|
Niños
Columna ¿Qué hacer?: La disciplina y los niños Mónica Cubillos, psicóloga Psicóloga@nacion.com La familia y la escuela son las primeras instancias encargadas de fijar las normas, leyes y expectativas con respecto de lo que es justo o injusto, bueno o malo, lo que se debe hacer y lo que no. Así, la primera formulación que se hace el niño con respecto a valores, normas y expectativas, responde a lo establecido y aprendido a través de esas dos instancias.
El niño necesita límites claros y precisos, una estructura donde pueda sentirse seguro y apoyado; un medio que le dé confianza y seguridad, donde sepa qué puede y qué no puede hacer.
En sentido amplio, la disciplina es esencial para que un grupo y los individuos que lo constituyen puedan funcionar. Pero la disciplina tiene que ser más que la mera imposición de controles externos. Se pretende que los niños y jóvenes entiendan que la "buena disciplina" es importante para poder trabajar exitosamente con los demás.
La clave en la formulación de límites es tener en cuenta lo siguiente: sea directo, sencillo, conciso. Limite la conducta, no los sentimientos. Sea firme, no insulte ni se enoje. Sea formativo, no caprichoso. Evite los famosos " sos"... "sos muy desobediente". También evite las órdenes constantes y las amenazas.
Envíe sus consultas a quehacer@nacion.com o bien al apdo. 882-1100.
|