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Reportajes
Óscar Arias
Hace 20 años, cuando él estaba luciendo la banda presidencial, ellas ni siquiera habían nacido. Sin embargo, eso no imposibilitó que el exmandatario Óscar Arias Sánchez departiera con estas muchachas sobre sus vivencias de juventud, y recordara los años aquellos en que mejengueaba en las plazas heredianas.
Acomodado en su sillón preferido para dar entrevistas, el ganador del Premio Nobel de la Paz habló de sus pasiones: los libros y la ópera. Además, reconoció que los jóvenes tienen razón de estar desencantados con la política.
-¿Quién era a los 18 años?
-Era lo que hoy llaman ustedes un nerd, una persona que fundamentalmente tomó en serio los estudios. Fui a la primaria en Heredia, en la escuela República Argentina, y a la secundaria en el colegio Saint Francis.
"A los 18 años, mi sueño era ser presidente de Costa Rica, después de haber leído biografías de grandes estadistas como Jefferson, Lincoln y Churchill, que era mi héroe. Ese deseo lo consignaron mis compañeros, quizás con una pequeña dosis de sarcasmo porque no lo creían, en el anuario del colegio. Además, tenía tiempo para salir con amigas y amigos para tomarnos unas cuantas cervezas los fines de semana".
-¿Su logro y su temor?
-Mi logro fue el empeño que puse en educarme, nunca me importaron las horas de lección sino las de lectura, y me iba a mi casa a leer. En resumidas cuentas, el haber podido lograr una buena educación. He sido un intelectual de medio tiempo porque tenía claro que no quería ser un espectador de la política, sino un actor.
"Mi mayor preocupación era mi salud. Yo padecía de asma y viví en consultorios de médicos, además de que, en aquel tiempo, los medicamentos eran menos efectivos, por lo que tuve que cuidarme más".
-¿Su gusto musical?
-No recuerdo cuál fue mi primer disco, pero sí me gustaba mucho la música. Eran tiempos del bolero, el merengue, el mambo y el chachachá, y eso bailábamos en los quinceaños y en el Tenis Club las tardes de domingo.
"Pero mi pasión han sido los tangos, el flamenco, (Joan Manuel) Serrat desde que lo conocí, y luego la música clásica y la ópera, no solo la italiana, sino también de Richard Wagner, que es muy complicada, y de la que no entiendo nada porque no hablo alemán.
"Le pedí a mi papá que me regalara un equipo de sonido, era marca Fisher, y me encerraba por horas en mi biblioteca siguiendo la versión en inglés de lo que estaban cantando".
-¿Qué no lo dejaron hacer?
-Yo no me sentía un adolescente con la libertad del resto de mis compañeros, pues me tenía que cuidar del asma y mi mamá andaba diciéndome que me pusiera jacket o suéter, que me cuidara del frío, que no me quitara la camisa o que Dios guarde me cayera un aguacero encima. Me daba cuenta de que mis demás compañeros no tenían esos cuidados pues eran más sanos.
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| Mario Rojas/LA NACIÓN |
¿La promesa inclumplida?
-Qué preguntas más difíciles. No se me viene nada a la cabeza, aunque sí sé lo que quería hacer.
-¿Su anécdota?
-Un día que, con mi primo hermano Carlos Manuel Pacheco Sánchez, después de salir de un baile, iba yo manejando el carro de sus padres y lo choqué por imprudencia, por exceso de velocidad. Fue una congoja, más que no era el carro de mi familia.
-¿Su pendiente?
-Hubiera querido el talento para ser poeta, violinista o pianista, pero no lo tuve. Entonces me dediqué a la política.
¿Su posición económica y su visión de mundo?
-No me influyó, pues creo en la frase griega: "Nada de lo que es humano me es desconocido". Conocí al ser humano a través de mis lecturas, mis viajes, de la política y la economía.
¿Su primer voto? -Es un deber cívico votar, escoger a nuestros gobernantes. Cuando yo crecía, se vivía la Guerra Fría, estaba todo polarizado y en América Latina muchos países vivieron dictaduras horribles. De tal manera, que para el habitante de un país que tenía la fortuna de escoger libremente a sus gobernantes, era algo que veía como un deber. Ese mensaje lo aprendí de adolescente y lo repito hasta el día de hoy.
-¿Por qué ha bajado la participación juvenil en política?
-Pienso que, en términos generales, la norma siempre es la apatía; eso no ha cambiado. Creo que recientemente la gente se ha desencantado al emerger a la luz pública los casos de corrupción, lo que fue un golpe muy duro para el electorado y, fundamentalmente para la juventud. Además, esa apatía de la juventud o el poco interés de estar en la vida pública es generalizada en el mundo".
-¿Quién le habló de sexo?
-Ciertamente no mis padres. Lo aprendí en el colegio, con mis compañeros.
-¿Y usted, habló de sexo con sus hijos?
-Sí.
-¿Qué haría si un hijo suyo fuera homosexual?
-Absoluto respeto. Las preferencias sexuales tenemos que respetarlas.
-¿Su opinión sobre la educación sexual?
-Sigue siendo un tabú. Deberíamos ser mucho más liberales y enfatizar más la educación sexual en escuelas y colegios.
-¿Su posición sobre los 'sportbooks'?
-Soy férreo creyente en la inversión extranjera y quiero que se duplique, porque mi mayor preocupación es crear 65.000 empleos anuales. Antes, el Estado jugaba un papel de empleador residual, de empresario, y yo defendía eso. Hoy está claro que el mayor generador de empleo es el sector privado costarricense y extranjero. Para que la economía crezca, necesitamos la inversión extranjera y la propicio, ojalá en campos de alta tecnología.
-¿Qué ofrece a los jóvenes en su plan de gobierno?
-Debemos fortalecer la enseñanza media, que es donde hay la mayor deserción. Hay que identificar a las familias más pobres y darles una mensualidad con la condición de que no saquen a sus hijos del colegio. Que no haya excusa para que un adolescente tenga que vender tiliches en los semáforos. El Estado debe tener la solidaridad, y el pueblo, pagar impuestos para que nuestros jóvenes terminen la enseñanza media. En el 2010, no quiero ver a nadie menor de 17 años en ningún lugar que no sea sentado en su pupitre.
-¿Su punto de vista sobre la explotación sexual?
-Es parte del fenómeno del que estoy hablando. Una adolescente de 13 ó 14 años deja el colegio por pobreza y puede terminar cayendo en las manos de gente que la explota sexualmente.
-¿Qué opina sobre el joven inmigrante ilegal?
-Si viene a buscar trabajo y lo encuentra, va a ser uno mal remunerado. Si ha migrado podemos suponer que tiene muy poca educación y no ha encontrado trabajo en su país. Siempre he dicho que la pobreza no necesita pasaporte y es evidente la razón por la que un nicaragüense migra a Costa Rica: porque nuestro ingreso promedio es siete veces más elevado que el de ellos.
-¿Qué lo diferencia?
-Sin pretender sonar pedante, el haber sido presidente me enseñó muchas cosas. Tengo la humildad para dialogar, negociar, llegar a acuerdos. Sé muy bien que no existen verdades absolutas, que para llegar a acuerdos hay que ceder y sé rodearme de gente inteligente y honesta.
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El alumno más fajado
Nombre: Óscar Arias Sánchez.
Partido: Liberación Nacional (PLN).
Edad: 64 años.
Estado civil: Divorciado.
Profesión: Economista.
Hijos: Sylvia (30 años) y Óscar Felipe (26 años).
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