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Reportajes
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| Archivo/LA NACIÓN |
Noticias del año: Asalto a la paz El 8 de marzo, un fallido asalto al Banco Nacional de Monteverde enlutó al país entero.
Randall Corella rcorella@nacion.comDesde Limón hasta Puntarenas, la banda de los hermanos Hurtado había dejado un rastro de muerte y violencia que se extendió a lo largo de 14 meses.
Erlyn y Santos Hurtado Martínez, y Santos Cruz Martínez habían cometido asaltos en más de 14 pueblos de cuatro provincias. Sus fechorías habían causado la muerte a tres personas.
Durante los primeros días de marzo, la banda se reunió de nuevo en las motañas de Miramar de Montes de Oro, Puntarenas.
Planeaban dar un nuevo golpe muy cerca de ahí. Esta vez, el blanco sería la agencia del Banco Nacional de Monteverde.
Como ya era su costumbre, estaban fuertemente armados y cargaban las provisiones necesarias para acampar varios días en la montaña tras el golpe delictivo, y después irse a disfrutar su millonario botín. Mas este asalto no sería como los otros.
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El secuestro a la sucursal bancaria se extendió por 28 horas y dejó nueve víctimas mortales
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A las 3:20 p. m. del 8 de marzo, los tres nicaragüenses, hijos de Albertina Martínez Rivera, llegaron frente al edificio bancario de Santa Elena, pero al intentar tomar por asalto el local, se toparon cara a cara con los oficiales de seguridad.
Dio comienzo una balacera en la puerta principal y dos de los asaltantes cayeron abatidos apenas en las gradas del edificio.
Sin embargo, Erlyn - el menor de los hermanos- logró entrar ileso al establecimiento tras enfrentar a los dos guardas privados, y secuestró dentro del local a 32 personas, entre clientes y empleados bancarios.
El asalto se transformó entonces en una toma de rehenes que, por más de 24 horas, cargó de tensión el ambiente dentro y fuera del banco.
El país entero siguió la transmisión "en vivo" de los medios de comunicación y observó cómo algunos de los rehenes lograban huir del local secuestrado.
La Policía intentó negociar con Hurtado e ingresar al banco, pero en el intento, un oficial perdió la vida.
La pesadilla terminó a las 7:45 p. m. del 9 de marzo, cuando el secuestrador nicaragüense de 25 años de edad se entregó pacíficamente a las autoridades.
Solo mostraba algunas lesiones leves en sus brazos, pero el fallido asalto que lideró el día anterior dejó 17 heridos y nueve víctimas mortales, entre ellas, sus dos hermanos.
Desde Nicaragua, doña Albertina pidió perdón por la acción de sus tres hijos y clamó a las autoridades costarricenses la oportunidad de visitar a Erlyn en el centro penitenciario La Reforma.
Un mes después del asalto, los cuerpos de Santos Cruz Martínez y Santos Hurtado Martínez fueron sepultados en el cementerio Calvo, en San José, junto con otros 23 cuerpos que nadie reclamó en la Morgue Judicial.
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