18 mayo, 2015

La tarea relegada del Estado es la inspección. No hay día que no nos sorprenda un automóvil contaminando; calles disminuidas en un carril porque los autómoviles se apropian de la calzada para parqueo, aunque no esté permitido; aceras bloquedas por el ilegal estacionamiento sobre ellas. Son tan frecuentes que tampoco sorprenden la soda donde no hay dónde lavarse las manos, el restaurante cuyo servicio sanitario incumple las dimensiones establecidas en el Reglamento a la Ley 7600 o el vendedor ambulante de comidas sin permiso sanitario del Ministerio de Salud (doble ilegalidad, pues invaden la calzada de rutas a la altura de peajes y rotondas).

Los accidentes de tránsito revelan choferes con la licencia vencida o con carencia de ella. Los accidentes con armas evidencian su no inscripción, la falta de licencia o permisos vencidos. El accidente que derramó 180 toneladas de amonio se dio por una embarcación sin certificados de navegación.

Es hora de retomar la inspección en todos los ámbitos, en forma conjunta y organizada por las múltiples instituciones (municipalidades, ministerios, instituciones autónomas) que permitan llamar al orden y poner a derecho el estado de situaciones que ponen a diario en peligro nuestra salud, la vida humana y la de las demás especies, y el ambiente: urge actuar preventivamente y no hasta que haya muertos o desastres.

Yalenade la Cruz es odontóloga.