San José, Costa Rica. Domingo 27 de agosto, 2006.
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ARCHIVO /LA NACIÓN
Belleza capilar

¿ Look matador?

Dudas.Una investigación vincula los tintes de cabello con el cáncer. Sin embargo, algunos especialistas afirman que se trata de un riesgo bastante bajo en comparación con otras actividades cotidianas.

Al establecerse un vínculo entre algunos ritos de belleza y determinados problemas de salud, nos damos cuenta de cuán prescindibles son y, a la vez, de cuánto los extrañamos... El mes pasado en Estados Unidos, los tabloides y algunos shows de televisión generaron temor hacia los tintes de cabello tras difundir los resultados de un estudio europeo que afirma que estos productos elevan la posibilidad de desarrollar cáncer en el sistema linfático.

Según la investigación, el panorama sería alarmante pues, de acuerdo con datos de la empresa Clairol, el 54 por ciento de las mujeres estadounidenses, entre los 13 y los 69 años, se tiñen el pelo. De hecho, el año pasado esas mujeres gastaron $1.600 millones en estos artículos, según The New York Times.

El estudio halló que quien siempre usaba tinte para el pelo era 1,19 veces más propenso a desarrollar un linfoma que aquellos que nunca lo usaban. Además, la investigación relaciona algunos químicos polémicos que fueron eliminados a principios de los años 80 con una mayor posibilidad de adquirir cáncer: quienes se tiñeron el cabello antes de 1980 eran 1,37 veces más vulnerables al linfoma.

A pesar del estudio y el pequeño escándalo que provocó, los números no asustan a los epidemiólogos, quienes han calificado el aumento en la posibilidad de enfermar como "insignificante" y lo compararon con los dramáticos números del cigarrillo: quienes fuman tienen de 10 a 60 veces más posibilidades de padecer cáncer de pulmón.

Otras pocas investigaciones ligan las probabilidades de que los tintes tengan efectos en la salud con el color que se elija. Así, si se utilizan colores oscuros se supone que los riesgos aumentan, en comparación con los tonos claros. Sin embargo -aún más expuestos que los consumidores- están los estilistas, quienes aplican estos productos y están en constante contacto con ellos.

De cualquier forma, el riesgo es menor a algunas rutinas cotidianas como "dar un paseo por la calle o manejar un automóvil", aseveró un epidemiólogo a The New York Times.

Los especialistas consideran que, aunque muchos estudios han absuelto a los colorantes, la relación estable-cida debe ser suficiente para seguir analizando el tema. También es ocasión para valorar cuán necesario -o no- es teñirse el cabello.





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