Opinión

La lógica no vale nada

Actualizado el 31 de enero de 2004 a las 12:00 am

Deseo de controlar la vida de los iguales

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El periodista Armando Mayorga ha recurrido al argumento de que no usar el cinturón de seguridad afecta a terceros por cuanto las víctimas de los accidentes de tránsito quitan el campo a otras personas en los hospitales y “le cuestan” al país un montón de plata. Un argumento que, como veremos, se derrota a sí mismo.

Mucho se puede sacar de esta línea argumentativa. El escritor francés Frédéric Bastiat decía que, si un argumento puede ser reducido al absurdo, es porque algo malo habrá de tener.

Al absurdo. El argumento de Mayorga puede ser llevado al absurdo de la siguiente manera:

Se puede exigir el uso obligatorio del condón durante las relaciones sexuales ya que está probado de sobra que este previene la transmisión de enfermedades sexuales, en especial el sida. El tratamiento que reciben los pacientes de esta enfermedad está entre los más caros que existen, y ciertamente ese dinero pudo haber sido destinado a otros usos si se hubiera obligado a las personas en cuestión a utilizar el condón durante sus encuentros íntimos.

También se puede hacer obligatorio el uso de protector solar, ya que centenas de personas en el país padecen cáncer de piel, y los que sufren de esta enfermedad les quitan campo a otros en los hospitales y “cuestan” un montón de plata a la CCSS.

Además, La Nación informó recientemente que 545 personas murieron en el 2002 debido a enfermedades relacionadas con la obesidad. En el 2003 los accidentes de tránsito cobraron la vida de 363 personas (principalmente peatones que no se ven beneficiados por el uso obligatorio del cinturón). A esto hay que sumarle el agravante que las enfermedades relacionadas con la obesidad tienden a ser más prolongadas –y por lo tanto más costosas de tratar– que las lesiones que se pueden sufrir en un accidente de carro. Por lo tanto, si Mayorga es congruente, debe favorecer la idea de hacer obligatoria una dieta balanceada para todos los costarricenses y hacer ejercicios todas las mañanas.

Finalmente, Mayorga debería proponer la prohibición del fumado y las bebidas alcohólicas cuyas consecuencias negativas y costos son conocidos por todos.

No más ideas. En fin, reductio ad absurdum como lo bautizara Bastiat. Solo espero que este artículo no le haya dado más ideas a Mayorga de cómo manejar la vida de los demás costarricenses.

Así que, en lugar de lanzar más diatribas contra los libertarios por su oposición al uso obligatorio del cinturón de seguridad, sería bueno que Armando Mayorga repasara concienzudamente lo absurdo de su lógica y de sus deseos por querer controlar las vidas de sus iguales.

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