Opinión

Página Quince

Los pobres: piedra de toque de las políticas públicas

Actualizado el 02 de septiembre de 2008 a las 12:00 am

 Cabe interrogarse sobre el alcance de la denuncia de la exviceministra de Desarrollo Social

Opinión

Los pobres: piedra de toque de las políticas públicas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Nos lo acaba de recordar la exviceministra de Desarrollo Social: existen 22 instituciones y 50 programas sociales selectivos con el propósito de ayudar a los pobres, pero no hay evaluación que permita saber lo que están haciendo ni si están llegando a los supuestos beneficiarios. No cabe duda de que se trata de un serio reconocimiento y de una denuncia dramática. Impacta de tal manera que es fácil deslizarse en una apresurada interpretación, pero, quizás, también incompleta.

Algunos han visto en la noticia una explicación de “las razones de la persistencia de la pobreza en nuestro país”. Otros, como el Editorial de este mismo periódico, esperan, en consecuencia, “por razones políticas y éticas, una reacción radical de parte del Poder Ejecutivo para articular una genuina política social a largo plazo, que tome en cuenta las denuncias transcritas”; y se refieren a una política “de Estado”, no a algo transitorio.

Una seria denuncia. Es preciso preguntarse cuál es el alcance de la seria denuncia y qué relación tiene la situación revelada con el problema de la pobreza en el país.

Una forma de empezar a aclararse –quizás demasiado simple– es preguntándose lo siguiente. En el caso hipotético de que las 22 instituciones y los 50 programas sociales funcionaran bien, con eficiencia y acierto en llegar a los beneficiarios, ¿estaría resuelto el problema de la pobreza en Costa Rica? Por supuesto que nadie se atrevería a afirmarlo.

El análisis o la intuición ayudan a comprender que aunque existiera una rectoría eficaz del sector social, un sistema de información que –¡por fin!– permitiera identificar por nombre a los que requieren ayuda, y una supervisión y evaluación de los programas, esto no es todo. Sería fantástico que esto pudiera darse; sin embargo, ese logro –que no es poco– en gran medida solo aportaría un ordenamiento y un manejo honesto de fondos de ayuda.

Sin embargo, la “genuina política social a largo plazo” abarca mucho más que una ayuda ex post , como la llaman los economistas. La lucha contra la pobreza no conlleva solo ayudar a sus víctimas, sino impedir que se produzcan. Si en los planes de crecimiento del país se continúa pensando en términos de “ganadores y perdedores”, y de que todo proceso de crecimiento económico tiene “víctimas colaterales”, jamás se podrá contar con una política “radical” y “genuina” de erradicación de la pobreza. Esta debe ser un objetivo planeado ex ante , explícito, prioritario, de todas las políticas públicas –ese es su “piedra de toque”–, principalmente de las económicas y no solo de las políticas de ayuda social focalizada.

Definir prioridades. Las declaraciones de la exviceministra García Quesada son de trascendental importancia. Aparte del tema ético implicado, nos ayudan a pensar en que el criterio de eficiencia no puede ser ajeno a las políticas de transferencias y, más en general, a toda la economía de donaciones. Las instituciones y programas a cargo deben ser además, aunque pueda sonar chocante, maximizadoras de beneficios, solo que no de los funcionarios, sino de los receptores, de los pobres mismos. Solo se justifican las intermediaciones de instituciones públicas o no gubernamentales, cuando ofrecen algún valor agregado, cuando transfieren más de lo que reciben o, al menos, tanto como reciben.

Sin embargo, hay que insistirlo, la lucha contra la pobreza no puede quedar reducida ni consistir principalmente en esa indispensable ayuda al necesitado. Exige una redefinición de prioridades de todas las políticas públicas, entendiendo que el logro de este giro no depende únicamente de los políticos de turno. Se requiere la acción organizada de ciudadanos que asumen su “deber de caridad universal, por la promoción de un mundo más humano para todos, en donde todos tengan que dar y recibir, sin que el progreso de los unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros” (Pablo VI).

  • Comparta este artículo
Opinión

Los pobres: piedra de toque de las políticas públicas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota