Opinión

Una historia sin fin

Actualizado el 27 de febrero de 2007 a las 12:00 am

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Se levantó a las 4 a. m. A las 7 estaba en la Porfirio Brenes, donde se ubica personal del MEP. Después de 4 horas de hacer fila, de pie, lo que las vuelve eternas, en Gestión 4 le dijeron que la única manera para que la nombraran en un puesto interino de maestra es que llevara una carta de la dirección de la Escuela donde constara que efectivamente la plaza estaba vacante.

Con grandes esfuerzos y sacrificios, se desplazó hasta Cot de Oreamuno, donde en la Escuela le entregaron la citada carta. Volvió al MEP y, después de otras 4 horas de fila, obtuvo la respuesta: “Muy bien, muchas gracias, la vamos a analizar y en unas semanas estaremos informándole la decisión”. ¿Y los estudiantes? Ellos simplemente no cumplirán con los 200 días efectivos de lecciones.

Vuelo en círculos. En otra escuela, por razones de estudio, una profesional de equipos interdisciplinarios obtuvo un permiso sin goce de salario 3 meses. A quien aspira a sustituirla por ese período, ya que tiene 7 años de ser interina en el MEP y ahora no tiene nombramiento, le dijeron: “Acuda a la Dirección Regional porque ahí están buscando quién haga la sustitución”. En la Dirección Regional le dijeron que fuera a la Escuela a verificar que la plaza seguía vacante. Ahí le confirman que no han nombrado a nadie, que haga una carta ofreciendo los servicios dirigida a la Dirección Regional.

Entregada la carta en la Dirección Regional el viernes, cuando acude por la respuesta el lunes, la Jefa solo atina a decir que vaya donde la Secretaria para que la atienda, sin indagar para qué la buscaba. Como la carta no aparecía, la Secretaria acude donde la Jefa, quien sale y pregunta de mala manera el motivo de la visita. Hecha la explicación, manifiesta que está harta de que la busquen para cosas que no puede decidir, que además no ha visto la carta y que el procedimiento es que vaya a la Escuela a pedir una nota de la Directora dirigida a Gestión 4 del MEP, en que conste que la plaza está vacante porque la nombrada en propiedad se halla con un permiso sin goce de salario.

Y el tiempo se esfuma. De regreso a la Escuela y con la carta en mano, hace fila en el MEP y, después de varias horas obtiene la respuesta: “Muy bien, muchas gracias, la vamos a analizar y en un mes estaremos informándole la decisión”. O sea, que se cumplirá el tiempo del permiso sin goce de salario y aún en el MEP no habrán definido la sustitución.

Esto es lo que está ocurriendo: no es un cuento kafkiano, por mucho que se nos asemeje. Pobres estudiantes nuestros y ni qué decir de los profesionales vinculados con el sector educativo público en primaria y secundaria.

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