Por: Víctor Hugo Murillo S. 7 agosto, 2013

Hay quienes dicen que no hay por quién votar en el 2014. No es cierto. Es comprensible la desazón y la desconfianza de buena parte de la ciudadanía en relación con la política y los políticos (mejor dicho, politiqueros), sobre todo los tradicionales, aunque algunos no tan tradicionales los hayan emulado en sus prácticas y comportamientos.

Sin embargo, cuando el país necesita un golpe de timón (no de Estado, que es una ocurrencia que en nada nos daría certeza de mejoría), conviene no dejarse arrastrar por esos sentimientos, sino echar una mirada escrutadora y reflexionar: ¿en verdad, no hay por quién votar?

A poco menos de dos meses de la convocatoria a elecciones presidenciales y parlamentarias, aparte de los partidos viejos existen otros no tanto y algunos novísimos que están ofreciendo al electorado nombres y propuestas (que esperamos profundicen) que vale la pena examinar y luego evaluar, antes que meter a Raimundo y todo el mundo en el mismo saco.

Esta es una actitud simplista, que en nada beneficia ni construye, y que beneficia, más bien, a los de siempre.

Cuando la patria necesita un empujón que la lleve a retomar derroteros, el abstencionismo no marca el sendero adecuado. Al contrario, cuando usted renuncia a su derecho a elegir, a hacer sentir su voluntad, ayuda a oportunistas, a los politiquerillos de carrusel (pasan de un puesto a otro por delegación) para que continúen en sus andanzas... ¡y luego se queja!

No, asomémonos a otras opciones. Hay gente que no ha estado en la arena político-electoral, pero sí en el activismo político desde diferentes trincheras, que está dispuesta a dar la lucha en otro peldaño. Reconozcámoslo: han sido exitosos, lo han hecho con mística, con convicción, con honradez. Son caras nuevas. ¿Por qué no, entonces?

No todo está podrido en Costa Rica, ni todos. Es una generalización injusta y mentirosa, que en nada nos va a ayudar con acuerparla y nada más.

Los ciudadanos no debemos darnos por vencidos. Este país ha pasado por momentos críticos, de agotamiento de planteamientos, y aparecieron ciudadanos desconocidos con ideas renovadoras: Calderón Guardia, Figueres Ferrer, González Flores, Manuel Mora, etc.

La participación política es necesaria para construir y mejorar la democracia.

No es hora de lamentos, sino de activarnos políticamente.