Por: Víctor Hurtado Oviedo 22 octubre, 2001

Hablar con un simple es como encender el televisor.

Es terrible sentirse más solo que una promesa sin político.

El ancla es una cometa que el barco vuela en el azul del mar.

Parece que, para construir la democracia, no son necesarias las licitaciones.

El semáforo es el hijo de un buzo y una linterna.

Los ventrílocuos no hablan con la boca del estómago, pero los pobres sí.

Las manecillas del reloj son las tijeras del tiempo.

La fama puede ser insoportable; sobre todo, la ajena.

Los inquisidores saben mejor que Dios lo que a Dios le conviene.

Borracho: Tabernícola.

Quienes se creen blancos llevan el racismo hasta el sacrificio personal.

¿Qué hacer con un político de conducta reptilínea?

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