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Reportajes
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| Albert Marín /LA NACIÓN |
Figura deportiva del año: Hernán Medford El técnico del Saprissa es noticia por las victorias del club y por sus polémicas.
Gustavo Jiménez gujimenez@nacion.com Volcán junto a la cancha
Hernán Medford pasa los 90 minutos de cada partido al borde del colapso. Enjaulado en la cárcel blanca del área técnica, Medford libra una batalla eterna contra el cuarto árbitro, que lo reprende siempre por el exceso en sus ademanes y reclamos.
El entrenador del Saprissa fue designado el "Personaje deportivo del año" por sus triunfos en el 2005 y por su carácter volcánico, que lo pone constantemente en la línea de gol de los titulares de prensa.
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A Medford le quedan dos temporadas y media de contrato con el Saprissa
Este entrenador propenso al bochinche dice ser "el mejor papá del mundo"
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Bajo su dirección, el Saprissa ganó el torneo regional de la Concacaf y se convirtió, así, en el primer equipo de Norte y Centroamérica que asiste a un Campeonato Mundial de Clubes.
El debut en esta cita histórica será mañana a las 4:20 de la madrugada en Costa Rica, cuando ya el sol se haya puesto sobre el lunes de Japón.
En el plano doméstico, su club fracasó al intentar revalidar el título nacional, y terminó en un pálido cuarto puesto que solo pudo disimularse gracias al éxito en la Concacaf.
No obstante, en el certamen de Apertura 2005, el equipo se alió de nuevo con la victoria y ganó la tabla general.
Pero el Medford-noticia va más allá de los quehaceres propios de su profesión, como decidir los cambios o regañar al jugador que no sigue órdenes.
Desde el inicio de su carrera como entrenador, en marzo del 2003, este desamparadeño de 37 años dejó claro que traía encima el sello de la polémica.
Es un showman que irrita a los aficionados rivales con sus comentarios picantes y que responde con fuego a las preguntas de los periodistas.
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| Albert Marín/LA NACIÓN |
"No me hagan tanto caso", explicó hace poco, luego de una polémica con el cuerpo técnico y la dirigencia de Alajuelense.
"Si a alguien no le gusta lo que yo digo, pues que le entre por un oído y le salga por el otro. Así de sencillo".
Pero no es tan sencillo olvidar sus comentarios cargados de pólvora. Tales salidas alimentan cada semana las tertulias futboleras y terminan siendo materia prima de chistes y mensajes por teléfono celular.
Experiencia. Medford defiende el empirismo de una profesión en la que 10 minutos en la cancha se consideran más valiosos que 10 horas en un aula.
"Yo me preparé a lo largo de 20 años como jugador. Sacar un título como técnico sirve, pero desde mucho antes había decidido ser entrenador".
Le llegó el turno justo cuando Jorge Vergara adquirió el sumo imperio de la entidad morada.
Medford era el gerente deportivo en aquel momento, pero no lo dudó mucho para guardar la corbata y tirarse a pista.
Su llegada coincidió con una época de bonanza para el club. Tomó un buen plantel de jugadores, que con el salario al día -una rareza en el futbol tico- y todo tipo de incentivos empezaron a encadenar victorias.
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Medford no se intimida ante las preguntas incómodas. Archivo /LA NACIÓN |
El repentino éxito de Medford también se debe a la calidad de su cuerpo técnico, un grupo de profesionales competentes que orbitan a su alrededor y lo asisten en campos vitales como la preparación física y el entrenamiento de porteros.
Con tales bases, este año consiguieron vencer a los clubes mexicanos y estadounidenses en la ruta al título de Concacaf.
Empresario. Fuera de la cancha, Medford aplica la máxima empresarial de darle vuelta al dinero. Es dueño de una escuela privada en Desamparados y participa en algunos negocios de bienes raíces.
Padre divorciado, también le dedica tiempo a sus hijas Rashany (10 años) y Keneesha (6).
Ese entrenador peleón, propenso al bochinche y a decir alguna palabra de más, asegura que es el "mejor papá del mundo".
"Soy una cosa en la cancha y otra fuera. En el futbol peleo por lo mío, pero la gente no puede juzgarme solo por lo que ve ahí".
Derrama lágrimas cada vez que su equipo queda campeón, y dice que es "accesible y cariñoso" . , aunque si el cariño falla, un guardaespaldas lo acompaña en todos los partidos.
Con una gran capacidad para desdoblarse, archiva el traje de la polémica para participar en obras benéficas. También comparte con los amigos -los mismos de la infancia-, y asegura que conservar amistades de muchos años es una señal de que sigue siendo el mismo.
¿Cómo es posible alternar ese carácter irascible que lo lleva a discutir en público con árbitros, rivales y prensa, con una personalidad dócil en privado?
"Es que soy géminis. Los de este signo tenemos esa posibilidad de mostrar dos caras", explica con total naturalidad.
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No aguantar
De cómo sacar pecho
Un técnico cuyo equipo queda eliminado se convierte en la persona más vulnerable del mundo. Cualquier explicación que dé sonará a excusa, y cualquier reclamo que intente llevará la imagen de un aleteo estéril. Sin ir muy lejos, la prensa le "cae encima" al entrenador apenas minutos después de la derrota.Pero Hernán Medford no se dio por menos en Honduras, cuando el periodismo deportivo de ese país le enrostró la victoria del Olimpia ante los morados por la UNCAF, en octubre.El careo entre prensa y técnico, en Tegucigalpa, empezó las consultas protocolarias de siempre, "¿Cómo vio el partido? ¿Qué les faltó?, ¿Qué opina de su rival?". Pero, poco a poco, aquello fue subiendo de tono.Cuando los comunicadores lo presionaron, cuestionándole que si había menospreciado al Olimpia, Medford empezó a sacar pecho, sin darse por menos pese a la derrota. "¿Ustedes se creen mejores que nosotros por ganarnos un partido?", les reprochó.Siguió increpándolos con frases como "Olimpia no ha ganado nada", y remató el discurso con un misil: "Ustedes van a ver el Mundial de Clubes por televisión".
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