San José, Costa Rica. Domingo 03 de diciembre, 2006.
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Tragedia del Virilla 1926

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/LA NACIN

Yo me acuerdo... Esa inolvidable primera comunión

Anécdotas de aquel día especial

“¡Qué gran estorbo!”

“Esa mañana, como siempre, sufrí la tortura habitual del peinado; lo único diferente fue que me pusieron talco en cantidad. Debí sospechar algo, porque soy muy alérgica, sobre todo en clima caliente. Salimos para la iglesia y, durante la caminata, entendí la magnitud del sufrimiento bajo el sol de la península de Nicoya. Al salir de la iglesia y de camino al lugar del banquete, unos vecinos me convencieron de que fuera con ellos a una laguna, a trasladar a unos peces y renacuajos que se estaban quedando sin agua por el calor. Mis zapatos y medias blancas se ensuciaron, y el vestido se puso de color café verdoso. Como pesaba tanto, me lo quité y lo tiré en la hierba. Después me llené la camiseta de peces para llevarlos a una laguna de más abajo, hasta que se nos ocurrió usar mi velo como red. Concluido el rescate, me presenté al banquete con el vestido puesto, pero con los zapatos, medias y velo en la mano...”

“Bruja voladora”

“Mi primera comunión concluyó con una visita a casa de mi abuela, en Guadalupe. Había turno y, con la fiebre que tenía por los juegos mecánicos, no me importó subirme en las sillas voladoras con el vestido largo y todos sus accesorios. Cuando me bajé, me molestó escuchar a otras niñas diciendo que yo parecía una ‘bruja voladora’, con mi vestido dando vueltas por los aires. Ya me les iba encima, cuando mi prudente abuela me sacó de allí, con tanta prisa que dejé perdido mi velo”.

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