que tienen ese discurso de resentidos, que no están condenados a vivir de esa manera. La vida lo cambia a uno: en segundo año de derecho, me metí a trabajar de asistente legal y recibí mi primer cheque de trabajo por ¢600. Luego me hice liberal y después, libertario. Ahora voy un poquito de vuelta, algo más moderado".
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| Jorge Castillo/LA NACIÓN |
-¿Su primer voto?
-En 1978, a mis 17 años y cuatro meses, le habría dado mi voto, por influencia de la familia, a Rodrigo Carazo. Me tocaba votar en el 82, pero no pude porque estaba inscrito en San Joséy mi padre aspiraba a diputado por Puntarenas, así que unos amigos y yo fuimos a ayudarle en la zona de Paquera. Voté por primera vez en 1986, por la Unidad Social Cristiana, pues no era amigo de la socialdemocracia".
-¿Por qué ha bajado la participación juvenil en política?
-No es algo nuevo y no solo de los jóvenes. Hoy existe apatía general y el joven toma más distancia pues escucha que sus tatas y abuelos estuvieron en eso y no les resolvió nada. Antes, el papel del joven era subirse a un árbol a amarrar banderas o arriesgarse al pegar propaganda en propiedad privada. Me considero joven pues me identifico con ellos. Queremos abrirles espacios".
-¿Quién le habló de sexo?
-Pues nadie, lo aprendés leyendo revistas como Playboy y Penthouse, o con compañeros que tienen hermanos mayores.
"Cuando mi tata llegó en quinto año y me dijo: 'Leéte esta carajada', yo ya le podía dar una cátedra.
"Me llegó con una explicación científica como quien no quiere la cosa... ¡Oh, mi tata más desubicado!
-¿Y usted, habló de sexo con sus hijos?
-Hoy soy padre de un niño de 10, otro de 8 y una chiquita de 5, y me veo en la necesidad de hablar con ellos, especialmente en estos días, pues se suscitó algo... Me llamó la madre de mis hijos para decirme que había metido las patas pues dejó el cable sin candado y mis hijos le dijeron que vieron una película con muchachos así y asá, dándose besitos y demás. así que voy a tener que hablarles.
-¿Qué haría si un hijo suyo fuera homosexual?
-El ser libertario es una vivencia no solo ideológica, y defiendo el derecho de cada quien a su preferencia sexual. Si alguno de mis hijos fuera homosexual, igual estaré ahí para darle mi apoyo incondicional.
-¿Su opinión sobre la educación sexual?
-Si hay adolescentes embarazadas es porque hay cosas que no hacemos bien... algunas no saben ni cómo les sucedió.
"Habrá que profundizar y enfrentarse a la Iglesia Católica que, de algún modo, ha influenciado para que en la escuela no se toque el tema o se haga con sigilo. Cierto que la abstinencia es una opción, pero hay que explicar las consecuencias de las relaciones sexuales y cómo pueden afectar un proyecto de vida. Hay que abordarlo sin complejos, hipocresías ni mojigaterías".
-¿Su posición sobre los 'sportbooks'?
-Nosotros defendemos todos los puestos de trabajo de actividades legítimas. Los callcenters y los centros de atención de apuestas electrónicas generan 8.000 puestos de trabajo y permiten que muchas familias sigan adelante. Eso sí, debería haber más controles y sería ideal que el dinero de las apuestas ingrese al país.
"Si alguien decide dejar de estudiar para ganarse mil dolaritos, nosotros como libertarios respetamos lo que las personas adultas hagan con su vida".
-¿Qué ofrece a los jóvenes en su plan de gobierno?
-Empezamos por generar empatía, usar los mismos códigos. Queremos apoyar a los que practican deportes no tradicionales, mejorar la infraestructura deportiva y abrir el financiamiento privado a las actividades deportivas, lo que incluye permitir el patrocinio de la cerveza. También buscaremos descentralizar la cultura y cambiar esa concepción de que alguien es inculto porque no escucha música clásica o no puede recitar un poema.
-¿Su punto de vista sobre la explotación sexual?
-Tema muy serio con mil aristas. Es inaceptable y tiene que ver con pobreza, ausencia de valores y falta de oportunidades. Hay que ser implacable con los proxenetas, descubrirles el rostro.
-¿Qué opina sobre el joven inmigrante ilegal?
-Este es un país de oportunidades, a pesar de que el gobierno se ha obsesionado en cerrarlas. Con un gobierno libertario todos tendrán oportunidades.
-¿Qué lo diferencia?
-Mis ideas son nuevas, frescas y totalmente diferentes a las que se han aplicado en Costa Rica en las últimas décadas.
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La vitalidad andando
Nombre: Otto Claudio Guevara Guth.
Partido: Movimiento Libertario.
Edad: 44 años.
Estado civil: Divorciado.
Profesión: Abogado.
Hijos: Sebastián (10 años); Felipe (8 años) y Mariana (5 años).
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